Manual del ciudadano contemporáneo

Hola queridos lectores, hace algunos años me regalaron un libro titulado “El Manual del Ciudadano Contemporáneo” su autora Ikram Antaki. Y este fin de semana en una plática en torno a lo que es discutir, debatir, intercambiar opiniones, recordé lo que Ikram, en el libro que cito, argüía sobre ello, por tal motivo, surgió la idea de escribir el presente artículo con él deseo hacer un  modesto homenaje a una de las mujeres más cultas del planeta.


Nació en Damasco, en 1948, en el seno de una familia amante de los libros y del conocimiento. Su madre pasó casi toda su vida estudiando literatura rusa, y su abuelo fue el último gobernador de Antioquia. Siendo portadora de un apellido cuyo linaje se extiende hasta el siglo XI de nuestra era, se cuenta que, a los ocho años, Ikram tenía un cuaderno donde anotaba todos los títulos de los libros que pensaba escribir cuando fuera mayor.


A los cuatro años de edad, ingresó a una escuela de monjas franciscanas Francesas, donde cursó sus estudios básicos y de bachillerato. El rigor y espíritu crítico que caracterizan a la educación gala jugaron un papel fundamental en la vida y obra de la doctora Antaki, quien durante su juventud viajó a Francia para estudiar literatura comparada, antropología social y etnología del mundo árabe. Ya en 1975, abandonó el viejo continente para venir a nuestro país, se naturalizo mexicana y permaneció aquí hasta su muerte.


El 12 de octubre del 2000, en el auditorio del Colegio Madrid, dentro del marco de la XV Feria del libro, la Dra. Ikram Antaqui, comento que \”El Manual del Ciudadano Contemporáneo\”, es una apuesta sobre el país que escogió para vivir y fue un trabajo que le tomó 10 años hacer, “…no en el sentido que uno se siente durante 10 años a escribir; son ensayos que surgieron de 10 años de reflexión y de trabajo, luego los organicé, los administré, ordené y salió hace 4 meses. Tiene una lógica muy rigurosa, estando en la vida de todos los días, en la vida práctica como todos ustedes y me di cuenta que nuestro inmenso problema, yo no diría que son los niños, son simplemente los adultos”. Ikram en esta feria hace una reseña de su libro y aborda algunos capítulos, deseo compartir algunos de sus comentarios.


Paseando una lata de chiles


Haces un gran ciudadano, haces un país, haces patria, no envolviéndote en una bandera y trayendo o paseando una lata de chiles cuando vas a España; haces país todos los días, pagando tus impuestos, respetando la ley, tomando en cuenta el interés ajeno, teniendo alguna idea del interés común. Cómo se hace eso, no con gritos, cantos y todo lo demás, es una reflexión; decimos, \”es que todo mundo piensa\”, no es cierto. Todo mundo tiene cerebro, pero no todo el mundo piensa, todo mundo tiene patas, pero no todo mundo gana medallas en Sidney, no todo mundo es corredor profesional. Vamos a utilizar el instrumento cerebro, eso no es evidente, tenemos un país que no ama la inteligencia, que no ama el pensamiento; tenemos un país que ha construido su imagen artística sobre la magia, esto es lo opuesto a la razón, bueno vamos a apostar un poco sobre la razón. Todos hablan pero la palabra puede ser ruido, cuando se pone en la palabra la razón, se transforma en argumento, no es lo mismo decirle a una persona que no está de acuerdo con nosotros: \”ya chale\”, \”cállate\”, \”esos son ruidos\”, que darle un super argumento que hasta si es de buena fe podría convencerla.


Por eso empecé mi libro con un capítulo inicial sobre la razón. ¿Qué tiene que ver la razón con El Manual del Ciudadano Contemporáneo? El invento de la razón es un invento ubicable en el tiempo y en la Geografía; al este del Mediterráneo, en un lugar cercano Atenas, una ciudad estado conquistó muchísimos lugares, se transformó en imperio, pero esta gente que conquistó no eran atenienses, no eran ni siquiera griegos muchos de ellos.


Atenas, había escogido, para administrarse algo que se llama democracia. Cuando se decide escoger la democracia, eso significa que aleja el recurso de la violencia, y no queda más que una sola arma: la palabra. Para que la palabra sea útil tenemos que poner adentro razones para que el ruido se transforme en argumento, para que todos los hombres de buena fe, esto es una condición esencial, puedan convencerse unos a otros; la democracia es esencialmente discusión, no es sólo la ley de la mayoría como lo entendemos muchos. La ley de la mayoría se da en la jungla, cinco leones fuertes, destrozan a un león solito y débil, esto es la ley de la jungla, no necesitan democracia para llegar a eso, es lo inicial, pero cuando hay discusión y buena fe, con uno que tiene argumentos y que puede con esos argumentos convencer a los demás, entonces puede haber una relación civilizada que es la relación democrática. La vida política en el sentido amplio, es decir, la vida social, la vida política necesita otro tipo de inteligencia que complete la razón, y ésta es la astucia.


La mentira


¿Por qué mentimos tanto?, ¿qué es la mentira?, ¿se puede no mentir jamás? Es fácil decir sí, y es fácil decir no. Hay grandes pensadores que trabajaron sobre la mentira, los esenciales fueron Kant y Augusto Comte. Tenían posiciones opuestas. Tenemos también páginas espléndidas de Platón que cantan las virtudes de la mentira política. Puedo decir a un ejército que está perdiendo, que no va a recibir la ayuda que esperaba y arriesgarme a que pierda realmente? ¿o tengo que mentir para impulsarlo y que gane? Hay muchas preguntas como éstas que hacía en sus discusiones Sócrates con la gente que venía a consultarle. El conformismo social, finalmente es ser muy conformista estar en un grupo de 200 o 300 personas y aplaudir al mismo tiempo que ellos. El conformista no es el que dice -sí viva la revolución, vivan los zapatistas- si todo mundo dice viva la revolución, vivan los zapatistas, no hay ninguna revolución. Todo mundo está de acuerdo, no hay riesgo. Pero si uno se atreve en estos 200, a preguntar -óigame ¿por qué?, ¿de qué estamos hablando?-, arriesgarse a que lo traten de reaccionario fascista, – pero si estoy tratando de entender y pido argumentos, quizá me convenzan, hasta pueden tener la sorpresa de que esté convencido o puede ser que no me convenzan, quiero comprender y utilizar la razón.- Durante 70 años en la Unión Soviética hubo gente de acuerdo con todo, y decían -viva la revolución- y el no conformista era el que no decía -viva la revolución-, era el que se atrevía a que lo llevaran a la cárcel.”


En 1999 la doctora Antaki estuvo \”clínicamente muerta\” durante varios días, situación que la impulsó a publicar tantos libros como le fuera posible, lo que hizo hasta que la muerte la sorprendió el 31 de octubre de 2000. De hecho, tan sólo unos meses antes, había publicado El Manual del ciudadano contemporáneo, un libro donde los lectores conocieron el país ideal con que la escritora soñaba… un país que pareciera ser todo lo contrario del México actual.


Como siempre espero sus comentarios a mi correo electrónico claudia@poblanerias.com

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