Focos rojos en el PRI

Ya se ha dicho pero hay que repetirlo por aquello de los oídos sordos y los ojos cubiertos con las lagañas de la corrupción: en Puebla los candidatos del PRI la tienen un poco más que difícil. ¿No me lo cree? Entonces lea estos antecedentes:

La entrega que realizó Juan Carlos Lastiri de la fuerza política estatal del PRI, produjo el crecimiento de la influencia política del gobernador Rafael Moreno Valle, razón por la cual éste sonrió o hizo gestos de fuchi –dependiendo su estado de ánimo– para autorizar o rechazar la postulación de algunos candidatos… del PRI.

Lo anterior produjo el desánimo de varios militantes y en consecuencia su migración hacia partidos ideológicamente disímbolos, uno de ellos el Panal, que por cierto se maneja de acuerdo con los intereses del poder morenovallista. Asimismo animó a otro grupo a huir de las tradiciones de disciplina y mansedumbre para incorporarse a las filas de la izquierda, precisamente al lado de Manuel Bartlett Díaz.

Para que la cuña apriete

La desbandada dejó así sin cobertura electoral al otrora partidazo dado que los tránsfugas conocen bien cómo se manejan las elecciones y dónde hay que meter la cuchara para llevar votos a su causa o, lo peor para el PRI, qué manos tienen que amarrar. Véalos como aquellos boxeadores que abandonaron la cuadra a sabiendas de que enfrentarán a quienes antes fueron sus alumnos, sparrings o maestros.

Estamos pues ante una arena pública enriquecida con luchadores o peleadores priistas y ex priistas que se picarán los ojos (y otras partes), mientras que los panistas aplaudirán rabiosamente y meterán cizaña para incentivar el juego sucio motivando a sus adversarios a que se den hasta con la cubeta. Y como todo se valdrá en lo que sin duda será un cochinero, no dude el lector que por ahí salgan algunos datos comprobatorios de la heterodoxia burocrática de dos que tres candidatos del PRI:

Lastiri, por ejemplo, es ya uno de los objetivos tanto de los ex priistas como de la estrategia política de Acción Nacional. De ahí que aparecieran las primeras notas en su contra, mismas que destacan su accidentado paso por la Secretaría de Desarrollo Social, documentos, testimonios y hechos organizados que empeoran el error que cometió el PRI nacional al nombrarlo candidato para “ayudar” a Blanca Alcalá Ruiz.

Lo curioso es que la nunca bien ponderada ex presidente municipal, también está en las mismas ya que se ha manejado hasta el hartazgo que su administración dejó pendientes algunas colitas que su gente ha tratado de limpiar para impedir que su producto sea utilizado en contra de Blanca. El éxito o fracaso dependerá del Congreso local poblano cuya directriz e inspiración, bien lo sabemos, están allá en Casa Puebla.

Una sopa del chapulín

La paradoja de esta aventura quedará a cargo de Javier López Zavala. El ex candidato al gobierno adquirió la peculiaridad del chapulín colorado debido a que con su astucia electorera podría salvar a quienes lo desplazaron valiéndose del argumento basado en que él ha perdido hasta el modito de andar.

En la fórmula salvadora también figura Alejandro Armenta Mier (otro que, igual que Zavala, aprendió a cantar las rancheras que entonaba el Precioso), hoy coordinador de la campaña en Puebla de Enrique Peña Nieto y ayer aspirante a ser candidato al Senado de la República. Para completar el triunvirato está Enrique Doger Guerrero, cuyo patrimonio político, dicen, salvaría a sus compañeros de partido enlodados con incómodos señalamientos de corrupción.

Las piedras rodando se encuentran

Lo malo para Lastiri y preocupante para Alcalá, es que en la dirigencia nacional del tricolor ya cayó el veinte y ahora sí, en serio, les interesa que los candidatos que postulen prestigien al PRI en vez de dañarlo. Por ello quieren evitar a los personajes con malos antecedentes y una que otra investigación ministerial en trámite. No se la pueden jugar debido a que está de por medio la Presidencia de la República, algo que, imagino, los animó a pensar en la posibilidad de cambiar de caballos y yeguas a la mitad del río.

En fin, como se prendieron los focos rojos es válido suponer que sobre los escritorios de la inteligencia nacional del PRI, se encuentran las sesudas estrategias que ayudarán a frenar los ataques de sus opositores (desprestigio). Verbigracia: sacudirse a los candidatos incómodos supliéndolos por priistas cuya trayectoria e imagen hagan las veces de barrera a las campañas de lodo que lanzarán sus adversarios.

¿Revivirán los priistas desplazados por no haber sido parte del marinismo y de sus actos de poder y dinero? La respuesta sería afirmativa siempre y cuando funcione la inteligencia del Partido Revolucionario Institucional.

@replicaalex
acmanjarrez@hotmail.com

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