Locutores irresponsables

\"\"

El viernes pasado, fue el día del trabajador de radio y televisión. El día del locutor. En México, tenemos día para todo y para todos. Fuera de los evidentes, como el de la madre o del padre, cada gremio tiene el suyo. Así, existe el día del abogado, del médico, del albañil, del carpintero, etc… Aunque se celebra el día de los novios, no creo que haya un día para celebrar a los solteros, los viudos o los divorciados…

El hecho es que el viernes fue el día del locutor. Los espacios de las redes sociales estuvieron copados de mensajes de aliento, de felicitación y de admiración para quienes se ganan la vida hablando a través de un micrófono. Entonces, este tecleador, siempre en busca de broncas y de polémicas, se preguntó: ¿cuántos locutores, de a de veras, hay en Puebla?

La Ley Federal de Radio y Televisión en su Título Cuarto de funcionamiento, Capítulo Quinto, artículo 84 dice que, “En las transmisiones de las difusoras solamente podrán laborar los locutores que cuenten con certificado de aptitud”. Se mantiene la pregunta: ¿cuántos locutores, de a de veras, hay en Puebla? La respuesta es evidente: pocos, muy pocos.

Aunque suene a lamento de viejito, diré que “en mis tiempos”, era preciso presentar un examen para obtener ese documento, conocido comúnmente como “licencia” de locutor. Ahí, había pruebas de lectura y escritura, de pronunciación de lenguas extranjeras (inglés, francés, alemán e italiano en particular), de cultura general, de legislación en materia de radiodifusión y, finalmente, el “examen de cabina” que consistía en la lectura, ante micrófono, de diversos textos y un buen rato de “improvisación” tanto sobre un tema dado como sobre un tema libre.

Todavía recuerdo al gran, al enorme Ángel Fernández, en el estadio Azteca, durante el Mundial de México 86, preguntarme por la pronunciación del apellido de uno de los jugadores ingleses. Con gusto fui a asesorarme con mis amigos de la BBC y le llevé el dato al cronista. Hombres como él no jugaban con eso. Su conciencia profesional le impedía “inventar” cosas, aunque fue quién bautizó a muchos de los futbolistas de aquel entonces…

También recuerdo aquellos grandes escándalos como cuando multaron a Mauricio Garcés y a Silvia Pinal por haber grabado “spots” sin la licencia respectiva. En aquel entonces no se jugaba con la ley, y esta era inflexible.

Durante el sexenio de Carlos Salinas, un brillante funcionario decidió eliminar el examen de locución. Aunque la norma jurídica se mantiene, ahora se puede recibir el certificado…  ¡por correo! Aun así, la gran mayoría de los seudo-locutores ejercen su oficio de manera totalmente ilegal.

Claro está no pido que todo mundo tenga voces tan prodigiosas como un don Pedro de Lille o, más cerca de nosotros, el inolvidable José Luis Ibarra Mazari. Lo que pido es que los colegas, o los que pretenden serlo, tengan un mínimo de preparación y respeto por su oficio.

Durante las transmisiones televisivas del “Grito”  por la televisión, confirmé mi inquietud. ¡Qué pésima preparación! ¡Qué poca responsabilidad de las personas encargadas de “narrarnos” lo que sucedía. La pobrecita de Mari Loli Pellón demostró, una vez más, su total falta de cultura y su nulo conocimiento de lo que es hablar al público e informarle de lo que sucede. Eso sí, su traje de charro le quedaba muy bonito, pero se preocupó más por ello que por preparar (investigar, escribir, redactar) el “rollo” que nos iba a echar.

Seamos justos, igual de mediocres estuvieron a nivel nacional y en la televisora oficial poblana. El único que se salvó  fue, claro, don Eduardo Merlo.

POBLANERIAS.COM

Scroll to top