Peregrinos de Puebla a La Villa de Guadalupe

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Puebla, Puebla.- San Mateo Ozolco es una pequeña población escondida en las faldas del volcán Popocatépetl. Pertenece al municipio de Calpan y cuenta con alrededor de 2 mil 700 habitantes. La fe guadalupana no podía olvidar a tan modesta comunidad de Puebla.

Días previos al 12 de diciembre de cada año, un contingente de peregrinos parte de Ozolco hacia el cerro del Tepeyac, con el único objetivo de celebrar a la Virgen de Guadalupe en su día.

Salen de su pueblo tempranito, cruzan Nealtican y San Nicolás de los Ranchos antes de terminar la subida hasta este lugar donde, dicen, Hernán Cortés también descansó, mientras que sus soldados buscaban azufre en el cercano Don Goyo.

Grupos de mujeres están desde muy temprano para atender a los peregrinos. Les ofrecen tamales, gorditas, atole… Energía para el arduo esfuerzo.

Cerca del 10% de la población de San Mateo Ozolco participa activamente. Hablamos de un poco más de 200 personas.

En Paso de Cortés, empieza el viaje importante: tienen que llegar rápidamente, a como dé lugar, a la Villa de Guadalupe. Montan sus bicicletas, las mismas que utilizan en su faena diaria durante todo el año. El recorrido es de aproximadamente 14 horas… Piensan llegar al santuario a eso de las 4 ó 5 de la mañana, justo a tiempo para cantarle las Mañanitas a la Virgen Morena.

Ataviados con “pants” verde militar, para identificarse, portan en la espalda la imagen de la Guadalupana.

Los peregrinos van acompañados, escoltados, por camiones y combis debidamente adornados con motivos alusivos al motivo del viaje. Sirven de escala para quien quiere descansar, cargan ropa, comida, refacciones para las bicicletas y, claro, a las señoras que preparan los alimentos y que también son peregrinas.

El dia siguiente al de su llegada, los peregrinos de San Mateo Ozolco, emprenderán el viaje de regreso a la zona del Popocatépetl que los vio nacer.

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