Agüera y Gali, ¿candidatos de Moreno Valle?

Existen dos pasiones que siempre han marcado las
acciones humanas: el amor por el poder y el amor al dinero.
Benjamín Franklin

No inició ayer la campaña por la presidencia municipal de Puebla capital porque —dijo el Instituto Electoral del Estado (IEE)— faltaban los originales de algunos documentos presentados por los candidatos Enrique Agüera Ibáñez y Antonio Gali Fayad. Pero sí empezó en la radio y también en el desfile, ya que en el primer caso salieron al aire los spots alusivos, mientras que en el segundo aparecieron las sombrillas de la coalición Puebla Unida. Esto aparte de los tuits de cada contendiente, Enrique manejándose como un optimista motivador. Y Tony invitándonos a estar con él en la degustación de las cemitas, artesanía culinaria que lo vuelve loco.

Todo ello no tendría importancia si el sospechosismo nos dejara en paz. Pero como tal condición —puesta en boga por Santiago Creel— se ha ido vigorizando gracias a las promociones anticipadas del candidato de la coalición PAN-Moreno Valle, tenemos que pensar en un posible acuerdo-instrucción entre el IEE y el gobierno estatal (léase Luis Maldonado Venegas, el genio político del gobierno). ¿Cuál? Pues el buscar cualquier ficción legal para, precisamente como ocurrió, impedir que el inicio de la guerra electoral opacase al aniversario de la Batalla del 5 de Mayo. Imagine el lector, el desmadre que hubiese sobrevenido si en el desfile hubieran aparecido los candidatos y sus porras. O que por el cielo de los Fuertes cruzara un globo con la leyenda de Agüera o de Gali. En uno u otro caso Peña Nieto y Moreno Valle habrían sonreído o hecho mutis, dependiendo el mensaje del supuesto aerostático.

El pacto de marras (digamos que de caballeros y autoridad) me lleva a suponer que las campañas en Puebla Capital serán civilizadas. No tanto por el espíritu o estilo de cada candidato, sino debido a que el gobernador Rafael Moreno Valle usará su influencia moral para convocar a los contendientes recomendándoles no romperse su mandarina en gajos. Nada más tantito —como diría el filósofo— con el fin impedir que el sospechosismo enturbie el final feliz, el que sea. Y digo cualquier final feliz porque a Rafael Moreno Valle le da casi lo mismo que gane Agüera o triunfe Tony (los dos hablan su idioma). Es más, a estas alturas al góber le convendría que Enrique obtuviera la victoria porque así mandaría el mensaje que espera el Presidente de México. Especulo. Un: “yo no metí las manos, Jefe”. ¿Y Tony?, preguntará el lector quisquilloso. ¿Qué hará Tony que desde endenantes puso toda su carne en este asador? Supongo que le iría bien pues que con ese su “sacrificio” (si acaso se da) se ubicaría en el umbral de la mini gubernatura, siempre y cuando —que conste— su amigo Rafa, lo siga siendo.

Las campañas colaterales

A la actividad electoral que apunto como civilizada o caballerosa, agregue usted la guerra sucia en las redes sociales, estilo que, paradójicamente, daría legitimidad al candidato triunfador bajo el siguiente parámetro ciudadano: “Si ese cuate ganó, es porque está hecho a prueba de infundios, boñiga, insultos, difamación, calumnias y todo lo que concebido para ensuciar su fama pública. Es un cabrón confiable”.

Además de los francotiradores naturales que a través de tuiter envían sus mandarriazos, el dato curioso podremos encontrarlo en la existencia de grupos de este talante muy bien organizados, mismos que suelen depender de los coordinadores de cada candidato. Igual que en las campañas gringas donde —lo sabe el lector— funcionan espías e investigadores cuya misión es el descubrir aquello que lesione el prestigio del oponente.

El fiel de la balanza

Estamos pues ante una lucha electoral entre limpia y cochina en la que estará presente la energía mental (o influencia personal) de Enrique Peña Nieto. Por ello el PRI y su adlátere Verde procurarán ponerlo contento a través de los triunfos distritales y municipales, entre ellos el mencionado de Puebla Capital. ¿Y el PAN? (Otra duda) Bueno, la dirigencia de este partido y sus anexos buscará encontrar la orientación psíquica (derivación ésta sin riesgos legales punibles) de Rafael Moreno Valle, el mandatario cuya preocupación podría ser el incrementar las posibilidades de una buena relación con el Presidente de México.

A esta última línea de acción o inspiración (no utilizar las urnas para burlarse del Presidente de México viéndole la cara de ingenuo) se ajustará el trabajo de Fernando Manzanilla y Eukid Castañón, dos de los eficaces y confiables operadores del gobernante poblano. Lo que hagan o dejen de hacer deberán consultarlo (psíquicamente, claro) con el Hombre de Los Fuertes (y también de los débiles). De una u otra forma Peña es, de facto, el fiel de esta balanza que, diría Manuel Bartlett, medio se parece a la de Oseas, aquel mercader que engañaba con las manos cargadas de contrapesos.

En fin amable lector: si usted coincide con el columnista, entonces tome algo de lo que recomienda la prudencia; es decir, no se entusiasme con la democracia y menos aún se moleste al grado de la pasión. Recuerde que este sentimiento induce a perder los estribos. Vea las cosas con sentido lúdico y diviértase. Lo que viene y atestiguará es una muy buena obra montada con el lujo y los recursos del gran teatro republicano.

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@replicaalex

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