Foto: BUAP

De acuerdo con la Prospectiva de Energías Renovables 2016-2030, de la Secretaría de Energía, en muchos países se ha dado un sustancial incremento de la capacidad instalada con fuentes renovables, derivado de una mayor rentabilidad de este tipo de tecnologías. Para contribuir a hacer esto una realidad en México, la BUAP lleva a cabo esfuerzos en materia de investigación para trabajar con nuevas fuentes de energía, que además de cubrir las necesidades de la población, cuenten con sistemas de interconexión para su control y gestión, así como promover una consciencia social para un entorno sustentable.

En el citado documento se informa que a finales de 2015, la capacidad instalada en México de generación mediante energías renovables se incrementó 6.6% con respecto a 2014, llegando a los 17,140.4 megavatios, lo que representó el 25.2% de la capacidad de generación total. Para 2030, los pronósticos apuntan que las energías renovables adicionarán 24,296.5 megavatios a la capacidad total del Sistema Eléctrico Nacional.

Ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en 2015 México se comprometió a reducir de manera no condicionada el 25 por ciento de sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero al año 2030 y el 50 por ciento al 2050. Lo anterior, con el objetivo de transitar hacia una economía competitiva, sustentable y de bajas emisiones de carbono, recordaron académicos de Ingeniería en Energías Renovables, de la Facultad de Ciencias de la Electrónica (FCE) de la BUAP

Es por ello que las universidades y centros de investigación del país se han planteado el objetivo de desarrollar tecnología propia para el aprovechamiento de las energías renovables, lo cual a su vez representa un nicho de oportunidad, debido a que hoy el país adquiere gran parte de esa tecnología a extranjeros, en vez de fabricarla, como los paneles fotovoltaicos, los generadores eólicos y sus máquinas eléctricas, sus estructuras, los motogeneradores, entre otros, señaló Fermi Guerrero Castellanos, profesor investigador de la FCE.

En su opinión, los sistemas energéticos es una prioridad que debe establecer cualquier gobierno, ya que una nación debe ser sustentable y autónoma energéticamente, por lo que en nuestro país se trabaja en el aprovechamiento de las energías solar y eólica. Sin embargo, hasta ahora la energía biomasa es una alternativa poco conocida y aprovechada, un área de oportunidad en la que se están enfocando algunos grupos de investigación.

La biomasa es toda la energía que se puede obtener a partir de los desechos orgánicos, como excrementos de los animales, de modo que pueden ser transformados en gas para utilizarse como combustible, para calentar agua o directamente para mover motogeneradores a partir del biogás.

Para trabajar con esta materia orgánica se requiere de una gran fosa, o tinaco, en la que se viertan los residuos y así el gas se genere de forma natural. “Es ahí donde se necesitará del desarrollo de una red de sensores que permitan monitorear, transmitir y vigilar el proceso, y este es uno de los nichos de oportunidad que tenemos en cuanto a la creación de dispositivos electrónicos para el aprovechamiento de este tipo de energía”, precisó.

Según Guerrero Castellanos, doctor en Control y Producción por la Universidad Joseph Fouirier, en Grenoble, Francia, otro de los retos como país es buscar alternativas que posibiliten la integración de diferentes fuentes de generación de energía, que incluyan de una forma armónica, por ejemplo, a los sistemas eólicos, solares y de biomasa, lo que se conoce como “Smart Grid” o Redes inteligentes.

Este tipo de redes permitiría fusionar las fuentes de energía para utilizarlas cuando sea necesario; es decir, si hoy no hace sol pero hay aire entonces puedo hacer uso del sistema eólico, o si no hay ninguno de los dos utilizo la biomasa, así como también almacenar la energía para utilizarla en su momento.

El investigador informó que en la FCE existe una línea de desarrollo llamada “Sistemas Colaborativos y Redes Inteligentes”, en la cual se ha comenzado a realizar diversos experimentos con paneles solares de diferentes tecnologías, sobre el aprovechamiento de tecnologías de hidrógeno y sistemas fotovoltaicos, entre otros”.

Todos estos esfuerzos –dijo– tendrán que verse reflejados en la conformación de ciudades inteligentes, que sean energéticamente sustentables y permitan impulsar el desarrollo del país. Para lograr se requiere que los estudiantes y expertos en estas áreas sean capaces de evaluar y aprovechar los recursos energéticos, a través de las tecnologías existentes, así como de instrumentar, controlar y monitorizar la generación y distribución de la energía.

 

 


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