Don Pedro Razo Martínez llegó en 1954 a la ciudad de Puebla e inició el negocio de Uniformes y Artículos Militares Casa Razo.

Su padre tenía un negocio similar en la Ciudad de México y se dedicaba principalmente a la sastrería y confeccionaba uniforme para militares. También vendía las insignias que los uniformes requerían.

El local fue fundado en la 4 Poniente #515; al inicio era un negocio pequeño. No obstante, tuvo la oportunidad de comprar y ampliar el lugar, con espacio para exhibir los productos.

Actualmente, el lugar es administrado por Victoria Vázquez quien, con apoyo de sus hijos y nietos, ahora también confeccionan uniformes de bandas de guerra, de música y escoltas escolares, así como accesorios para policías, paramédicos, bomberos y militares.

Las estanterías son ornamentadas con pequeñas figuras de militares muy detalladas, figuras de Cantinflas vestido de bombero, policía o militar. Miniaturas de cascos e instrumentos fabricados muy minuciosamente; todos estos objetos también a la venta.

Para Don Pedro este es un negocio muy noble, que le ha permitido estar en contacto con personas, estudiantes y aquellos dedicados a la seguridad. Muchos de sus clientes lo han sido por décadas y generaciones; otros más llegan por recomendaciones de quienes han quedado satisfechos con la calidad de los productos y la atención que reciben en el lugar.

Para muchos, este negocio es un pilar importante en preservación del nacionalismo en México, pues todo lo que se vende tiene relación, directa o indirectamente, con los honores al lábaro patrio.

Banderas de todos tamaños, desde las más pequeñas, de pocos centímetros, hasta las monumentales, no solo de México, sino de cualquier país; tienen en existencia de las Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea, Francia y otros, pero, por pedido se pueden solicitar hasta del país más desconocido y remoto.

Los uniformes y banderas pueden ser impresos o bordados, este trabajo lo realizan los diferentes proveedores con que cuenta el negocio.

También realizan la confección a la medida de todo tipo de uniformes y ornamentos. Sus materias primas y los accesorios no se encuentran en la ciudad de Puebla, por eso tienen que recurrir a proveedores de la Ciudad de México pues compran diferentes tipos de telas, broches, cierres y botones, algunos accesorios como las hombreras que son manufacturadas por ellos.

También venden camisolas, fajillas, fornituras, guantes y sus accesorios como sectores, insignias, grados, placas, fotobotones, capetones, overoles, pantalones taticos, uniformes y calzado militar; así como gorras, lámparas, y otros artículos relacionados.

Es el negocio tradicional al que recurren los estudiantes de secundaria y preparatoria para comprar lo indispensable para las bandas de guerra de música y escoltas como botas, cinturones, gorras, boinas, quepis, golpes, carrilleras, talis, guantes, banderas, astas y portabanderas.

También venden instrumentos musicales como tambores, parches, talis para tambor, cornetas, clarines, vaquetas, boquillas y lo necesario para repararlos.

Desde hace unos años, las importaciones han traído algunos de estos productos de menor calidad y más baratos, ello ha mermado las ventas en algún momento; sin embargo, menciona orgulloso don Pedro Razo, sus productos son de alta calidad y buscan satisfacer las necesidades de los clientes, por ello siguen regresando y su negocio se ha mantenido por sesenta y cuatro años.

Como todos los negocios del Centro Histórico se vio afectado por el sismo del 19 de septiembre, tuvo que cerrar dos días y casi 5 meses, recién se empiezan a recuperar las ventas.

Los uniformes tienen un significado, por un lado indican a que grupo pertenece una persona, el grado que tiene y las actividades que realiza. Incluso, el uniforme puede representar la ideología de quien lo porta.

Los uniformes no han sido los mismos a través de la historia, los romanos, griegos, e incluso las civilizaciones prehispánicas contaban con prendas que diferenciaban a los sacerdotes de los militares, a estos de los gobernantes y a todos ellos del resto de la población.

Durante los siguientes siglos los uniformes fueron muy variados de acuerdo a la nacionalidad. Es en el siglo XIX que comienza el uso de uniformes con características más adecuadas a las actividades que se realizaban, por ejemplo, los uniformes militares.

En la década de los años 30, se comercializaron los uniformes con camuflaje, como los que se conocen actualmente.

 


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