Museo Casa Carranza punta de lanza en tecnología y preservación

El INAH reabrió este museo después de 3 años de remodelación que incluyó oficinas, museografía y restauración de pinturas y muebles,

Foto: INAH

Después de 3 años de permanecer cerrado por remodelación, este sábado fue abierto al público el Museo Casa Carranza, ubicado en la calle Río Lerma número 35, Colonia Renacimiento Delegación Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.

La casa estilo Art Noveau fue construida por el ingeniero Manuel Stampa para su familia, pero fue abandonada durante los sucesos de la Decena Trágica, estuvo ocupada por general Felipe Ángeles como cuartel general de las fuerzas revolucionarias, debido a la cercanía que tenía con la estación de ferrocarriles.

Al retirarse las tropas villistas, la familia Stampa regresó a la casa y vivió ahí hasta 1919, cuando Venustiano Carranza la rentó y la habitó por seis meses hasta que tuvo que huir de la de la persecución de Calles y Obregón quienes lo asesinaron en Tlaxcalantongo, Puebla.

Los restos de Carranza fueron trasladados a la capital y velados en la sala de esta casa, la cual fue incorporada al patrimonio de la nación por el presidente poblano Manuel Ávila Camacho en 1942.

En 1961 un nuevo decreto la transformó en el Museo Casa de Carranza y fue inaugurada por López Mateos, se integró la red de museos Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en febrero de 1993.

Tras permanecer tres años cerrada por restauración este sábado 10 abrió sus puertas al público con sus espacios renovados.

Se restauró la parte histórica del inmueble: las pinturas, el mobiliario histórico, el despacho del presidente, la biblioteca, los baños; y también se modernizaron las taquillas, la tienda, las oficinas administrativas, etc.

En cuanto al concepto se presenta una forma innovadora de exhibir el discurso histórico de la Constitución de 1917, el papel de Carranza en la Revolución Mexicana, con lenguajes museográficos que incluyen nuevas plataformas de análisis y exploración del proceso constituyente.

La restauración costó aproximadamente 15 millones de pesos y se considera como un ejemplo de lo cómo deben ser los museos del INAH, ya que esta debe ser la punta de lanza en innovación tecnológica y preservación de patrimonio.

POB/PSC