Las peras del olmo

Bernardo Stril Kremper

 


Bernardo Stril Jueves, 04 de Marzo de 2010 15:38
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Existe un fenómeno de personalidad muy peculiar del político mexicano: es su total aislamiento de la realidad. Eso sí, efemérides de por medio, es menester recordar a don Benito Juárez y, a menudo, su apotegma (menos famoso que el del respeto ajeno pero no por ello menos importante). Cito de memoria: los servidores públicos deben vivir en la “honrada medianía” que les permite su sueldo.

 

¿Dónde la famosa “honrosa medianía” cuando se la pasa uno en camionetas de lujo? ¿Dónde cuando se está rodeado de guaruras, lo que demuestra una inseguridad infantil que cualquier psicólogo puede explicar? ¿Dónde la “honrosa medianía” cuando se necesitan dos, y a veces tres teléfonos celulares? ¿Dónde cuando se gana, en números redondos, un promedio de diez veces más que “los compañeros de base”?

 

Estas personas nunca se han subido a un autobús suburbano ni a una combi. No saben lo que es tener una urgencia médica y tener que esperar acceso y servicio en el ISSSTE. Por lo tanto, ni se les ocurre considerar  que la atención en el sistema público de salud es inmejorable. Para eso está el hospital Ángeles en donde se paga con una tarjetita que entrega el gobierno federal en el marco de una póliza grupal de gastos médicos mayores.

 

Claro que lo que  digo, como toda generalidad, tiende a ser parcial y no verdadero en ciertos casos. Sabemos que Mario Montero es hijo de su papá y, por lo tanto, nunca padeció carencias a lo largo de su vida. Un Rafael Moreno Valle nació en pañales de seda y exento de penurias.

 

El profesor Carlos Hank González definió a la perfección esta situación: “un político pobre es un pobre político” (¿Y la “honrada medianía”?). Aquí aparece un aspecto muy interesante de la personalidad de este tipo de servidores públicos. Se me ocurre llamarlo “Síndrome de Juárez” y consiste en recordar frecuentemente sus orígenes. No solo en efemérides como decía párrafos atrás, sino todos los días si es posible.

 

Se trata de recordar, y platicar, sus orígenes a quién quiera (y si no quiere igual). La profunda miseria en la que estaba su familia. Como nació en una cabañita de madera. Como lo envolvieron en periódicos porque no había pañales. Como, toda su infancia comió tortillas con chile (Esta parte del relato es fascinante en “Mi Ciudad” o en “El Parrillaje”). Como logró, con esfuerzos y honestidad a toda prueba, llegar a la capital para estudiar una carrera. Claro que después hubo que hacer antesalas, cargar portafolios y ser un poco hipócrita (eso, claro está sin perder nunca la dignidad ni olvidar los principios de vida tradicionales de su familia).

 

De esta manera, poco a poco se van abriendo las puertas, se allana el camino y logran uno puestos de mediano, alto y finalmente muy alto nivel. ¿Ahí será el punto de superación de la “honrada medianía”? No lo creo, porque dentro del Síndrome que describí, es muy necesario, por lo menos dos o tres veces por semana, aparecer en los periódicos fotografiado junto a “pobres”.

 

De esa manera, se supera el posible (pero muy leve) complejo de ser rico. Se nota la profunda preocupación por quienes carecen de prácticamente todo lo necesario y permite comprometerse a ayudar lo más que se pueda (nomás espérenme un rato: cuando sea la campaña ¿sí? Nomás para no gastar saliva a lo wey).

 

El chofer llega oportunamente con el celular y un frasco de gel desinfectante (por aquello de las pulgas y los piojos).

 

Así son los días de los altos funcionarios mexicanos que viven en la “honrada medianía a la que les da derecho su sueldo mensual de seis cifras.

 

 

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Bernardo Stril Jueves, 25 de Febrero de 2010 16:57
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Siempre he tenido mucha curiosidad acerca de lo que hacen los políticos “después de…” Quizás el más conocido y que menos impacto tiene en nuestra sociedad, sea Ernesto Zedillo. Dejó la presidencia y se fue de profesor  y consultor en Estados Unidos. Bien a bien no sabemos qué hace, cuánto gana (que es una buena lana). Además, le seguimos pagando guaruras y  sueldo. Si se encuentra con su amigo Felipe Calderón, hacen un show (en inglés, para que todos le entendamos.).

También, más cerca de nosotros, podemos hablar del buen doctor Alfredo Toxqui. Dejó el palacio de gobierno, se aburrió y pidió ser presidente municipal de su terruño, San Pedro Cholula. Después, regresó la calma y el viejito se dedicó a ser un pacífico jubilado, paseando por las calles de Puebla y de Cholula, saludando a la gente y recibiendo afecto.


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Bernardo Stril Martes, 23 de Febrero de 2010 16:54
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En los mal habidos tiempos de la dictadura… No la de don Porfirio, tampoco la de Santa Anna… Y mucho antes de la azul que aún no se decreta como tal… No es reciente ni antigua, pero afortunadamente feneció hace muchos años. Me refiero a la dictadura de Margarita López Portillo en los aciagos años en que su hermano ejercía (con mayor prudencia que ella) la Presidencia del país.

“Nalgarita”, “la nalga polveada”, “la pésima musa” son algunos de los nombres con los que fue conocida esa señora mientras despachaba en la secretaría de Gobernación como directora general de RTC (radiodifusión, televisión y cinematografía). Quienes peor sufrieron en esos momentos fueron, sin lugar a dudas, los de la “C” y, si no me creen, aún hay sobrevivientes (la palabra no está mal escogida: véanse las actas de la PGR en aquel entonces…) dispuestos a platicar. No daré nombres porque esa época todavía despierta en mí una profunda tristeza.

No me lo cuentan porque lo supe de testimonios de primer nivel (¿su secretario particular le parece suficiente? La gorda despertaba (como usted y yo) por la mañana, pero con sentimientos diferentes. Con filias o fobias inexplicables. Así, supimos que al llegar a sus oficinas en las calles de Durango de la colonia Roma de la Ciudad de México, un buen día llamó a su particular (así supe) y le soltó en cara: “¡Ay, ya me cae mal don Luis (de Llano, director general de la productora nacional de de radio y televisión)” “pues lo podemos correr, Margarita” “¿De veras?”.

Esa plática selló el destino del hombre que “hizo” la televisión en México, maestro de varias generaciones de productores y directores, respetado por todos los sectores… Su sucesor sería el antes jefe de Departamento administrativo, un chavito recién egresado  de la universidad como administrador de empresas.

Para Nalgarita, la dirección de RTC era una mera oficina de trámites en la que ella decía (previa consulta con Emilio “el Tigre” Azcárraga) sí o no a los proyectos. De hecho, creo que hizo trueque de RTC con su anterior club de canasta, en el que se reunía con sus amigas a jugar baraja y hablar “de literatura”.

Esta larga, pero necesaria, introducción me lleva al tema central de este comentario. Los tiempos que vivimos actualmente me recuerdan, como si fuera ayer, los tiempos de la pésima musa (no olvidemos que “escribió” varias cosas mientras estaba en RTC y su hermano aprovechó el momento para publicar “en grande” su “Quetzalcóatl” que hasta entonces se había llenado de polvo en los estantes de las librerías que aún tenían algún ejemplar).

Pero el chiste de todo esto es que no se puede dirigir, ni una simple oficina, y menos aún la Presidencia, rodeándose de “amigos” y de “gente de confianza”. Y eso es lo que está sucediendo, desgraciadamente, en nuestro México. Lo vemos desde el apoyo  que le da la “maestra” a Rafael Moreno Valle, “porque lo quiere mucho”, hasta el método de selección de sus colaboradores que utiliza el señor Presidente Calderón.

Llegó el asunto a que se lograran “alianzas” de las más extrañas y nombramientos de chavitos recién titu… (perdón) egresados de las mejores escuelas de México, pero sin experiencia, sobre todo esa experiencia que solamente se obtiene con el roce  diario, el ejercicio cotidiano del poder…

Incluso los que inspiran respeto, como Gómez-Mont (¿o prefiere el ejemplo del joven Nava?) sienten a veces pena ajena, y no fuera por lo que pudiera suceder en 1012, hubiera renunciado a todo, me generan angustia y tristeza.

Espero que la gente del PAN aún aguante antes de decirnos que, ya, la dictadura ha sido proclamada y que, como Margarita, habrá abusos sexuales y, para los menos, despidos tan injustos como fulminantes.

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Bernardo Stril Jueves, 18 de Febrero de 2010 21:55
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Enrique DogerGuerrero carece de una de las cualidades elementales e indispensables de cualquier buen político. No reconoce a las personas y, menos, como se llaman, a qué se dedican y donde están ubicadas. Eso le causó, le causa y le causará muchos problemas. Sin lugar a dudas, no creo que él mismo fomente esa situación. Debe morirse  de ganas de aprender a aplicarla.

Hace ya varios años, se celebró el primer aniversario de Hechos Puebla, en el Centro de convenciones. En aquel entonces, yo solo era un comentarista, con una intervención de entre uno y dos minutos a la semana con mi comentario “Metrópoli”. Por lo tanto, no era ni reportero, ni técnico, ni administrativo y menos aún dirigente de la estación. Por afinidad, me junté con los reporteros…


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Bernardo Stril Martes, 16 de Febrero de 2010 17:11
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El tal Julio César diría, una vez más, ¡Alea jacta est!  Los dados están echados… En efecto, con la confirmación, que no elección, de Rafael Moreno Valle, los dos precandidatos están listos para contender, aún cuando no hayan sido designados por sus respetivos partidos. En el PRI, aún falta que “pierda” Enrique Doger Guerrero para que lo arropen los partidos dichos “de la chiquillada”. Desde ahí tendrá una vista privilegiada para observar todo el fenómeno.


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Bernardo Stril Domingo, 14 de Febrero de 2010 20:13
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Dicen por ahí que días como la navidad o san Valentín son fechas de depresión para los que están solos o viven en solitario, No estoy de acuerdo… Soy solitario, sí, por convicción y decisión. Estoy casado, tengo un hijo. Mi mujer escuchó los cantos de las sirenas panistas y aceptó un puestazo en la administración federal que la obligó a mudarse a Mazatlán. Ella es como yo. Aceptó la chamba.

Nuestro hijo, ahora un joven de veinte años, es quién debió sufrir su infancia con nosotros. Domiciliado en Puebla y en Mazatlán entre primaria y preparatoria, decidió echar raíces en la perla del Pacífico, por lo que estudia en la Ciudad de México. Ahí, vive solo, aunque mantenido por papá y, sobre todo, mamá.

Como se puede ver, somos una familia muy unida. Tratamos de vernos en algunos de los puntos que tenemos en común y, siempre, pasamos la navidad juntos. No abusamos de la Internet pero sí hacemos amplio uso del teléfono. Las peleas a distancia son mucho más leves que frente a frente y evitamos por completo la violencia interfamiliar, por lo que no somos clientes del DIF.

Por mi parte, hace varios años que hice mío un poema de Georges Moustaki cuyo estribillo asegura “No, nunca estoy solo con mi soledad”. Leo, escribo, trabajo, veo televisión, voy poco al cine (para no estar sujeto a horarios), me reúno con amigos, me carteo con otros, vía electrónica. Y todo, cuando yo quiero, de acuerdo con los horarios que quiero o que me convienen.

En otro aspecto, que puede parecer extraño y aún incongruente con todo lo que dije, soy bastante disciplinado. Rara vez llego tarde a la chamba, salvo en casos como ahora en que el coche descompuesto me hace rehén del buen querer de autobuses, combis y taxis. Además este estilo de vida me permite gastar relativamente poca lana.

Cuando digo, me reúno con amigos, también es una incongruencia, con la que vivo muy a mi manera. Mis cuates profesionales están todos muertos o jubilados. Fui el corresponsal más joven de la televisión francesa, o sea que los “veteranos” no me echaban ni un lazo. Hablamos de una profesión, o un oficio, muy peleado, muy cerrado, en el que poca cabida tiene la amistad,

Recuerdo mis viajes por el subcontinente latinoamericano y por Europa. Recuerdo las interminables tertulias con Paco Ignacio Taibo  cuando fuimos juntos al festival de Monte Carlo con su adorable esposa Maricarmen. Recuerdo mis años de teatrero y las enseñanzas de Pilar Rioja y su esposo Luís Rius, junto con mi añorado maestro Antonio Passy.

Recuerdo también mis tiempos de productor tanto en Pronarte como en Canal 13, mis cuates, brothers, Enrique Strauss y  Chucho Tapia; mis tiempos de “diplomático” en la delegación de Turismo en Montreal y en la Cancillería con el inolvidable secretario Bernardo Sepúlveda, los tiempos del Mundial de Futbol con Sergio Peláez y, sobre todo Raúl Martínez-Ostos.

Ahí fue donde Manuel Compeán, nuestro director, nos cachó en amena charla con Sepúlveda y, de castigo me mandó de regreso a México, con mi esposa de contrabando en el transporte presidencial 02.

No se si fue la depre de San Valentín, o mera nostalgia, perro todos estos recuerdos, y muchos más, se me fueron agolpando en la cabeza este fin de semana, confirmándome que “no, nunca se está solo con la soledad”.

 

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Bernardo Stril Jueves, 11 de Febrero de 2010 23:56
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Conocí a Ismael Ríos en TV Azteca. Yo era Coordinador académico de as media, Centro de Formación Profesional, en funciones de director ad-interim. Ríos era el director de la local de Azteca en Oaxaca, donde, tengo entendido, tuvo una estancia con más pena que gloria. Me explicaron que, además de sus enormes méritos académicos, era un excelente cronista taurino.

 

Creo que nunca fuimos amigos. Cuando digo “amigos” hablo con el verdadero significado de la palabra, no en el sentido en que los políticos emplean el término. Para ellos, todo lo que se mueve es su amigo. Todo esto para decir que Ismael y yo nos caímos bien, nos llevamos bien. Tenemos excelentes relaciones y nos respetamos. ¿Qué más se puede pedir?

 

Lo invité a dar clases. Aceptó. Y lo hizo bastante bien. Los alumnos con los que reuno frecuentemente lo recuerdan con cariño y respeto.

 

En eso, fue nombrado jefe de información del gobierno del estado. Lo perdí de vista. Aunque tuve la oportunidad de refrendar afectos con Germán Campos Ramos que ahora ocupa su lugar y con quién sí tengo muy buenas relaciones. Germán fue reportero y, después, jefe de asignaciones (Valerio les dice jefe de información) para Hechos Puebla. En ese lapso coincidimos todos los días y a toda hora.

 

Cuando salieron a relucir todos estos cambios , yo saqué mi amistad con Germán para ponerla en la balanza. Sin embargo, me dijeron que no serviría de nada. Quién no nos quiere, quién desprecia a Poblanerías en línea, no es German Campos, no es Ismael Ríos, es el “patrón”, el “big Boss”, el jefe supremo, el dueño del balón, Javier Sánchez Galicia. ¿Porqué no nos quiere? No tengo la menor idea. Él tampoco. Es sencillamente cosa de química. Nuestro portal no es tan crítico del gobierno como otros. Es el más visitado de la comarca... Y es el único sin convenio de publicidad con Casa Aguayo.

 

 

Tendremos que esperar un año, esperando que cambie el equipo de comunicación del gobierno, cosa harto improbable. Sanchez Galicia jala todos los hilos en ese sector y no hay ninguna razón para que deje de hacerlo. Eventualmente, me contentaré con un cafecito con Germán, para que me explique lo que sucedió con TV Azteca Puebla, con Fernando Maldonado, Charlene Alpuche y Giovanni Góchez. Cometieron pecados, eso es evidente. ¿Pero cuáles? Ese es el chisme que me importa, eso es lo que quiero saber.

 

Lo que sí, estoy muy sentido con Ismael porqué no me invitó a su cumpleaños. Se supone que están enojados con mi jefe. La bronca es con él, no conmigo. Estoy dispuesto a reanudar amistad (de la de a de veras) con don Ismael. Además, me puedo poner bien chistoso cuando me emborracho.

 

Lo que sí agradezco de la no invitación, es que, mi querido Ismael, te llevas con gente muy rara y en la que no tendría mucha confianza, como Pedro Cabañas Reynal y Juan Carlos Valerio Córdova.

 

Igual, ¡muy feliz cumpleaños!

 

 

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Bernardo Stril Martes, 09 de Febrero de 2010 22:55
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Los que me conocen saben que estuve trabajando varios años en TV Azteca Puebla y su entonces corporativo, TV Azteca Oriente. También saben, y nunca lo he ocultado, que salí en bastantes malos términos, No con la bola, la infantería, sino con Pedro Cabañas Reynal, su director general. Lo anterior pudiera mal interpretarse, ya que este comentario es bastante tendencioso. Claro está, ningún periodista puede ser realmente objetivo y con mis antecedentes...


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Bernardo Stril Domingo, 07 de Febrero de 2010 18:45
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Hace aproximadamente un siglo, 100 años (no quiero agobiarlos con cifras), Don Porfirio Díaz se apersonó, con todo su gabinete y los notables que tenía a mano, para visitar Chalco y atestiguar, personalmente y en persona, la conclusión de los trabajos monumentales del canal de la Compañía, una de las obras cumbre de su mandato. Así, se evitaban, de por vida, las inundaciones en esa zona de la ciudad.


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Bernardo Stril Martes, 02 de Febrero de 2010 23:48
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El otro día, estuve viendo por History Channel, un documental muy interesante acerca de la sucesión de Francisco Franco en España. El narrador se interrogaba sobre la pertinencia y la oportunidad de esa magnitud para una decisión tan importante. Aquí, de este lado del charco, muchos años más tarde, el sucesor es designado un año antes de su toma de posesión. Claro que, como dicen en el beisbol: “Cantada, vale doble”.


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Sobre el autor - Bernardo Stril

Bernardo Stril Kremper es periodista, productor, director y redactor; ha tenido una carrera bastante ecléctica, casi siempre en el sector público.

Su proclividad a renunciar o ser corrido le ha permitido desarrollarse en muy diversos ámbitos. Así, fue desde corresponsal de la radio y televisión francesa hasta coordinador académico de la escuela de TV Azteca, pasando por el mundial de futbol México 86, la Secretaría de Relaciones Exteriores y Radio BUAP, incluyendo una temporada en Montreal como delegado de Turismo.

Hábil redactor y agudo observador de la realidad cotidiana, es un hombre de medios en toda la extensión de la palabra y un creador en el sentido renacentista del término.

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