Hablemos de paz

Guadalupe Abrego

 

 
Lunes, 22 de Marzo de 2010 23:52
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Todos ellos diferentes males que en mayor o menor medida aquejan no sólo a la sociedad mexicana, sino a la sociedad mundial.

En estos momentos considero pertinente hacer un paréntesis a lo que he venido escribiendo a propósito de los lineamientos establecidos por la UNESCO para que la humanidad viva en paz, pues indudablemente son todos y cada uno de estos males (los del título de este artículo), los que en mayor o menor medida, impiden que  haya paz al interior de la sociedad mexicana y de  cualquier sociedad del mundo. Es por esta razón que he decidido hacer un paréntesis para hablar sobre una situación que tiene no solamente a México, sino al mundo alarmados.

Si pensamos en el narcotráfico, la prostitución, el vandalismo, la malvivencia, los secuestros, etcétera, de inmediato caemos en cuenta de que todos ellos son practicados por rufianes, es decir, por personas que a nuestros ojos, se presentan como personas malvadas y perversas, como consecuencia de que los vemos con los ojos que a fuerza de la costumbre y la educación recibidas, nos presentan a los que cometen esos actos, ante nuestros ojos como eso, como rufianes, dejando de lado a los verdaderos responsables de este tipo de comportamiento y de actos: los que tienen el poder para estructurar a la sociedad conforme a sus fines e intereses.

Y en este punto mi querido lector, es en donde quiero llamar su atención, y decir que estos males se engendran desde el interior de cualquier sociedad cuyas características distintivas sean la injusticia y la desigualdad social, dado que no ofrecen como alternativas: calidad de vida y mucho menos, vida digna y justa, y con equidad para sus habitantes.

En el caso de México, por ejemplo, la sociedad injusta y desigual mantiene a más de 42 millones y medio de personas en los límites de la pobreza, y a más de 21 millones, doscientas mil personas, en la pobreza extrema o indigencia, lo que ha provocado en parte, muchos de los males que actualmente aquejan a la sociedad en la actualidad.

Del total de la población nacional, calculada en 106 millones de personas, alrededor de 3,180 tres millones, ciento ochenta mil viven con menos de un dólar al día, 14 millones de personas viven con menos de $ 2.50 de dólar al día, y 40 millones viven con menos de $ 4.50 de dólar al día.

La pobreza como sabemos, ha sido definida como "La incapacidad de satisfacer nuestras necesidades básicas, principalmente las materiales", a lo que hay que sumar la falta de agua potable y de instalaciones sanitarias adecuadas, así como también, una fuerte tasa de mortalidad materna e infantil, un bajo nivel educativo, y un enorme analfabetismo –ya que en México tenemos más de 33 millones de habitantes que no saben leer ni escribir.

La mala nutrición de estos millones de personas, también se ve reflejada en la mala nutrición de la población infantil menor de cinco años, en la que provoca dos problemas muy importantes: desnutrición y subnutrición. La desnutrición, es crónica, caracterizada por un retraso en el crecimiento con irreversibilidad de sus efectos negativos, y la subnutrición, se caracteriza por el bajo peso y la cortedad de talla con respecto a la edad cronológica. Su gravedad estriba en que los niños que la padecen, acumulan las consecuencias de la falta de una alimentación y nutrición adecuadas durante los años más críticos del desarrollo físico y psicomotor, por lo que sus efectos negativos son en gran medida irreversibles.  

Asimismo, es importante mencionar que el desempleo existente al interior de la sociedad mexicana, abarca a estudiados y no estudiados, lo que deriva en una vida llena de escaseces, limitaciones y sufrimientos de todo tipo y un sinfín de preocupaciones, que se traducen al interior de la sociedad y de la vida de quienes padecen las linduras del sistema, no sólo en malvivencia de todo tipo (narcotráfico, prostitución, vandalismo, secuestro, robo a mano armada, robo a casas-habitación, etcétera), sino incluso en  violencia casera contra los más desprotegidos, consecuencia del sinfín de sentimientos y  vivencias que padecen quienes viven de modo tan inhumano: frustración, dolor, sufrimiento y la ausencia total de esperanza de un futuro mejor para ellos y sus seres queridos, resultado de la mala fortuna de padecer la desigualdad, la injusticia y la inequidad tan características del capitalismo en sus diferentes modalidades y facetas, y muy particularmente en sociedades como la nuestra.

Además, al problema del vandalismo, seguramente hay que sumar muchas de las llamadas enfermedades psicosomáticas y las de los trastornos mentales, consecuencia de la insatisfacción no sólo de las necesidades materiales, sino también psicológicas que padecen quienes tienen la mala fortuna de vivir en la pobreza y en la indigencia, como consecuencia de que continuamente, dadas sus condiciones de vida están expuestos a un sinfín de situaciones difíciles en su vida cotidiana.   

Y para respaldar científicamente todo lo dicho en este artículo, cito a la Dra. Debra Niehoff, quien ha estudiado cómo evoluciona el cerebro cuando está expuesto a ambientes y contextos difíciles y estresantes, y quien en sus estudios sobre Biología de la Violencia, nos habla del impacto que tiene la baja o escasa economía en el ser humano.

Al respecto dice: "Los malos vecindarios, los malos hogares y las malas relaciones producen violencia, no a causa de un salvaje deterioro del carácter moral sino por un constante deterioro de seguir adelante. A medida que el estrés desgasta el sistema nervioso, todas las salidas perpetuarán la erosión constante de la salud física y mental, perpetuando la fatal atracción por las respuestas inaceptables. En la vida real, el control del estrés se puede perder en un único y calamitoso momento, o puede escurrirse gradualmente, erosionado por la exposición reiterada de la amenaza, la presión social, la pérdida y la incertidumbre

El estrés puede borrar lentamente recuerdos positivos, dejando tras de sí sólo los dolorosos. Las respuestas para salir adelante más constructivas se pierden y el cerebro se concentra en una capa cada vez más pequeña de reacciones contraproductivas. Con cada vez menos alternativas, la violencia, la depresión y el miedo, dejan de ser opciones y se convierten en un modo de vida. La depresión tiene un modo desdichado de deslizarse imperceptiblemente en la violencia".


Asimismo, subraya:  "El comportamiento violento está abierto al cambio, pero sólo cuando hayan cambiado también tanto las condiciones externas como las internas que han llevado al comportamiento hasta más allá de la frontera del ejercicio aceptable de la fuerza. Para romper el círculo vicioso de entre las señales medioambientales, la percepción negativa, el comportamiento externo y el mundo mismo tiene que ser diferente. El hecho de cambiar sólo un miembro de la ecuación permite que el otro continúe empujando el comportamiento en la dirección equivocada. La reconstrucción –o lo que es lo mismo, el cambio de ambos miembros-, restablece un nuevo equilibrio. Los cambios duraderos en el comportamiento exigen atención tanto a los elementos físicos como a los medioambientales".

De lo anterior deducimos, que en buena medida muchos de los males que padece actualmente la sociedad mexicana, y muchas sociedades del mundo, son tan sólo consecuencia de la desigualdad, de la injusticia y la inequidad social existentes al interior de la sociedad, y que expuesta como está una inmensa mayoría de su población a todo tipo de avatares para sacar adelante el día a día, o bien optan por la violencia como una manera de decir “no puedo más”, o bien optan por cualesquiera de los empleos que las condiciones de la sociedad le ofrecen: narcotráfico, prostitución, asalto a mano armada, asalto a casas habitación, secuestros, etcétera.

Amén de que es innegable que el ser humano para poder vivir en paz necesita cubrir sus necesidades básicas de casa, comida y sustento, pues es obvio que si la necesidad más básica que es comer, no se cubre, es imposible que el ser humano viva en paz.  Además, la pobreza y la indigencia de una buena parte de la población mundial, resultan totalmente incongruentes, si tomamos en cuenta que la riqueza nacional e incluso mundial se encuentra repartida en muy pocas manos, y  también que el planeta tierra es abundante, exuberante y vasto.

Entonces, la pregunta obligada a plantearnos es: ¿Qué ha fallado en el modelo de desarrollo implementado en México y en el mundo?, de ahí que resulte importante y apremiante, el planteamiento de un nuevo modelo de desarrollo en el que no se desdibuje a ninguno y en donde la economía nacional adquiera un rostro humano que vele no sólo por los intereses de unos cuantos, sino por el bien y el bienestar del total de su población, lo que redundará en la mejora de todo, incluyendo obviamente al ser humano, pues es obvio que necesitemos formar mejores seres humanos, lo que a su vez coadyuvará en la formación de cada vez mejores sociedades, no en las que vivimos actualmente, en donde estamos todos contra todos y cuidándonos unos de otros.

Y es aquí, en donde debo insistir sobre el papel relevante que adquiere la educación en todos los ámbitos: formal, no formal e informal, recordando aquí lo que dice Naciones Unidas:

“Puesto que las guerras nacen en [el corazón, y] la mente de los hombres, es en [el corazón] y la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.

Y no olvidemos mi querido lector que Los Baluartes de la Paz, deben ser educados, formados, introyectados, interiorizados en el ser humano, en la vida de cada día para convertirlos en parte y forma de su vida de todos los días, lo que en el tiempo permitirá establecer al interior de las sociedades del mundo, espacios crecientes de Cultura de Paz, que poco a poco acabarán con el estado de cosas actual.

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Lunes, 08 de Febrero de 2010 21:28
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Hoy, nuevamente, hablaremos de otro de los lineamientos establecidos por la “Asamblea General de Naciones Unidas” para que la humanidad viva en paz, y que es precisamente el que se refiere al título de este artículo, como coadyuvantes en el logro del “Derecho Humano a la Paz”.

Supongo que a estas alturas, muchos pensarán y dirán que me muevo en la utopía, personalmente no considero que sea así, simplemente de lo que se trata, es de concientizar al ser humano para que vuelva a sus orígenes y retome lo que de humano lleva en su interior, porque dados los tiempos que vivimos, en muchos sentidos nos estamos moviendo peor que en la época de la barbarie.

Considero que esto es así porque buena parte de la humanidad no ha aprendido a luchar cotidianamente contra todo lo que enmarca el título de este artículo, lo que ha dado como consecuencia que la vida humana se haya venido pauperizando día con día hasta llegar al estado actual de las cosas.

De ahí que la UNESCO haya considerado y considere que para establecer la paz en el mundo, es necesario que la sociedad en su conjunto aprenda a luchar y luche cotidianamente contra la exclusión, la marginación y la injusticia, pues de no hacerlo así, el anhelado clima de paz al interior de cualquier sociedad y del mundo, jamás va a ser una realidad, pues es claro, como ya lo he mencionado en artículos anteriores, que mientras haya siquiera una persona que no cubra las necesidades propias de su condición de humano, definitivamente, es candoroso siquiera pensar que podremos algún día vivir en paz.

Y esto es así, tal y como lo ha venido demostrando la ciencia, como consecuencia de que lo que afecta a uno en positivo, afecta a la humanidad en su conjunto y viceversa, de ahí que resulte impostergable tomar conciencia de que en México y el mundo, la vida de los seres humanos debe desarrollarse en una relación pacífica y armónica consigo mismo y con los demás (incluyendo a la naturaleza y a todo ser viviente), en donde prive la libertad y la justicia social.

Una libertad que sólo se generará a partir de la transformación de la economía nacional y mundial, por una economía con rostro humano, que tenga la capacidad de devolver al ser humano su dignidad de persona y a las sociedades del mundo la tranquilidad del ser humano, la que se traducirá en la tranquilidad y seguridad de sus hogares, y el trato digno, tolerante, empático y solidario entre personas, lo que al mismo tiempo devolverá la seguridad y tranquilidad a sus calles, pues es innegable que la libertad del ser humano necesaria e indudablemente, hoy, más que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad, va acompañada del bienestar y la tranquilidad del ser humano y para lograrlo, la satisfacción de las necesidades básicas de la vida cotidiana, juegan un papel determinante.

Sin duda alguna, la transformación de la economía, redundará en beneficio de cualquier sociedad y en consecuencia de la humanidad en su conjunto, pues no olvidemos que la ciencia cada vez más y más, demuestra la causa y el efecto como complementarios y recíprocos, <>, tal como señala  Frido Capra.

Asimismo, para establecer espacios crecientes de Culturas de Paz  no sólo en México sino en el mundo, no olvidemos que la educación a lo largo de toda la vida, y en todos los sentidos y desde todos los planos, tiene un papel medular, de ahí que haya que involucrar no sólo a la educación escolarizada, sino a la sociedad en su conjunto y a los medios masivos de comunicación y de información. Pues es innegable que en estos momentos, la humanidad en su conjunto, necesita dar marcha atrás a todos esos antivalores que en el tiempo se fueron traduciendo en el panorama desolador actual de violencia de todo tipo, presentes no sólo en la vida de México, sino también al interior de muchas sociedades del mundo.

Es tiempo pues de reorientar la educación formal, no formal e informal, para ir permeando y aflorando en la humanidad, todo aquello que la hace humana, educada, solidaria, sensible, empática, recordando aquí que no sólo los niños y los jóvenes son educables, sino en general, todos los seres humanos a lo largo de toda su vida.
Obviamente, esta educación en el corto, mediano y largo plazo, permitirá ir dando marcha atrás a la realidad actual e instalará paulatina e imperceptiblemente otra humanidad , ¿Cuál mi querido lector? la que usted quiera para usted y los suyos; pues no olvidemos el señalamiento de la UNESCO:

“Puesto que las guerras nacen en [el corazón, y] la mente de los hombres, es en [el corazón] y la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”
(Organización de las Naciones Unidas).

Y los baluartes de la paz, mi querido lector, deben ser educados, formados, introyectados, interiorizados en el ser humano, en la vida de cada día para convertirlos en parte y forma de su vida de todos los días.

 Hasta la próxima.

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Viernes, 15 de Enero de 2010 09:12
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Una vez más, en este artículo abordaremos otro de los lineamientos establecidos en la Declaración del DERECHO HUMANO A LA PAZ, proclamada por  Naciones Unidas en enero de 1997, y que es precisamente el que se refiere a fomentar por todos los medios y en todos los niveles sociales: la libertad, la igualdad y la solidaridad como prerrequisitos para establecer la paz al interior de cualquier sociedad y por consiguiente del mundo.

Si buscamos el significado del término libertad, encontramos que entre los muchos significados que tiene:

La palabra de suyo, inmediatamente nos remite a no que no estamos presos, a que no somos esclavos, a que no tenemos nada prohibido directamente por nadie,  a que podemos hacer tal o cual cosa,  y también a que podemos transitar en general, por donde queramos, y sin necesidad de pedir permiso, ni tampoco dar explicaciones a nadie de nuestro proceder.


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Lunes, 30 de Noviembre de 2009 14:06
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Hoy, una vez más, hablaremos de uno más de los lineamientos establecidos por la UNESCO para que la humanidad viva en paz y que es precisamente el que se refiere a la importancia de Rescatar y proteger el patrimonio espiritual, el genético y el ético de la humanidad.

Es importante mencionar que todos estos aspectos, el espiritual, el genético y el ético de la humanidad, son fundamentales en el desarrollo del ser humano, pues todos en conjunto, son parte de lo que de humanos tenemos todos y cada uno de nosotros y por lo mismo, conforman en cada uno, los rasgos distintivos que nos caracterizan no sólo de manera individual, sino también como sociedad, y  como cultura, los que además tienen qué ver con nuestro modo de vida, la forma en que nos interrelacionamos con los otros, nuestros sistemas de valores, y nuestras tradiciones y creencias.

De ahí la importancia de cuidar el correcto desarrollo de todos y cada uno de ellos desde, lo que Juan Carlos Restrepo señala como: la alfabetización de la afectividad y la ternura, que para mi gusto deben ser, siguiendo a Restreppo: un objetivo prioritario de todo proceso educativo, de ahí la importancia de educar a hombres y mujeres en el desarrollo de la afectividad, el respeto, el diálogo, la solidaridad, la no violencia, el laicismo, la libertad, la ternura, el impacto de los medios masivos de comunicación en el ser humano y por ende al interior de la sociedad, y el respeto de los derechos humanos.


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Domingo, 01 de Noviembre de 2009 21:05
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Hoy, nuevamente, hablaremos de dos más de los lineamientos establecidos por la Asamblea General de Naciones Unidas para que la humanidad viva en paz, y que es precisamente el que se refiere al título de este artículo, como coadyuvantes en el logro del Derecho Humano a la Paz.

El derecho a la educación está contemplado en el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratificado muchos años más tarde, con la Declaración Mundial sobre Educación Para Todos: la Satisfacción de las Necesidades Básicas de Aprendizaje, aprobada en la Conferencia Mundial de Jomtien, Tailandia, realizada del 5 al 9 de marzo de 1990.

Asimismo, es importante comentar que la educación básica, no necesariamente se reduce a enseñar al ser humano a que aprenda a leer, escribir y contar, sino que dicha educación, está en función de los lineamientos gubernamentales y educativos de cada país. En México, por ejemplo, la educación básica obligatoria contempla la instrucción preescolar, primaria y secundaria, mientras que en algunos países, sobre todo en los llamados de primer mundo, dicha educación se hace extensiva hasta la instrucción preparatoria.


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Domingo, 11 de Octubre de 2009 22:08
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En esta ocasión, vamos a hablar de uno más de los lineamientos establecidos por la Asamblea General de Naciones Unidas, dentro del Derecho Humano a la Paz, y que es precisamente el que se refiere a la importancia de educar al ser humano en la Filosofía de la noviolencia Gandhiana, a lo largo de toda su vida, como un  prerrequisito más para que la humanidad viva en paz.

Como muchos de ustedes sabrán, la Filosofía de la noviolencia, fue creada por el licenciado en Derecho Mohandas Karamanchand Ghandi, no obstante, hay que reconocer aquí que el primer noviolento de la historia fue precisamente el Maestro Jesús.

Para Gandhi, la noviolencia, fue prácticamente un sacramento y el eje central de su mensaje en lo social, lo económico y lo político y también de su vida política, pública y privada, pues es el principio ético universal al que asocia el concepto de Satyagrapha, palabra sánscrita que significa Firme adhesión a la Verdad. En donde la Verdad es Dios y el ahimsa es la acción sin violencia, una noviolencia física y moral que se hace extensiva a toda forma de vida y obliga a quien la practica a no dañar de ninguna manera a nadie (ni de pensamiento, ni de palabra, ni de obra), a amar a todo y a todos y a hacer siempre el bien, por tanto, ahimsa es, tal como señala José Antonio Reyna: Una disposición a amar y hacer el bien aún al que nos injuria.


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Viernes, 18 de Septiembre de 2009 05:10
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Hoy, nuevamente, en este artículo HABLAREMOS DE PAZ, pero, antes de continuar quiero hacer la observación de que el título de esta columna, fue acuñado originalmente por el Dr. Francisco Jiménez Bautista, mi asesor de tesis e incansable trabajador por la paz, que con su trabajo fecundo intenta al igual que yo ir abriendo conciencias, corazones e intelectos, para que esto mismo permita ir prendiendo lucecitas de amor y esperanza que lleven al ser humano a la conclusión de que otro mundo es posible pero antes hay que cambiar muchas cosas. No obstante, por una afortunada coincidencia intelectual, olvidé que en algún momento me había obsequiado un libro de su autoría con ese título, cuando me hace la observación, pido una disculpa y ofrezco cambiar el título a la columna, pero él, con su amabilidad característica, mediante correo electrónico, me la regala y me dice, “haz tuya esa frase: 'Hablemos de paz', te la regalo,... hay que hablar mucho,... para que al fin, llegué la paz”, así que continuaremos sin cambiar el título a la columna.

En nuestro artículo anterior hablábamos de los lineamientos que Naciones Unidas considera que la sociedad debe de observar como prerrequisitos para que la humanidad viva en paz, hoy, vamos a hablar como su título lo expresa, sobre la importancia de aprender a dar, a darse, es decir, a compartir.


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Jueves, 03 de Septiembre de 2009 05:32
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A partir de este día, esta columna saldrá los días jueves de una semana sí y otra no, es decir, de cada 15 días.

Antes que nada, deseo expresar mi agradecimiento al portal digital Poblanerías en línea, por la oportunidad que me da de HABLAR DE CUESTIONES RELACIONADAS CON EL ESTABLECIMIENTO DE LA PAZ EN EL MUNDO.
 
En esta primera ocasión, vamos a recordar que en enero de 1997, la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó el Derecho Humano a la Paz,  que tiene qué ver no sólo con el Derecho que tiene la humanidad a vivir en paz, sino también con el deseo generalizado de la humanidad de vivir en paz, y que exige de todos y cada uno de nosotros:

Aprender a dar, a darse, es decir, a compartir.
 
Educar al ser humano en la Filosofía de la noviolencia, durante toda su vida.
 
Educar a todos y cada uno de los pobladores de la tierra.
 
Rescatar y proteger el patrimonio espiritual, el genético y el ético de la humanidad.
 
Fomentar por todos los medios y en todos los niveles sociales, la libertad, la igualdad y la solidaridad.
 
Luchar contra la exclusión, la marginación y la injusticia.
 
Evitar la violencia y la imposición.
 
Erradicar la violencia en todas sus formas: directa/estructural/simbólica y cultural, en los distintos niveles de desarrollo del ser humano y prevenirla.
 
Prevenir los conflictos.

Invertir en todo lo que sea necesario para la construcción y el establecimiento de la paz al interior de la sociedad mundial.

Fortalecer al interior de la sociedad, una conciencia de paz para la convivencia y también para la ciencia y la tecnología, y sus aplicaciones.

Dar al ser humano libertad de pensamiento y actuación, siempre y cuando dicha libertad no afecte a terceros.

Erradicar las guerras y por tanto, todo tipo de armamentos.
 
Terminar con la injusticia y la desigualdad social.

Formar una conciencia de paz en la ciudadanía.
 
Aprender a conocer.
 
Aprender a ser.
 
Aprender a convivir.
 
Aprender a hacer.
 
Aprender la tolerancia.
 
Aprender a vivir conforme a los planteamientos de la Filosofía Gandhiana de la noviolencia.
 
Aprender a vivir en paz consigo mismo y con los demás, y en armonía con la naturaleza.

Aprender a valorar en su justa dimensión, las circunstancias de la vida cotidiana.

Permitir que los pueblos indígenas vivan en condiciones de igualdad junto a otras culturas.
 
Obviamente, para el logro de todo lo anterior, la educación adquiere un papel relevante desde la educación tradicional formal, así como también, el educar durante toda la vida al ser humano en el marco de una educación que lo enseñe a respetar los Derechos Humanos y todo lo que ello conlleva, y cuya finalidad debe ser el establecimiento de una Cultura de paz al interior de cada sociedad, pueblo, país y nación. Entendiendo aquí que educar, significa cultivar y activar el potencial que existe en todos y cada uno para convertirse en dueño y artífice de su propio destino y de que la paz no es una abstracción sino que tal como señala Naciones Unidas, Posee un profundo contenido cultural, político, social y económico.

Es importante mencionar que la paz y la cultura de paz ineludiblemente son parte de la naturaleza del ser humano, no obstante, no siempre han sido reconocidas pública y políticamente, sino que es probable, tal como señalan Francisco A. Muñoz y Mario López, en su libro Historia de la paz, tiempos, espacios y actores, que haya sido en el siglo XX, después de la firma de las paces que pusieron fin a las Guerras Mundiales, cuando se comenzó a tomar conciencia de la importancia de que fuesen reconocidas con todo su potencial, como un instrumento de gestión y transformación de las entidades humanas, pues fue a partir de estos momentos cuando, en cierto sentido, se comenzó a hablar de una <> .

La idea de Cultura de paz, empezó a ser difundida por la UNESCO a partir de 1989, no obstante, el concepto fue acuñado en Lima, Perú en el año de 1986, por el padre jesuita.

Felipe Estanislao Mac Gregor Rolino, razón por la que en el 2000, la Unesco le entregó la Medalla Gandhi.
 
Asimismo, es importante señalar que los presupuestos teóricos del DERECHO HUMANO A LA PAZ, están presentes desde la fundación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), sin embargo, se les ha dado mayor relevancia en esta época llena de violencia, de falta de respeto y amenaza a los derechos humanos, y de falta de empleo, de ahí que sea necesario hoy más que nunca reflexionar sobre los apartados señalados, para que esto mismo nos permita vivir en un contexto más habitable que permita dejarle a las generaciones futuras un planeta mejor para el bien de la vida humana y de su desarrollo.

Muchas gracias por el tiempo invertido en su lectura y reflexión, en nuestro próximo artículo, continuaremos reflexionando sobre todos y cada uno de los temas aquí planteados.

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Sobre el autor - Guadalupe Abrego

Psicóloga, profesora universitaria e investigadora de temas de paz. Realizó el doctorado en  “Paz, Conflictos y Democracia” en la Universidad de Granada, España. Se doctoró con la tesis:  Propuesta de Educación y Cultura de Paz para la ciudad de Puebla (México), que le mereció la calificación de Sobresaliente. Cum Laude. Por Unanimidad.

Cabe mencionar que la Propuesta, si bien fue elaborada en Puebla, donde se aplicó el Cuestionario para identificar violencia estructural/simbólico/cultural en la educación, a profesores y profesoras de educación básica, elaborado ex profeso, dicha Propuesta se hace y es extensible a todo el país, toda vez que a nivel nacional, tenemos los mismos planes y programas de estudio para la educación básica y también los mismos planes y programas de estudio en las Escuelas Normales, en donde se forma e introyecta el perfil requerido en nuestros profesores que tienen a su cargo la reproducción del sistema socio-económico del país.

Universitaria por más de tres décadas, impartiendo cursos de Filosofía de la Ciencia, Derechos Humanos y actualmente Sociedad y Educación. Miembro activo del Claustro Académico del Proyecto “Educación a Distancia en Derechos Humanos,  hacia la Especialización desde las Ciencias Sociales”.

Coordinadora-Promotora del Proyecto de Seminario Permanente de Derechos Humanos de la CUDH-UNAM en Puebla y Coordinadora Nacional de la Red de Profesores e Investigadores de Derechos Humanos de México.

Programa de apoyo a proyectos para la innovación y el Mejoramiento de la Enseñanza, PAPIME 302607. UNAM. FCPyS. DGAPA.


Miembro activo del Consejo Latinoamericano de Investigación para la Paz (CLAIP), fundado por el Institute Peace Research Asociation (IPRA), cuya labor es la Coordinación de los diferentes estudios sobre temas de paz que se realizan alrededor del mundo, fundado por el Padre de la Investigación para la Paz, el Científico Social Johan Galtung, galardonado con el Doctorado Honoris Causa en nuestra Máxima Casa de Estudios, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en junio del 2006.

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