Hoy, nuevamente, hablaremos de otro de los lineamientos establecidos por la “Asamblea General de Naciones Unidas” para que la humanidad viva en paz, y que es precisamente el que se refiere al título de este artículo, como coadyuvantes en el logro del “Derecho Humano a la Paz”.
Supongo que a estas alturas, muchos pensarán y dirán que me muevo en la utopía, personalmente no considero que sea así, simplemente de lo que se trata, es de concientizar al ser humano para que vuelva a sus orígenes y retome lo que de humano lleva en su interior, porque dados los tiempos que vivimos, en muchos sentidos nos estamos moviendo peor que en la época de la barbarie.
Considero que esto es así porque buena parte de la humanidad no ha aprendido a luchar cotidianamente contra todo lo que enmarca el título de este artículo, lo que ha dado como consecuencia que la vida humana se haya venido pauperizando día con día hasta llegar al estado actual de las cosas.
De ahí que la UNESCO haya considerado y considere que para establecer la paz en el mundo, es necesario que la sociedad en su conjunto aprenda a luchar y luche cotidianamente contra la exclusión, la marginación y la injusticia, pues de no hacerlo así, el anhelado clima de paz al interior de cualquier sociedad y del mundo, jamás va a ser una realidad, pues es claro, como ya lo he mencionado en artículos anteriores, que mientras haya siquiera una persona que no cubra las necesidades propias de su condición de humano, definitivamente, es candoroso siquiera pensar que podremos algún día vivir en paz.
Y esto es así, tal y como lo ha venido demostrando la ciencia, como consecuencia de que lo que afecta a uno en positivo, afecta a la humanidad en su conjunto y viceversa, de ahí que resulte impostergable tomar conciencia de que en México y el mundo, la vida de los seres humanos debe desarrollarse en una relación pacífica y armónica consigo mismo y con los demás (incluyendo a la naturaleza y a todo ser viviente), en donde prive la libertad y la justicia social.
Una libertad que sólo se generará a partir de la transformación de la economía nacional y mundial, por una economía con rostro humano, que tenga la capacidad de devolver al ser humano su dignidad de persona y a las sociedades del mundo la tranquilidad del ser humano, la que se traducirá en la tranquilidad y seguridad de sus hogares, y el trato digno, tolerante, empático y solidario entre personas, lo que al mismo tiempo devolverá la seguridad y tranquilidad a sus calles, pues es innegable que la libertad del ser humano necesaria e indudablemente, hoy, más que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad, va acompañada del bienestar y la tranquilidad del ser humano y para lograrlo, la satisfacción de las necesidades básicas de la vida cotidiana, juegan un papel determinante.
Sin duda alguna, la transformación de la economía, redundará en beneficio de cualquier sociedad y en consecuencia de la humanidad en su conjunto, pues no olvidemos que la ciencia cada vez más y más, demuestra la causa y el efecto como complementarios y recíprocos, <
Asimismo, para establecer espacios crecientes de Culturas de Paz no sólo en México sino en el mundo, no olvidemos que la educación a lo largo de toda la vida, y en todos los sentidos y desde todos los planos, tiene un papel medular, de ahí que haya que involucrar no sólo a la educación escolarizada, sino a la sociedad en su conjunto y a los medios masivos de comunicación y de información. Pues es innegable que en estos momentos, la humanidad en su conjunto, necesita dar marcha atrás a todos esos antivalores que en el tiempo se fueron traduciendo en el panorama desolador actual de violencia de todo tipo, presentes no sólo en la vida de México, sino también al interior de muchas sociedades del mundo.
Es tiempo pues de reorientar la educación formal, no formal e informal, para ir permeando y aflorando en la humanidad, todo aquello que la hace humana, educada, solidaria, sensible, empática, recordando aquí que no sólo los niños y los jóvenes son educables, sino en general, todos los seres humanos a lo largo de toda su vida.
Obviamente, esta educación en el corto, mediano y largo plazo, permitirá ir dando marcha atrás a la realidad actual e instalará paulatina e imperceptiblemente otra humanidad , ¿Cuál mi querido lector? la que usted quiera para usted y los suyos; pues no olvidemos el señalamiento de la UNESCO:
“Puesto que las guerras nacen en [el corazón, y] la mente de los hombres, es en [el corazón] y la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”
(Organización de las Naciones Unidas).
Y los baluartes de la paz, mi querido lector, deben ser educados, formados, introyectados, interiorizados en el ser humano, en la vida de cada día para convertirlos en parte y forma de su vida de todos los días.
Hasta la próxima.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
( 5 Votos )
Una vez más, en este artículo abordaremos otro de los lineamientos establecidos en la Declaración del DERECHO HUMANO A LA PAZ, proclamada por Naciones Unidas en enero de 1997, y que es precisamente el que se refiere a fomentar por todos los medios y en todos los niveles sociales: la libertad, la igualdad y la solidaridad como prerrequisitos para establecer la paz al interior de cualquier sociedad y por consiguiente del mundo.
Si buscamos el significado del término libertad, encontramos que entre los muchos significados que tiene:
La palabra de suyo, inmediatamente nos remite a no que no estamos presos, a que no somos esclavos, a que no tenemos nada prohibido directamente por nadie, a que podemos hacer tal o cual cosa, y también a que podemos transitar en general, por donde queramos, y sin necesidad de pedir permiso, ni tampoco dar explicaciones a nadie de nuestro proceder.
( 5 Votos )
Hoy, una vez más, hablaremos de uno más de los lineamientos establecidos por la UNESCO para que la humanidad viva en paz y que es precisamente el que se refiere a la importancia de Rescatar y proteger el patrimonio espiritual, el genético y el ético de la humanidad.
Es importante mencionar que todos estos aspectos, el espiritual, el genético y el ético de la humanidad, son fundamentales en el desarrollo del ser humano, pues todos en conjunto, son parte de lo que de humanos tenemos todos y cada uno de nosotros y por lo mismo, conforman en cada uno, los rasgos distintivos que nos caracterizan no sólo de manera individual, sino también como sociedad, y como cultura, los que además tienen qué ver con nuestro modo de vida, la forma en que nos interrelacionamos con los otros, nuestros sistemas de valores, y nuestras tradiciones y creencias.
De ahí la importancia de cuidar el correcto desarrollo de todos y cada uno de ellos desde, lo que Juan Carlos Restrepo señala como: la alfabetización de la afectividad y la ternura, que para mi gusto deben ser, siguiendo a Restreppo: un objetivo prioritario de todo proceso educativo, de ahí la importancia de educar a hombres y mujeres en el desarrollo de la afectividad, el respeto, el diálogo, la solidaridad, la no violencia, el laicismo, la libertad, la ternura, el impacto de los medios masivos de comunicación en el ser humano y por ende al interior de la sociedad, y el respeto de los derechos humanos.
( 8 Votos )
El derecho a la educación está contemplado en el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratificado muchos años más tarde, con la Declaración Mundial sobre Educación Para Todos: la Satisfacción de las Necesidades Básicas de Aprendizaje, aprobada en la Conferencia Mundial de Jomtien, Tailandia, realizada del 5 al 9 de marzo de 1990.
Asimismo, es importante comentar que la educación básica, no necesariamente se reduce a enseñar al ser humano a que aprenda a leer, escribir y contar, sino que dicha educación, está en función de los lineamientos gubernamentales y educativos de cada país. En México, por ejemplo, la educación básica obligatoria contempla la instrucción preescolar, primaria y secundaria, mientras que en algunos países, sobre todo en los llamados de primer mundo, dicha educación se hace extensiva hasta la instrucción preparatoria.
( 8 Votos )
En esta ocasión, vamos a hablar de uno más de los lineamientos establecidos por la Asamblea General de Naciones Unidas, dentro del Derecho Humano a la Paz, y que es precisamente el que se refiere a la importancia de educar al ser humano en la Filosofía de la noviolencia Gandhiana, a lo largo de toda su vida, como un prerrequisito más para que la humanidad viva en paz.
Como muchos de ustedes sabrán, la Filosofía de la noviolencia, fue creada por el licenciado en Derecho Mohandas Karamanchand Ghandi, no obstante, hay que reconocer aquí que el primer noviolento de la historia fue precisamente el Maestro Jesús.
Para Gandhi, la noviolencia, fue prácticamente un sacramento y el eje central de su mensaje en lo social, lo económico y lo político y también de su vida política, pública y privada, pues es el principio ético universal al que asocia el concepto de Satyagrapha, palabra sánscrita que significa Firme adhesión a la Verdad. En donde la Verdad es Dios y el ahimsa es la acción sin violencia, una noviolencia física y moral que se hace extensiva a toda forma de vida y obliga a quien la practica a no dañar de ninguna manera a nadie (ni de pensamiento, ni de palabra, ni de obra), a amar a todo y a todos y a hacer siempre el bien, por tanto, ahimsa es, tal como señala José Antonio Reyna: Una disposición a amar y hacer el bien aún al que nos injuria.
( 8 Votos )
Hoy, nuevamente, en este artículo HABLAREMOS DE PAZ, pero, antes de continuar quiero hacer la observación de que el título de esta columna, fue acuñado originalmente por el Dr. Francisco Jiménez Bautista, mi asesor de tesis e incansable trabajador por la paz, que con su trabajo fecundo intenta al igual que yo ir abriendo conciencias, corazones e intelectos, para que esto mismo permita ir prendiendo lucecitas de amor y esperanza que lleven al ser humano a la conclusión de que otro mundo es posible pero antes hay que cambiar muchas cosas. No obstante, por una afortunada coincidencia intelectual, olvidé que en algún momento me había obsequiado un libro de su autoría con ese título, cuando me hace la observación, pido una disculpa y ofrezco cambiar el título a la columna, pero él, con su amabilidad característica, mediante correo electrónico, me la regala y me dice, “haz tuya esa frase: 'Hablemos de paz', te la regalo,... hay que hablar mucho,... para que al fin, llegué la paz”, así que continuaremos sin cambiar el título a la columna.
En nuestro artículo anterior hablábamos de los lineamientos que Naciones Unidas considera que la sociedad debe de observar como prerrequisitos para que la humanidad viva en paz, hoy, vamos a hablar como su título lo expresa, sobre la importancia de aprender a dar, a darse, es decir, a compartir.
( 8 Votos )
A partir de este día, esta columna saldrá los días jueves de una semana sí y otra no, es decir, de cada 15 días.
Antes que nada, deseo expresar mi agradecimiento al portal digital Poblanerías en línea, por la oportunidad que me da de HABLAR DE CUESTIONES RELACIONADAS CON EL ESTABLECIMIENTO DE LA PAZ EN EL MUNDO.
En esta primera ocasión, vamos a recordar que en enero de 1997, la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó el Derecho Humano a la Paz, que tiene qué ver no sólo con el Derecho que tiene la humanidad a vivir en paz, sino también con el deseo generalizado de la humanidad de vivir en paz, y que exige de todos y cada uno de nosotros:
Aprender a dar, a darse, es decir, a compartir.
Educar al ser humano en la Filosofía de la noviolencia, durante toda su vida.
Educar a todos y cada uno de los pobladores de la tierra.
Rescatar y proteger el patrimonio espiritual, el genético y el ético de la humanidad.
Fomentar por todos los medios y en todos los niveles sociales, la libertad, la igualdad y la solidaridad.
Luchar contra la exclusión, la marginación y la injusticia.
Evitar la violencia y la imposición.
Erradicar la violencia en todas sus formas: directa/estructural/simbólica y cultural, en los distintos niveles de desarrollo del ser humano y prevenirla.
Prevenir los conflictos.
Invertir en todo lo que sea necesario para la construcción y el establecimiento de la paz al interior de la sociedad mundial.
Fortalecer al interior de la sociedad, una conciencia de paz para la convivencia y también para la ciencia y la tecnología, y sus aplicaciones.
Dar al ser humano libertad de pensamiento y actuación, siempre y cuando dicha libertad no afecte a terceros.
Erradicar las guerras y por tanto, todo tipo de armamentos.
Terminar con la injusticia y la desigualdad social.
Formar una conciencia de paz en la ciudadanía.
Aprender a conocer.
Aprender a ser.
Aprender a convivir.
Aprender a hacer.
Aprender la tolerancia.
Aprender a vivir conforme a los planteamientos de la Filosofía Gandhiana de la noviolencia.
Aprender a vivir en paz consigo mismo y con los demás, y en armonía con la naturaleza.
Aprender a valorar en su justa dimensión, las circunstancias de la vida cotidiana.
Permitir que los pueblos indígenas vivan en condiciones de igualdad junto a otras culturas.
Obviamente, para el logro de todo lo anterior, la educación adquiere un papel relevante desde la educación tradicional formal, así como también, el educar durante toda la vida al ser humano en el marco de una educación que lo enseñe a respetar los Derechos Humanos y todo lo que ello conlleva, y cuya finalidad debe ser el establecimiento de una Cultura de paz al interior de cada sociedad, pueblo, país y nación. Entendiendo aquí que educar, significa cultivar y activar el potencial que existe en todos y cada uno para convertirse en dueño y artífice de su propio destino y de que la paz no es una abstracción sino que tal como señala Naciones Unidas, Posee un profundo contenido cultural, político, social y económico.
Es importante mencionar que la paz y la cultura de paz ineludiblemente son parte de la naturaleza del ser humano, no obstante, no siempre han sido reconocidas pública y políticamente, sino que es probable, tal como señalan Francisco A. Muñoz y Mario López, en su libro Historia de la paz, tiempos, espacios y actores, que haya sido en el siglo XX, después de la firma de las paces que pusieron fin a las Guerras Mundiales, cuando se comenzó a tomar conciencia de la importancia de que fuesen reconocidas con todo su potencial, como un instrumento de gestión y transformación de las entidades humanas, pues fue a partir de estos momentos cuando, en cierto sentido, se comenzó a hablar de una <
La idea de Cultura de paz, empezó a ser difundida por la UNESCO a partir de 1989, no obstante, el concepto fue acuñado en Lima, Perú en el año de 1986, por el padre jesuita.
Felipe Estanislao Mac Gregor Rolino, razón por la que en el 2000, la Unesco le entregó la Medalla Gandhi.
Asimismo, es importante señalar que los presupuestos teóricos del DERECHO HUMANO A LA PAZ, están presentes desde la fundación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), sin embargo, se les ha dado mayor relevancia en esta época llena de violencia, de falta de respeto y amenaza a los derechos humanos, y de falta de empleo, de ahí que sea necesario hoy más que nunca reflexionar sobre los apartados señalados, para que esto mismo nos permita vivir en un contexto más habitable que permita dejarle a las generaciones futuras un planeta mejor para el bien de la vida humana y de su desarrollo.
Muchas gracias por el tiempo invertido en su lectura y reflexión, en nuestro próximo artículo, continuaremos reflexionando sobre todos y cada uno de los temas aquí planteados.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
( 20 Votos )







