La mayoría de dichas crisis, por cierto, se han producido en contextos que tienen que ver con transiciones o mutaciones fundamentales del contexto social. La primera se produjo en 1767, cuando Carlos III decidió expulsar a los jesuitas de los territorios de ultramar. El Entonces Colegio del Espíritu Santo, fundado por la Compañía de Jesús en 1587 (y no en 1578, como generalmente se piensa) se convirtió a partir de 1790 en Colegio Carolino. Imposible en este espacio hacer un recuento de las vicisitudes que enfrentó la institución en esa época: sólo nos limitaremos a señalar que, pese a la profunda crisis que vivió durante varias décadas, sobre todo en el periodo convulso de la revolución de Independencia, logró sobreponerse, convirtiéndose en Colegio del Estado en 1825, ejerciendo un papel fundamental en la vida cultural, política y social del estado y de la región. Comentando este hecho, Felipe T. Contreras -rector de la institución en 1890- escribió: “El plantel perdura, prodigando sus luces entre la nueva gente... sigue siendo una antorcha y un foco de energía espiritual. ¡Felices los que pueden acercarse a él... para investigar el secreto de la verdad oculta tras la simple fenomenalidad, que hace del universo el centro atractivo y perdurable de las meditaciones del hombre!” (vid. Alberto Pérez Peña, El Colegio del Estado de Puebla, en el primer centenario de su vida civil, 1925. Edición facsimilar, BUAP), 1998).
Al estallar la Revolución de 1910 un sector importante de los estudiantes del Colegio del Estado decide incorporarse al movimiento maderista. Según el historiador Atenadoro Gámez, al enterarse Aquiles Serdán de tal hecho, se puso a gritar, eufórico, por las calles de Puebla : “¡los estudiantes están con el pueblo!”, “¡los estudiantes están con el pueblo!”. Evocando ese acontecimiento, el doctor Alfonso Calderón escribe: “Por la gran puerta de nuestro Colegio salíamos aquellas mañanas luminosas tremolando alborotados nuestro estandarte y organizábamos manifestaciones populares, y entusiasmábamos con nuestros discursos recargados de una literatura feroz, a nuestros hermanos obreros, entonces tímidos, que nos seguían en nuestras aventuras callejeras, no sin poner una brizna de sobresalto en el espíritu férreo de aquellos gobernantes de la Dictadura” (Ibid., pág. 106).
Fue así como los estudiantes del Colegio del Estado dejaron una impronta imborrable en los anales de la Revolución, sembrando la semilla de la gran tradición progresista que habría de orientar la conducta de los universitarios de las siguientes generaciones.
En los años que siguieron al triunfo de la Revolución, los estudiantes del Colegio, si bien sostuvieron en general relaciones cordiales con los gobernantes en turno, ello no los llevó a guardar silencio –y menos a adoptar actitudes cómplices—frente a las arbitrariedades o excesos de éstos, lo cual provocó que en más de una ocasión fuesen objeto de represalias. Esto sucedió, por ejemplo, en julio de 1919, cuando el entonces gobernador Alfonso Cabrera Lobato, decidió clausurar el Colegio, arguyendo que en él se “hacía labor sediciosa”. En 1935 la comunidad universitaria se opuso tenazmente al proyecto de “educación socialista” enarbolado por el general Lázaro Cárdenas, convencidos de que el mismo implicaba una amenaza para la libertad de pensamiento y de cátedra. Frente a los ataques del entonces gobernador José Mijares Palencia, quien los acusó de “reaccionarios”, los estudiantes declararon enfáticamente que no se manifestaban en contra de las ideas socialistas, sino en contra del proyecto de imponer una “ideología oficial”.
En 1937 el gobernador Maximino Ávila Camacho (MAC) decide convertir el Colegio del Estado en Universidad de Puebla, concibiéndola como “una institución oficial del Estado”, facultándose al jefe del ejecutivo para que adoptara todo tipo de medidas encaminadas a su organización y reglamentación. Ocho meses después el mismo MAC promovió un decreto mediante el cual se le arrebataban a la institución la escuela secundaria, las escuelas de Bellas Artes, Normal Superior, Declamaciòn y Teatros, la Biblioteca palafoxiana y el Museo del Alfeñique, dependencias que pasaron a formar parte del Poder Ejecutivo, a través de la Dirección General de Educación Pública del Estado. De esta forma la universidad quedó reducida a la preparatoria y a los estudios profesionales.
Fue uno de los periodos más difíciles que enfrentó nuestra máxima casa de estudios. Las autoridades estatales ponían y quitaban a sus rectores de acuerdo a sus antojos. Tan sólo entre 1947 y 1956 la universidad tuvo diez rectores. Con el paso de los años, lejos de disminuir el control del gobierno sobre la institución éste se exacerbó, propiciando que entre los estudiantes se despertara el anhelo de la autonomía, sueño que cristalizó –no sin que hubiera necesidad de desplegar varios movimientos—en 1956, durante el sexenio de Rafael Ávila Camacho. Se trató, sin embargo, de una autonomía restringida, ya que el gobernador se autoarrogó el derecho de imponer a su máxima autoridad, esto es, el Consejo de Honor. Sin embargo, los universitarios decidieron esperar condiciones más favorables para lograr una autonomía verdadera, lo cual se logró finalmente en 1963.
Sin temor a exagerar, podríamos decir que uno de los aspectos principales –si es que no el principal— de la historia moderna de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) gira en torno a la cuestión de sus relaciones con los poderes públicos y los llamados “poderes fácticos”.
En 1975, al asumir la rectoría de la UAP, el ingeniero Luis Rivera Terrazas formuló un planteamiento enderezado a impedir la instrumentalización de la universidad: “Aunque es bien cierto –expresó- que nosotros enfatizamos la importancia de la militancia política en partidos y que estimularemos su desarrollo, también es cierto que ningún partido, incluyendo en el que milito, debe estar por encima de la propia universidad…Esto es, demandamos la militancia política, pero ésta debe estar sujeta a las normas universitarias, ya que de otra manera estaríamos violando el principio de las bases programáticas fundamentales: la democratización interna, lo que a su vez implicaría la violación de la autonomía universitaria... En otras palabras, debe quedar plenamente clarificada la distinción entre la militancia partidaria dentro de la UAP, y la supeditación de la misma a las reglas y normas de la vida universitaria” .
A raíz de dicho planteamiento parecía que las relaciones de la universidad con los partidos ya era una cuestión resuelta, empero en los hechos no fue así : la institución, reiteramos, pasó a convertirse en un bastión político del citado PCM, lo cual propició la escisión que enfrentó este partido en 1981, en el contexto de la sucesión rectoral celebrada en ese año: un amplio sector del mismo, apoyado por la mayoría de la comunidad universitaria, decidió cortar de tajo el control de la universidad por parte del PCM.
A partir de entonces la UAP –con oscilaciones y vaivenes, desde luego- ha dejado de ser un territorio controlado abiertamente por los partidos, sea de derecha, centro o izquierda. Empero, esto no significa de ningún modo que hayan desaparecido las amenazas a la autonomía de la institución. Por un lado han surgido nuevas formas de relación entre los principales actores universitarios y las fuerzas políticas de la entidad, las cuales no asumen formas transparentes y/o abiertas, y, por otro, cada vez tienden a fortalecerse nuevas formas de injerencia del Estado en la vida de la universidad, que si bien no transgreden en apariencia la autonomía universitaria, en los hechos sí la vulneran. Nos encontramos, por lo demás, frente una política que no sólo afecta a nuestra casa de estudios, sino al conjunto de las universidades públicas del país.
Se trata, sin duda, de fenómenos nuevos, que aún no hemos logrado aprehender adecuadamente y que son, sin duda, una expresión inequívoca de los cambios y transformaciones surgidos en el país y en el estado de Puebla en los últimos años, mismos que han propiciado que la BUAP, y en general el conjunto de las instituciones públicas de educación superior, se enfrenten a situaciones inéditas en lo que corresponde a sus vínculos con los principales actores políticos y sociales. Así, por ejemplo, ya no son sólo el gobierno, el clero o las organizaciones patronales las principales instancias interesadas en incidir en la vida de las universidades, sino también todo el complejo de organizaciones, sectores y personalidades que han emergido a la luz pública a raíz del fortalecimiento que han experimentado la democracia y el pluralismo ideológico-políticos en las últimas décadas, propiciando, entre otras cosas, una notable diversificación de los sujetos sociales que buscan influir en la vida pública de la nación, lo cual los lleva, como es de esperar, a tratar de sostener una presencia importante en las universidades.
Se torna necesario que los universitarios poblanos analicemos estos nuevos problemas, evitando en todo momento los “golpes bajos” y, sobre todo, el linchamiento moral de los individuos, sean estudiantes, profesores o autoridades.
Estoy convencido que el principal “blindaje” de la institución estriba en su fortaleza académica y en sus grandes tradiciones. Apoyémonos en ellas para emprender los proyectos que necesita la BUAP para estar en consonancia con los grandes desafíos de nuestra época.
Convencido estoy que, tarde o temprano, volveremos a decir –al igual que el ex rector del Colegio del Estado, Felipe T. Contreras: “El plantel perdura, prodigando sus luces entre la nueva gente... sigue siendo una antorcha y un foco de energía espiritual. ¡Felices los que pueden acercarse a él…para investigar el secreto de la verdad oculta tras la simple fenomenalidad, que hace del universo el centro atractivo y perdurable de las meditaciones del hombre!”
( 0 Votos )
Dado el espacio dedicado a dicha nota uno esperaría que el autor se explayase en el tema, pero Paco se limita a comentar lo siguiente : “Eduardo Rivera Pérez dio a conocer los nombres de los integrantes de su equipo de transición que será encabezado por tres panistas vinculados al Yunque: el diputado electo Juan Carlos Espina Von Roerich, Francisco Hemelhainz Naveda y el legislador en funciones Enrique Guevara Montiel”.
Así las cosas todo hace suponer que mi amigo Sánchez Nolasco -un periodista al que guardamos mucho respeto- se limitó a registrar el hecho que menciona, correspondiéndole a la dirección de Intolerancia colocar la nota a ocho columnas (como continúa diciéndose en la jerga periodística), decidiendo invocar el espectro de la derecha poblana (cosa que Paco, reitero, no hace).
¿Por qué digo “espectro”? Porque la derecha, por lo menos lo que entendíamos por esto, hace ya varios que dejó de ser una “amenaza”: con esto no intento sugerir que no pueda nuevamente volver a serlo, pero por lo menos en Puebla nada indica que se esté preparando “para el abordaje del poder”.
( 1 Vote )
Quien esto escribe está convencido de que el PRI no tiene remedio, pero a la vez –perdón por el aparente juego de palabras- piensa que debería tener remedio. ¿Por qué afirmo esto? Porque nos guste o nos guste el tricolor sigue presente en el escenario político del país, pese a sus yerros, inconsecuencias y “bandazos”.
Al ser “expulsado de Los Pinos” en el 2000, abundaron los analistas que aseguraron que el ex partido en el poder estaba condenado a la extinción debido a que había perdido su principal sostén, esto es, la Presidencia de la República. Así, por ejemplo, el conocido sociólogo y columnista Jaime Sánchez Susarrey señalaba: “¿por qué está en crisis el PRI?” Y respondía: “el PRI está en crisis porque perdió el centro de su gravitación. Es por eso que la alternancia lo tiene al borde del colapso… Su simbiosis con el Estado y su supeditación a la Presidencia era total. El presidente en turno no sólo era el principal factor de cohesión (la famosa ‘cultura de la línea’), sino que además le imprimía rumbo y orientación política e ideológica” (Vid. “La crisis del PRI, en Letras Libres, febrero de 2001).
¿Qué sucedió en realidad? Que el tricolor recuperó buena parte de los espacios perdidos, sobre todo en la mayoría de las gubernaturas, gracias en no poca medida a las pésimas gestiones de Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa. A tal grado sigue vivo el PRI que existe la posibilidad de que retorne a Los Pinos en el 2012, caso de que –como señalamos en la columna pasada— de que el actual Jefe del Ejecutivo no decida efectuar “una vuelta de tuerca” en su estrategia contra el crimen organizado y en su política económica, y caso, desde luego, de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no logre conservar el impresionante bloque de fuerzas que sigue respaldándolo. Por cierto, en su último libro, AMLO advierte que de retornar el PRI a Los Pinos, “nuestro futuro sería nuestro pasado”, cosa en la que estoy completamente de acuerdo.
Ahora bien: ¿está el tricolor en condiciones de renovarse?
Si nos guiamos por el interés que muestran al respecto amplios sectores de su militancia –sobre todo los cuadros medios y de base- la respuesta a esa interrogante es afirmativa, empero si nos guiamos por la conducta de sus principales núcleos dirigentes la respuesta es no.
Véase por ejemplo lo que sucede en Puebla. A raíz de la derrota que experimentó el PRI en el pasado proceso electoral, existe un clamor generalizado de renovación entre las bases, empero lamentablemente todo parece indicar que el mismo no llega a oídos del gobernador Mario Marín Torres y de su grupo compacto, quienes en un esfuerzo desesperado por no sucumbir ante la catástrofe que se avecina –la toma del poder en enero de Rafael Moreno Valle- están desplegando todo un cúmulo de maniobras para imponer en la dirección estatal del tricolor a Javier López Zavala, tal como lo denunció antier Enrique Doger Guerrero.
De cristalizar tales maniobras el PRI poblano recibiría un golpe durísimo, tal vez de mayores consecuencias que la derrota en los comicios recientes. ¿Es que acaso el marinismo no termina de asimilar lo sucedido el 4 de julio? Si algo puso de relieve el triunfo de la Coalición Compromiso por Puebla es que ya nuestros conciudadanos no quieren saber nada de MMT y sus “brothers”,
comenzando por Javier López Zavala. Así las cosas, ¿cómo es que aquél se aferra a la idea de imponer a éste en la dirección del PRI estatal? Esto equivaldría a tratar de rescatar al capitán de un barco que se hunde, en lugar de su tripulación.
Quien esto escribe conoce a docenas de cuadros medios y de base del tricolor, percatándose que entre ellos hay elementos valiosísimos que podrían coadyuvar de manera notable a la renovación de su “instituto político”, como les gusta llamar a su partido.
¿No convendría –para el bien del PRI estatal- que la mayoría de ellos se rebelara contra el intento de imposición de un hombre que lleva el estigma de la derrota y del desprestigio del PRI en el estado?
( 0 Votos )
Pienso que toda la sociedad política debería tomarle la palabra al jefe del ejecutivo, para proceder de inmediato a una “vuelta de tuerca” en lo que se refiere a la estrategia contra el crimen organizado, misma que a todas luces ha resultado un fracaso. Es imposible no escuchar el clamor que se escucha a lo largo y ancho del país, en el sentido de poner un alto al baño de sangre que enluta a miles de familias, y que tiene en vilo a la sociedad mexicana.
Tal clamor se escucha principalmente en entidades del norte, como Sonora, en las cuales da la impresión de imperar un ambiente de estado de sitio. Tuve la oportunidad de constatar esta situación en estos días en que decidí aprovechar mis vacaciones para visitar a mi familia, en Magdalena de Kino. En cuanto uno sale a la calle llama de inmediato la atención la presencia de destacamentos militares, quienes vigilan y escudriñan todos los puntos de la ciudad. Como es de esperar, esto provoca una sensación de zozobra. Vaya uno a donde sea, tropezará con militares, ora en los restaurantes, ora en la plaza, ora en las tiendas, ora en las terminales de autobuses.
( 0 Votos )
Andrés Manuel López Obrador, por su parte, reiteró su opinión de que “las alianzas hechas entre partidos opositores perjudican la ideología de cada partido y aseveró que de seguir así se perderá por completo el significado de la política izquierdista en México”. Asimismo, reiteró su señalamiento de que “tanto el Partido de la Revolución Institucional como el Partido Acción Nacional están al servicio de la oligarquía” (Vid. La Crónica de Hoy, 23 de julio der 2010).
( 0 Votos )
La dirección nacional del PRD, encabezada por Jesús Ortega, considera que la alianza con el PAN resultó exitosa, por demostrar que el PRI “no es imbatible”, y sobre todo porque “se fortaleció la izquierda con miras a las elecciones presidenciales del 2012” (elmanana.com., 23 de julio de 2010). Ortega agregó que estaba satisfecho por los resultados obtenidos en los comicios del 4 de julio pasado, pues “fue una decisión audaz la de mantener una izquierda unida” para después buscar otras alianzas electorales. Al respecto mencionó la posibilidad de que nuevamente se unan el PAN, Convergencia y el PRD en los comicios que se llevarán el año próximo en los estados de México, Guerrero, Michoacán, Nayarit y Baja California Sur, aunque precisó que piensa que es muy difícil que la alianza se sostenga en los comicios presidenciales del 2012. En estos, añadió, “debemos ir con una candidatura única, con un programa común de las fuerzas de izquierda, con un gran agrupamiento de partidos y de organizaciones de centro-izquierda que represente una alternativa progresista para el país frente al status quo que hoy existe”.
( 0 Votos )
¿Cuál fue el motivo de su rescisión? Según Yirath, cometió el “grave delito” de haber incorporado ( “posteado”) a su Twitter un comentario del periodista Carlos Loret de Mola en el que criticaba severamente al gobernador Mario Marín Torres, en su programa Tercer Grado (tal comentario fue formulado el pasado 25 de junio de 2010).
¿Desde cuándo es “delito” el pensar de manera distinta a un superior? Pero corrijo: Paty no comentó nada : simplemente, reiteró, “posteó” (como se dice en la jerga) el comentario de referencia.
Como es del conocimiento público, miles de personas –si es que no millones—realizan ese tipo de operaciones (“postear”) . En unos casos, a través de Twitter emiten sus opiniones sobre diversos asuntos, y, en otros, incorporan notas o comentarios de otras personas. Esto último fue justamente a lo que se limitó Paty Madrid.
Como Twitter es una red social, alguien le pasó a Yirath el “pitazo” de la operación de Paty. Para sorpresa y estupor de ésta, su superior la mandó llamar notificándole que estaba despedida por haber “faltado a la lealtad” hacia el gobernador Mario Marín Torres.
O sea, pues, no se le “castigó” por faltar a sus labores, o por haber hecho algo en contra de la institución en que laboraba, o sea SICOM: simplemente se le acusó de “deslealtad”.
Se trata de un abuso de poder en el sentido lato del término, con el ingrediente de abuso de confianza, ya que Twitter, aunque sea una red social, es un espacio privado de quienes lo manejan. ¿Qué demonios le importaba a Yirath lo que Paty incorporaba (o “posteaba”) a su espacio?
Si recurrimos al mismo procedimiento de Yirath contra Paty, le podríamos reclamar a éste el utilizar su cuenta de Facebook y Hi 5 para hacer labores de proselitismo a favor de Zavala. Es de señalar que, si bien solicitó licencia en su carácter de Director de Radio a efecto de respaldar la campaña del PRI, regresó a SICOM al término de la misma, pero con la “espada desenvainada” por la furia que le ha de haber causado la derrota de su partido, buscando “chivos expiatorios”. O sea, pues, recurrió al clásico expediente de la “venganza política”, castigando a la compañera de referencia, quien siempre se ha caracterizado por su profesionalismo.
Paradójicamente el programa que conduce (¿o que conducía?) Paty en SICOM se llama, reitero, “Ángeles Patrulleros”, que tiene como propósito inculcar en los niños y adolescentes la necesidad de la conciencia cívica, exhortándolos a denunciar todas aquellas situaciones que atenten contra los principales valores de la comunidad. ¿No se percata Yirath que al castigar a su subordinada por un asunto político está perpetrando un atentado contra uno de dichos valores, que es el derecho a pensar libremente? (en el supuesto –sin conceder- que al “postear” la nota de Carlos Loret de Mola haya mostrado Paty una “preferencia política”).
Sin embargo, no nos extraña en absoluto la conducta del multicitado director de Radio de SICOM. Esta institución, pese a ser un organismo de Estado, y no de gobierno, durante el proceso electoral estuvo trasmitiendo mensajes a favor del abanderado del PRI, Javier López Zavala, hecho que suscitó la protesta de varios líderes opositores. Así el 17 de marzo, La líder de la bancada panista en el Congreso local, Leonor Popócatl Gutiérrez, presentó una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales (Fepade) en contra del legislador priista Víctor Huerta Morales, por hacer proselitismo en SICOM a favor de López Zavala. La denuncia se interpuso bajo los delitos de peculado y uso indebido de atribuciones y facultades, que ameritan sanciones que van de los 200 a 400 días de multa y prisión de uno a nueve años, de acuerdo con el Código Penal Federal (Vid. La Jornada de Oriente, 17 de marzo de 2010). Leonor Popócatl subrayó que era un hecho ilegal que SICOM trasmitiese ese tipo de información, siendo un medio de Estado y no del gobierno de MMT.
Así las cosas, sería conveniente que la comunidad periodística de Puebla no sólo muestre solidaridad hacia Paty Madrid, sino que también exija que SICOM asuma su papel como medio de comunicación estatal y no como agencia de gobierno.
Yirath debe ser cuestionado no sólo por abuso de poder contra la compañera de referencia, sino además por deformar el carácter público de tal instancia de comunicación.
Casi a punto de terminar esta nota se nos informó que Arturo González Orduño regresó a SICOM, cargo que dejó para respaldar la campaña de Zavala.
Nos alegra dicha noticia pues Arturo es un hombre honesto y un periodista sumamente profesional, que sabe diferenciar entre sus posturas políticas y su responsabilidad al frente de SICOM. Estamos convencidos que él no avala la conducta de su subordinado Yirath.
Mientras tanto, hacemos votos para que Patricia regrese a su programa….pese a la aversión de Yirath.
( 6 Votos )
Ciertamente aún se antoja muy remota la posibilidad a que se refiere el profesor Graysson, pero no menos verdad es que sí hay posibilidades de que la misma cristalice. El derrotar al PRI en la contienda del año próximo en el Estado de México equivaldría automáticamente eliminar de la contienda presidencial a Peña Nieta, el más importante aspirante del tricolor. De esta forma el PRI vería prácticamente anulada su aspiración de retornar a Los Pinos, por lo menos en un plazo bastante largo, y se avizoraría la posibilidad de que el PAN y el PRD marchasen juntos en la lucha por la Sucesión Presidencial de 2012.
( 0 Votos )
¡Vaya forma de decir en unas pocas palabras lo que muchos se resisten a entender!
¡Por algo los clásicos son clásicos!
Realmente nos encontramos ante un verdadero manantial de sabiduría.
( 1 Vote )
Dígase lo que se diga, Rafael Moreno Valle fue el único que tuvo los pantalones bien puestos para desafiar a Mario Marín Torres, quien pese a sus escándalos y errores parecía haber erigido un gobierno capaz de imponer sin problema alguno a su sucesor, echando abajo el proverbio de “gobernador no pone gobernador”. Recuerdo una entrevista que le hizo el conocido columnista Mario Alberto Mejía en la que éste le hizo ver que él era sin duda el primer mandatario poblano de nuestro tiempo que lograba esa hazaña, a lo cual, inconmovible MMT respondió afirmativamente.
( 6 Votos )
Página 1 de 5






