acerca del...
blog
En este blog encontrarás temas sobre problemas de relaciones sociales y psicológicos. Hago consultas particulares a niños y adultos, individual y parejas. Para sesiones en la clínica llama al 2853525 y particulares al 6466986, o escríbeme a lapsicologa@poblanerias.com
Mary Gómez
Amante de la verdad, protectora de la familia como base de la sociedad, me gusta ayudar a quien quiere ser ayudado. No me gustan las injusticias, pero como existen, cada día busco comoenfrentarlas.

El Cutting, ¿Placer o Castigo?

El Cutting, ¿Placer o Castigo?
Jue, 2012-01-05 13:56

Cuando las personas no sabemos manejar adecuadamente nuestros problemas, depresión, ansiedad, o  sentimientos como ira, enojo  u odio, recurrimos a algunas prácticas que momentáneamente nos calman, pero que a la larga causan más problemas e incluso ponen en riesgo la vida misma.
Cuántos de nosotros sabemos de personas que golpean una pared cuando tienen una frustración muy grande, o de otras que en un estado de depresión ingieren grandes cantidades de comida, pero hay otras que recurren a cortarse la piel con cualquier objeto filoso, que va desde un cutter, navajas o la espina grande de una rosa.
Para quien le cueste trabajo comprender el por qué lo hacen, les presento el testimonio de una de mis pacientes, quien afortunadamente dejó de realizar esta práctica y hoy aborda sus problemas de manera más asertiva.
“El día de hoy me propusieron hablar sobre algo que a muchos les cuesta trabajo contar y  mucho más entender, hablo del  risuka, self-injury o la autoflagelación. 
Los que conocen estas palabras tienen una idea de que se tratara el resto del texto y posiblemente dejen de leer hasta aquí y los que no habían escuchado esas palabras solo puedo decirles que tiene el mismo significado el cual es la producción de heridas sobre el propio cuerpo. Pero para los que lo sabían ¿realmente qué  saben de esto?, y para los que no,  puede ser que estén tan perdidos como yo lo estuve. Esta es mi historia una de tantas que pocos se atreven  a contar, hablo del verdadero risuka, de las personas que no lo hacen por moda, del self-injury el castigo y el placer, de la autoflagelación como droga y como vida. 
Yo inicié con la autoflagelación a la edad de 13 años, muchos pensaran que por los cambios hormonales de los adolescentes es normal que pase, en especial por la publicidad de las modas, etc.  Sé que me dirán ignorante, pero en ese entonces yo no tenía idea de lo que era y en especial de su nombre, yo lo denominaba “el estar bien” cada vez que me sentía mal conmigo, tomaba el primer objeto punzocortante y comenzaba mi ritual, me sentía tan mal conmigo que sin darme cuenta ya había empezado a cortar, siempre dos dedos debajo de la muñeca, cortaba una y otra vez de forma tranquila, mientras lo hacía un sentimiento de tranquilidad me poseía, el dolor era poco casi insignificante, como si estuviera drogada, se sentía tan bien, algo muy difícil de explicar, ya que es como si al atravesar tu piel, todo lo malo que has hecho, lo mal que te hayan hecho sentir, lo poco querido o poco amado, se fuera y solo quedara paz.
Al final tomaba algodón y lo sumergía en alcohol, y me limpiaba para evitar alguna infección posterior, dirán que es extraño pero cuando colocaba el algodón con alcohol en la herida dolía y mucho, eso era porque el trance ya había terminado. El sentimiento del por qué lo haces es diferente en todos, decepción, odio, enojo, etc,  pero hay algo en común y es el bienestar, la paz y tranquilidad que sientes durante y después de hacerlo.
En mi caso era como un regaño, un reclamo hacia mi persona por lo malo que hiciese o lo malo que me hubieran hecho sentir, era mi forma de decirme “tu hiciste o permitiste esto, así que ahora pagaras” y claro que pagaba, con marcas que duraban varios meses y que nadie veía, porque la regla aquí es “nadie lo debe saber”. Era una practicante de la autoflagelación, una droga que duro en mí por casi 9 años y que casi me cuesta la vida más de una vez, es por ello que hablo por todas aquellas personas que dicen que esto no es una moda, un capricho y mucho menos un grito de atención, los que lo hacen lo ocultan y los que lo muestran no lo entienden de verdad, porque es tan privado y tan personal que necesitarías estar en nuestro lugar para entenderlo. Era una adicta y de los pocos que pueden decir sobreviví…”
Quise hablar de este tema, no para juzgar a quienes lo practican, ya que esa es nuestra primera reacción cuando se nos presenta algo que no entendemos; sino para comprenderlos y ayudarlos. 
Si conoces a alguien que realice esta práctica, extiéndele tu mano y convéncela de que busque ayuda profesional. Al principio no lo aceptará, pero a la larga te lo agradecerá.
 

Poblanerías en Facebook