Foto: Es Imagen / Archivo
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Como consecuencia de uno de tantos berrinches del Presidente Calderón, el Tianguis Turístico cambió su sede tradicional en Acapulco para convertirse en “itinerante”. Así, en 2013, el mayor acontecimiento de este tipo en nuestro país (y muchos del mundo) se celebrará en la ciudad de Puebla. Se trata de una noticia maravillosa que llenó de júbilo a las fuerzas vivas de nuestra capital.

Por ello, la pregunta esencial es saber si estamos preparados para algo así. El Tianguis es, como su nombre lo indica, un enorme mercado en el cual cada estado, cada destino turístico importante de México, instala su “puesto” para promover, difundir y vender sus atractivos. A él, acuden agentes de viajes mayoristas, operadores turísticos, y promotores. Cada uno de ellos paga una muy buena lana por asistir. Aunque se les “invite”, los profesionales deben desembolsar una buena cantidad para estar presentes.

¿Qué les parecerá nuestra ciudad a estas personas que buscan “lo mejor” para sus clientes potenciales? El hecho de no tener lugar en un “sitio de mar y playa”, como lo ha sido tradicionalmente, es evidentemente un aspecto muy interesante y reto interesante. Recordemos que si bien casi todos los gringos y canadienses sólo buscan vacacionar junto al agua y bajo el sol, la gran mayoría de los turistas viene de Europa en donde los viajeros buscan, también historia y cultura. Por cierto, ¿alguien le habrá informado a los anfitriones que esta gente no habla inglés?

No es mi intención destruir todos los sueños guajiros de nuestros turisteros poblanos, pero es menester aclarar algunos aspectos muy importantes. Primero, los asistentes al Tianguis van a llegar a una ciudad en donde la señalización es nula. A ver cómo le hacen cuando quieran ir a ver las pirámides de Cholula y de ahí, regresar a la Catedral de Puebla o a Santo Domingo. ¡Que Dios los agarre confesados!

¿Podrán circular por las calles, o estas seguirán “en obras” como en todos los meses anteriores? ¿Ya habrán sido tapados los baches? ¿Alguien vigilará que los taxistas no eleven sus precios a “según el sapo la pedrada?

Todo esto, hablando únicamente de los tianguistas que puedan disponer de algún tiempo libre para ir a turistear…  La mayoría, la enorme mayoría, no sale del lugar y se la pasa firmando contratos y compromisos, negociando precios, números y fechas. El Tianguis es, esencialmente, una reunión de negocios. Aquí no vienen a divertirse. Ese aspecto es parte del programa general: cada uno de los expositores organiza una fiesta alusiva a su destino o a su región.

Calcule: tomando sólo los 32 estados, nos da a tres fiestas diarias… ¿Y la secretaría de Turismo cree que los asistentes van a abarrotar los restaurantes más caros de Puebla? Claro que habrá  derrama económica, pero no olvidemos que la gente viene al Tianguis a negociar vacaciones ajenas, no a disfrutar las propias. Y Puebla es uno, uno de tantos destinos que van a ser promovidos durante el mercado.

El Centro de Convenciones de Acapulco está enclavado en la zona turística del puerto. Al tener un rato libre, el visitante se pone su traje de baño, cruza la costera y ya está en el mar… En Puebla, la exposición va a ser en Los Fuertes. Lejos de todo (salvo de la residencia del gobernador). Por más “corredor turístico”, el centro de la ciudad (ahí donde suceden las cosas) está bastante alejado y toma un buen rato ir y venir. ¿Tendrán tiempo nuestros tianguistas de hacer el viaje varias veces al día?

Por otra parte, la secretaría de Turismo ha hablado mucho de promocionar los hoteles y los restaurantes de lujo, olvidando a los turistas pobres que son los que más lana dejan… Por cierto, tampoco hablan inglés…