Tres de septiembre, once de octubre, fechas que quedarán en registro del culiempinamiento del Congreso poblano. Su sometimiento ante las instrucciones del poder ejecutivo. Su reconocimiento al movimiento del pandero del Señor. Un millón bien vale la pena.

Primero para, en la disputa por el control de un partido político, aplazar por tres meses el inicio de un proceso electoral, dentro del plazo, violatorio, de los noventa días previos.

Sencillo, con el mínimo estudio y análisis previo se habrían dado cuenta. Pero no. No y no. Las órdenes no se discuten. Las prisas, las exigencias, llegaron y la instrucción, la orden, se acató.

Violaron todo, formas, fondos, reglamentos, tiempos, aprobación y publicación.

Sometidos.

Ahora, para enmendar la plana y volver a culiempinarse: será hasta el 2016.

Vale la pena referirlo por escrito: Juan Carlos Espina Von Roehrich, Ana María Jiménez Ortiz, Rafael Von Raesfeld Porras y Josefina Buxade Castelán libraron la quema, votaron en contra.

@luisenriquesf

Facebook.com/luisenriquesf

[email protected]