Foto: nutricion.pro
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Puebla, Puebla.- La depresión es un trastorno del estado de ánimo en el que regularmente se presentan sentimientos de tristeza, dificultad para dormir, llanto fácil e ideas suicidas que permanecen en el paciente todos los días por más de dos semanas interfiriendo en la vida cotidiana, sin embargo, las manifestaciones de esta enfermedad suelen ser distintas en niños y jóvenes.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental que se celebra este 10 de octubre, la doctora María Eugenia Torres Castillo, psiquiatra infantil y de la adolescencia del IMSS en Puebla, explicó que entre más corta es la edad, las manifestaciones clínicas tienen una tendencia hacia los síntomas somáticos y conductuales, los cuales se observan en niños y adolescentes menores de 15 años que cursan con trastorno depresivo.

Estamos acostumbrados a pensar que una persona deprimida es un persona triste, que llora, que no quiere comer, que todo ve negativo etc., pero yo les puedo decir que efectivamente estos son parte de los síntomas que presenta un adulto, pero un niño deprimido presenta rebeldía, agresividad, inquietud, bajo rendimiento escolar, problemas en la concentración, aumento del apetito, dolor de cabeza, dolor de estómago, dolor de pies, malestar físico general, alteraciones en el sueño, irritabilidad e intolerancia”, dijo.

Refirió que la mayoría de estos niños son diagnosticados como niños hiperquinéticos, cuando se trata realmente de un problema afectivo y el tratamiento es completamente diferente.

La doctora Torres Castillo mencionó que en cuanto al adolescente deprimido esperaríamos encontrar síntomas similares al del adulto, pero lo que encontramos son adolescentes rebeldes, oposicionistas, desafiantes, con rasgos de conducta antisocial y un gran porcentaje ya inicia con abuso de sustancias.

Después de los 15 años, los síntomas depresivos son más parecidos a los síntomas que refieren los adultos y se caracterizan por: estado de ánimo depresivo, disminución del interés por las cosas que le interesaban, pérdida o aumento de peso, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor, perdida de energía, sentimientos de inutilidad o de culpa, disminución en la capacidad para pensar o concentrarse y pensamientos recurrentes de muerte.

La depresión en la vejez también se manifiesta de manera diferente, se caracteriza principalmente por irritabilidad, intolerancia, impulsividad, olvidos frecuentes, problemas en la atención y en la concentración, alteraciones del sueño, falta de apetito, cansancio, disminución de la actividad y perdida del interés por las cosas.

En cuanto a las causas que originan la depresión, son de dos tipos: las endógenas, o sea caracterología de la persona, podría ser el origen genético, alteración a nivel de receptores y características de personalidad; y las exógenas, respuesta a factores externos, eventos estresantes que participan como factores disparadores de los episodios depresivos, siendo estos el estado civil soltero o separado, mala relación con figuras importantes del paciente, antecedentes de consumo de alcohol u otras drogas, características de personalidad y desempleo.