Foto: vivelohoy.com
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Francamente no tengo muy clara cuál es la mayor motivación para quienes hace unos meses aspiraron a ser Presidentes de México y para quien finalmente lo logró. Me parece que los desafíos son tan grandes que opacan cualquier deseo de poder o de imagen, de trabajar por el país, de representar a los mexicanos o incluso de apoyar solo a ciertos intereses por encima del resto de los ciudadanos.

Solo en las últimas semanas hemos sido testigos de hechos terribles que por supuesto no se arreglarán de la noche a la mañana por simple decreto del nuevo presidente. El lunes pasado nos amanecimos con la indignante cifra de 38 muertos a manos del crimen organizado en solo un día; los 132 reos fugados de un penal de Coahuila, el asesinato de dos alcaldes y del hijo de un ex gobernador y ex presidente nacional del PRI; la supuesta muerte de un importante líder criminal y la posterior desaparición de su cadáver; la toma violenta de escuelas por normalistas y maestros en Michoacán y el desalojo igual de violento; y así puedo seguirme…..

Aunado a lo convulsionado de nuestra nación, Enrique Peña habrá de tomar una posición con respecto a los escándalos que envuelven a varios políticos emanados de su partido: ahí está el caso Montiel vs Versini y el pleito ya internacional por la custodia de sus hijos; Ulises Ruiz y la exigencia finlandesa de justicia por el asesinato durante su gobierno de un ciudadano de esa nacionalidad cuando el conflicto con la APPO; la acusación de involucramiento con el crimen organizado y enriquecimiento ilícito de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, exgobernadores de Tamaulipas; los hermanos Moreira y el endeudamiento brutal de Coahuila y la relación de las policías estatales y municipales con las mafias del narcotráfico; el deseo de figuras poco prestigiadas para mantenerse en el poder como el caso de Jorge Hank quien quiere, por segunda ocasión, ser gobernador de Baja California; el endeudamiento grosero de varios Presidentes Municipales y gobernadores priístas durantes sus mandatos; el apoyo a sus líderes sindicales vs la exigencia pública de transparencia sindical; y así, también puedo seguirme…..

Y ahora, en materia de reformas y políticas públicas, el nuevo Presidente se enfrenta al hecho de que la mayoría de las decisiones sobre temas prioritarios enfrentan y polarizan a los mexicanos: la Reforma Laboral que ahora se discute y que no ha sido fácil sacarla; la reforma energética en donde el propio Peña ha hablado de abrir Pemex a la inversión privada pero sin privatizarla (como sea que esto pueda lograrse); la necesidad de reencauzar la estrategia contra el crimen organizado aplicado por la Administración saliente que ha dejado una estela de muerte y miedo y el crecimiento brutal en los índices de consumo de estupefacientes vs la exigencia americana de mantener la misma política; y así, también puedo seguirme…….

Nada fácil la tiene ¿verdad?

Pues bien, creo existe un tema que pudiera ser de gran rentabilidad para el nuevo Presidente y sobre el cual podría basar toda su imagen y estrategia. Este es un tema del que mucho se ha hablado pero poco se ha profundizado, de hecho me parece que existe bien poca voluntad política para atenderlo de manera seria: la Educación.

El asunto de mejorar la calidad educativa en todos los sentidos (recursos humanos y materiales) y ampliar su cobertura nos preocupa a todos los mexicanos. Establecer como meta que el Estado dote de las herramientas necesarias a todos los niños, desde el más pobre hasta el más rico, para insertarse exitosamente al desarrollo, debiera ser el eje del Plan de Desarrollo 2012-2018.

Pero en tanto nuestro presidente electo viajero se mantiene en los temas de las Reformas Estructurales que hasta el momento poco tienen de Reformas y casi nada de estructurales, nos leemos la próxima semana……