Para los colegas, con solidaridad.

Es un hecho, son dos periodistas los demandados por el gobierno de Puebla, a través de Sergio Ramírez Robles, director general de Comunicación Social, “…por daño moral al abusar de la libertad de expresión en perjuicio del honor del gobierno a través de la humillación de funcionarios públicos.”

Ese es un hecho consumado. Un trascendido escrito por Arturo Rueda refiere que serán “Dieciocho en total, aunque se desconoce cuántas serán presentadas efectivamente…”. Esa es la cifra que la mayoría de los medios manejó, a pesar de que Mario Alberto Mejía escribió que Ramírez Robles “…acudirá personalmente a interponer una, dos o hasta quince demandas por Daño Moral en contra de uno, dos o hasta quince periodistas poblanos.”.

Grave y lamentable.

Forma parte de un estilo de gobernar y del ejercicio del poder. El totalitarismo. Estás conmigo o contra mí. Sin medias tintas.

Los ejemplos se acumulan: el señorío impuesto al enclenque y blandengue poder legislativo de Puebla, la imposición en el Instituto Electoral del Estado, el férreo control sobre los “partidos de oposición”, la reyerta por el control del PAN. Por sólo mencionar lo menos.

Dejo de lado las ofensas a colaboradores. Detalles y trascendidos sobran.

No es Sergio Ramírez Robles, este sólo obedece órdenes. Es Rafael Moreno Valle y la expresión absolutista del poder.

Ni el pleito, ni el madrazo, ni la amenaza, ni el dinero, lograrán establecer una relación de convivencia con la prensa. Hace falta mucho más. Y Ramírez Robles es el menos indicado para lograrlo.

Por ahora, Fabián Gómez y Adrián Ruiz han sido utilizados para intimidar a los 13, 16 o 17 restantes.

Esto apenas empieza.

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