El Universal, CNN, Proceso, Radio Fórmula, entre muchos otros, son los medios nacionales que han abordado el tema del autoritarismo de Rafael Moreno Valle Rosas como gobernador de Puebla, a raíz de que su vocero estatal, Sergio Ramírez Robles, interpuso una demanda por daño moral contra los columnistas Fabián Gómez Hernández y Adrián Ruiz, de Contraparte Informativa y El Heraldo, respectivamente.

Así, la información oficial de que el gobernador de Puebla se reunió con el futuro vicepresidente de México, Luís Videgaray y con la Conago pasó desapercibida en la prensa local y nacional, que – por el contrario- destacó las querellas legales de Ramírez Robles contra los dos periodistas mencionados. Mala política de comunicación social cuando se habla más de escándalos y confrontaciones que de aspectos positivos de alguna administración pública.

Tampoco se ha hablado demasiado durante estos días de las obras públicas que los gobiernos estatal y municipal de la capital están llevando a cabo, para actualizar a la 4ta ciudad más importante del país y prepararla para ser sede del Tianguis Turístico Internacional Puebla 2013, porque los mismos escándalos alentados o generados desde la gestión morenovallista opacan sus propias noticias.

Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales, diferente estilo, mismo autoritarismo

Como periodista con memoria y archivos, dudo que Moreno Valle sea más autoritario que sus antecesores: Manuel Bartlett Díaz se coludió con el dueño de Síntesis, Armando Prida, para meter a la cárcel al dueño del medio más crítico de aquél entonces (1995), Página Regional, cuyo propietario Enrique Gaucher tuvo que salir de Puebla ante el acoso de quien hoy dice enarbolar banderas “democráticas” en el Senado de la República.

Por cierto, aquélla Página Regional tenía como reportera principal a Beatríz Gutiérrez Mueller, hoy esposa de AMLO. Además, Manuel Bartlett le robó al PAN la presidencia municipal de Huejotzingo con una triquiñuela legaloide y armó todos los organismos electorales a su conveniencia, como hoy hace Moreno Valle.

Melquíades Morales Flores también ejerció el poder con autoritarismo: designó como titular del Órgano de Fiscalización Superior del Congreso local al ex rector de la UAP José Doger Corte, pese a que ni siquiera contaba con el perfil profesional requerido y a sus inocultable enriquecimiento personal cuando estaba al frente de la universidad.

Melquiades Morales Flores también armó una Comisión Estatal Electoral (CEE) a modo y, aunque no metió a ningún periodista a la cárcel ni demandó a ninguno, sí se encargó de cooptar a los propietarios de los medios de comunicación críticos, para darles dinero a cambio de su silencio en temas delicados.

Mario Marín, el más autoritario

Mario Marín Torres fue, quizás, el gobernador más autócrata de Puebla en los tiempos recientes. Llenó el Instituto Estatal Electoral (IEE) de personajes como el oportunista y advenedizo Jorge Sánchez Morales, además de que armó una Comisión de Acceso a la Información Pública (CAIP) que, en su tiempo y junto con la ley de la materia, fue considerada de las peores en el país.

Nadie ejerció peor que Marín Torres la política del “pan o palo” hacia el periodismo local. Así, hubo medios y periodistas que afianzaron fortunas y proyectos personales, diarios impresos que nadie leía pero que el subsidio gubernamental les alcanzaba hasta para editar 2 revistas a todo color.

Y la gran mayoría de periodistas y columnistas de Puebla se plegaron a los intereses de Mario Marín Torres y de su delfín, su proyecto sucesorio, Javier López Zavala, a quien el medio local más importante, El Sol de Puebla ponía como inalcanzable en sus “encuestas”, mientras éste y los demás espacios informativos – en su gran mayoría – trataban de ocultar la realidad de Puebla, que consistía en un incremento en la corrupción y opacidad, en una debacle económica (que Moreno Valle no puede revertir) y en el aumento notable en la pobreza.

Al mismo tiempo, quienes criticábamos los escándalos, abusos y excesos de Mario Marín Torres éramos ignorados, primero y después despedidos. En los pocos espacios que encontrábamos para publicar nuestros análisis u opiniones de por qué el marinismo había llevado a Puebla a los últimos lugares en desarrollo y los primeros en corrupción y marginación.

Morenovallismo y prensa local, cuentas pendientes

La animadversión, la disputa, la cada vez más evidente polarización entre el morenovallismo y la mayoría de los medios de comunicación locales se gestó desde el 2009, cuando Mario Marín y su “operador” de prensa, Javier Sánchez Galicia, hizo que casi todos los periodistas y columnistas de Puebla convirtieran a Javier López Zavala en el “cuasigobernador” de Puebla aún antes de la elección local del 2010.

Moreno Valle sabe que ganó la gubernatura de Puebla a pesar de que la gran mayoría de la prensa local pregonaba que sería barrido en la elección de julio del 2010 y, en una reflexión sencilla, si no necesitó a los medios como candidato, ¿por qué los requeriría ahora desde Casa Puebla?. También está consciente de que su proyecto político personal ya no está en Puebla sino que es federal, debido a que el estado es solamente su plataforma para proyectarse como candidato presidencial del ¿PAN? en el 2018.

En este contexto, quizás está justificado que Moreno Valle y Sergio Ramírez minimicen y hasta se confronten con la prensa local. El problema para el gobernador y su vocero es que los escándalos que ellos mismos alientan o generan en Puebla les están contaminando la cobertura informativa nacional, como lo demostraron las críticas que el mandatario recibió por la costosa y excesiva promoción publicitaria de su 1er Informe, la disputa con el PAN tradicional por el control del partido y, ahora, sus disputas con periodistas locales.

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