Estados Unidos fundó las acusaciones de fraude contra Standard & Poor’s (S&P) en correos electrónicos, donde el gobierno de este país asegura que se comprueban malos manejos de la calificadora.

De acuerdo con la agencia de noticias Asociated Press (AP), las autoridades sostienen que los documentos demuestran cómo se asignaron “intencionalmente” calificaciones altas a inversiones hipotecarias riesgosas, que al final se desplomaron y ayudaron a detonar la crisis financiera.

Por su parte, S&P rechaza las acusaciones y asegura que los correos electrónicos fueron sacados de contexto; de modo que no prueban ningún acto ilegal.

El cambio de paradigma

A continuación, se reproduce el texto de AP, donde se incluyen fragmentos de las misivas virtuales difundidas por la administración de Barack Obama:

En abril de 2004, ejecutivos de S&P distribuyeron un borrador de propuesta para cambiar la forma en la que califican las inversiones.

El nuevo sistema de calificación consideraría la reacción potencial del inversionista, algo que en lenguaje financiero se llama «market insight» (percepción del mercado).

Bajo este sistema propuesto, los analistas de S&P encuestarían a banqueros, que planearan emitir acciones y a inversionistas que pudieran comprarlas.

No escucharon

Un ejecutivo de S&P protestó en un correo: «¿Qué quieren decir por ‘percepción del mercado’ con respecto a un propuesto cambio de criterio? ¿Qué tiene que ver la ‘implicación de calificación’ con la búsqueda de la verdad?

¿Están insinuando que podríamos de hecho rechazar o sofocar la ‘lógica superior’ por consideraciones de mercado?… ¿Significa esto que vamos a revisar nuestros propuestos cambios de criterio con inversionistas, emisores y banqueros de inversión?… ¡NUNCA los encuestamos para complacerlos, ni por aceptabilidad!».

El gobierno dice que las preocupaciones del ejecutivo no fueron tomadas en cuenta; mientras S&P sostiene que bajo «ciertas regulaciones recientes», está obligado a analizar los criterios de calificación propuestos con los participantes del mercado.

Un memorándum de julio de 2004, dijo a empleados que «cualquier preocupación acerca de la objetividad, integridad o validez» del proceso de calificación debía ser expresada en persona, no por escrito.

«Si no es factible hablar con la persona, sólo entonces deben expresarse estas preocupaciones en un correo electrónico o memorándum escrito».

La competencia

En agosto de 2004, un ejecutivo expresó preocupación de que S&P perdería negocio ante sus firmas rivales, como Moody’s y Fitch, a menos que diera calificaciones más favorables a las inversiones.

«Nos reuniremos con su grupo esta semana para analizar los ajustes de criterio para calificar CDOs (obligaciones de deuda colateralizadas, un tipo de inversión) de activos de bienes inmuebles, debido a la persistente amenaza de perder negocios«.

La demanda dice que S&P contempló restringir sus criterios para la calificación de algunas inversiones; pero luego se detuvo repentinamente, después que protestaron bancos como Bear Stearns.

El gobierno dice que S&P estaba más preocupado por generar ingresos que por presentar calificaciones precisas.