Es Puebla, sí, tan azul y ambigua como el viejo tiempo de los Zares rusos, que disfrutaban de mostrar sus acérrimos “cariños” hacia sus fervientes cortesanos.

Es Puebla, convertida en la vitrina del egocéntrico sentir de las grandezas, que traen consigo un  poco de demencia.

Se huele, se percibe la inquietud, esa que es propia de lo mesiánico y paranoico.

Como en las grandes marquesinas de los espectáculos circenses, somos fieles espectadores de los excesos, esos que se cometen con todo dolo y a sabiendas de una promoción muy adelantada y montada en estructuras gubernamentales, que nos generan impotencia al mirar “la nueva masculinidad” electoral, esa que se promueve con grandes reflectores y exceso de maquillaje, para garantizar ser vistos y notados por toda la poblanidad.

Son los nuevos tiempos, donde la simulación se ha convertido en el aliado número uno de todos aquellos que ansían ganar los destapes y atiborrar las urnas de votos.

Por toda la ciudad vemos al “gentleman”, Antonio Gali, sonriente y perfecto, casi viviente y a punto de saltarnos encima para decirnos: “Miren, esta grandeza también es un poco mía”.

La moda en Puebla es esta, simular y pensar que los poblanos nos creemos cada sonrisa, cada postura o lo que es peor, cada gran proyecto.

Por si esto no nos bastara, los grandes espectaculares exhiben los rostros de esos hombrecitos que aseguran “esperar los tiempos” y ya están jineteando, y capitalizando sus cargos públicos para que la ciudadanía los conozca.

Y sino, basta con mirar las fotos de Pablo Rodríguez Regordosa, titular de la Secotrade, posando en una revista local y anotándose la palomita de AUDI, cuando todos sabemos que él movió mínimamente sus delicadas manos para operar y concretar un proyecto que se obtuvo por el mérito del gobernador Rafael Moreno Valle.

Quien le bajó de intensidad a su galopeo fue el Secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla, quien con sus jornadas de lectura salpicadas de faranduleada dicción, algunos lo siguen viendo como suspirante.

Sin embargo, parece que el funcionario está muy cerca de la serpiente de agua, esa que dominará al 2013 en la llegada del año nuevo chino, pues todo indica que Manzanilla se adentró en la búsqueda de lo interno y espiritual, así que no lo descarten; porque la mayoría de las veces, los astros hacen el milagrito a quienes menos lo esperan.

En tanto, personajes como Pepe Chedraui hacen lo propio, con sus ensayados montajes de radiodifusión; sin embargo, la gente no lo conoce, y si bien retrata muy bien con la contrastante pobreza de los barrios de la capital poblana, es difícil creerle.

Al querido Francisco Rodríguez “Franco”, ex presidente del Consejo Coordinador de Puebla, la “congruencia” se le da sólo en tiempos pre-electorales.

Pues aunque haya quienes intenten redimirlo con una planeada congruencia, al renunciar al máximo organismo empresarial, nos preguntamos ¿Cuándo fue congruente como dirigente empresarial para mostrar agudeza, crítica y defender los derechos de sus afiliados?

Y ante todo este adelantado ambiente electoral, nos preguntamos y ¿dónde quedó la autoridad electoral?

La respuesta es una obviedad, pues ellos al igual que todos estos personajes, iniciaron la etapa de la desgastada simulación.

Y mientras tanto seguiremos viviendo como Alicia en el país de las maravillas.

Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?

Conejo: A veces, sólo un segundo.

@rubysoriano

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