El ex rector de la BUAP y ex presidente municipal de Puebla está descartado para la contienda de este 2013. Así lo refieren mensajes cifrados y filtraciones a columnistas y medios. Es probable, sólo eso,  en política nada está escrito hasta que sucede.

Al médico y fisiólogo lo dan por muerto en la puja dentro del PRI. Refieren que la designación de quien defenderá los colores del PRI a la alcaldía de Puebla y responsable del rescate del poder perdido en la Angelópolis saldrá del dueto formado entre Enrique Agüera y José Chedraui.

Es probable. Nada es seguro.

Pero eso no significa que Doger Guerero esté muerto, políticamente hablando.

Ha dejado huella, antes y ahora, en cuanto espacio político se le ponga enfrente. Colonias, agrupaciones, vecinos, zonas marginadas, organizaciones ciudadanas, políticos, pueden dar cuenta ahora de su madurez y doctorado en política. Ha crecido como pocos.

Si José Chedraui presume relación amistosa y comidas con Enrique Peña Nieto, Doger Guerrero también exhibe fotografías con el Presidente de la República. El primero puede, probablemente, exhibir su única carta, el segundo muestra una de las diez o veinte que trae bajo la manga.

Hace algunos años José Doger, su primo, me comentó que si Enrique no se hubiera dedicado a la política sería un extraordinario médico. Creo que ahora es un buen político.

Sea o no el candidato, su trayectoria e imagen se han consolidado como un excelente político, y cuenta con estructura propia.

Doger Guerrero será el punto de referencia del PRI en Puebla y su liderazgo crecerá aunque no sea el candidato elegido. Su presencia y participación serán necesarias para la gobernabilidad.

Más: en el 2017 estará en su mejor momento.

Al tiempo.

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