Foto: Xóchitl Rangel

Benicia Hernández se resiste a creer que jamás verá a su hija, extraña sus pláticas, su sonrisa, su inteligencia, sus ideales. La extraña a “ella”, aunque muchos se hayan empeñado en llamarlo “él”.

Entre sollozos, su voz se quiebra al recordar que un viernes 9 de marzo, entre las 9 y 11 de la noche, un grupo de jóvenes –incluido un menor de edad- apagaron la luz de Agnes. La torturaron, la mataron.

A un año de distancia, el crimen de la activista transexual Agnes Torres Hernández, continúa impune. Uno de sus asesinos sigue prófugo, mientras que el resto está sin sentencia y el menor de edad sólo estará tres años en el Centro de Internamiento para Adolescentes.

Pienso que sigue estando acá, pienso que en cualquier momento ella va a llegar. Yo a veces pienso que no la fui a enterrar, me causa mucho dolor su ausencia, la extraño mucho. A mí siempre me dio mucho cariño, me enseñó muchas cosas”.

Benicia pide justicia, que la corrupción no impere. Revela que en semanas recientes, uno de los asesinos, Marco Antonio Berra Espezzia, promovió un amparo para salir en libertad, el principal temor es que alguno de ellos “salga a la calle para hacer más daño”.


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La discriminación empieza por la boca

Agnes contaba que desde muy pequeña, sabía que ese delgado cuerpo de niño no le correspondía, así que decidió dejar de esconderse y adecuar su imagen con la de su alma, mente y emociones.

Foto: Xóchitl Rangel
Foto: Xóchitl Rangel

Se pronunciaba por desclasificar a las personas y creía que la dignidad humana se posee, a pesar de cualquier diferencia física.

Siempre dijo que la discriminación es un señalamiento que empieza por la boca y que la manera más sencilla de eliminarla, paulatinamente, es dirigiéndose hacia los demás con palabras adecuadas, no con ofensas ni categorizaciones.

Agnes Torres era una mujer de lucha, de perseverancia y de causas. Estudió psicología y dedicó más de una década a estudios sobre identidad de género, salud sexual y transexualidad. Fue una activista persistente.

Por ello, Benicia, su adolorida pero orgullosa mamá, pide a las personas transexuales no rendirse, no ocultarse y luchar por hacer valer sus derechos más elementales.

Yo pienso que son muy valientes y que se van a enfrentar a muchas cosas, como le pasó a Agnes, se enfrentan al rechazo de la sociedad, el motivo por el cual la mataron fue la transfobia. Qué bueno que quieran ser lo que son, por qué se van a esconder, por qué se van a limitar y a no ser lo que son”.

El recuento de los daños

El viernes 9 de marzo de 2012, Agnes Torres acudió a una supuesta fiesta para celebrar el cumpleaños del sujeto identificado como Luis Fernando Bueno Mazzocco, en un rancho de Chipilo, donde el grupo de homicidas trabajaba.

Su cuerpo con quemaduras y signos de maltrato, fue hallado 14 horas después en un barranco y el lunes, tras el reporte de su desaparición y la identificación del cuerpo, se dedujo que era ella, Agnes.

En menos de una semana, la Procuraduría local determinó que el móvil del crimen fue robo de vehículo.

El sábado 17 de marzo, las autoridades presentaron a tres sujetos, de un total de cinco implicados -entre ellos un menor de edad- como los presuntos responsables del asesinato de la psicóloga y defensora de los derechos sexuales.

Víctor Carrancá, procurador General de Justicia de Puebla, enlistó a Luis Fernando Bueno Mazzocco (capturado en Mérida), Jorge Flores Zechinelli (pareja sentimental de Agnes y prófugo), Agustín Flores Zechinelli, Marco Antonio Berra Espezzia y al menor, de quien se mantuvo en secrecía el nombre como los responsables.

Tras la coyuntura, del caso no se dijo nada más.

La lucha trans sigue

Devany Sangines, es una de las más entrañables amigas de Agnes Torres. Es la última persona que la vio con vida aquel fatal viernes. Horas antes del homicidio, Devany preparó una cena a su amiga y ésta le contó que iría a la fiesta de los chipileños. Quedaron en verse al día siguiente, eso no ocurrió.

A un año de distancia, más que la tristeza, es la injusticia el principal motor para continuar con la lucha de su gran amiga.

Devany considera que el escenario social para las personas trans permanece adverso, pues la discriminación, la estigmatización y la violencia son cotidianos.

Acusa que las mujeres transexuales son un grupo vulnerable porque la población las ha arrinconado, no hay opciones laborales más allá de la peluquería o el trabajo sexual.

Siempre te van a señalar como el hombre que va vestido de mujer, como una persona que tal vez tiene desequilibrios. Pero somos personas como cualquier otra, merecemos respeto, trabajo y garantías”

Desde hace 12 meses, Devany consolidó la Organización Transexual Agnes Torres, que retoma el objetivo de conseguir leyes que brinden garantías jurídicas para este sector.

Es difícil, lo acepta, pero no está dispuesta a rendirse.

Discriminación y violencia asechan a trans

El periodista Juan Pablo Proal, autor del libro “Vivir en el Cuerpo Equivocado”, indica que los principales desafíos a los que se enfrenta la población transexual son la discriminación, la falta de oportunidades laborales y la inaccesibilidad a servicios de salud.

Considera que la discriminación contra transexuales aumenta gradualmente; porque no obstante con la segregación que padecen en sus hogares -pues la mayoría de familias rechazan a sus hijos-, el Estado no ha brindado derechos elementales, como acceso a servicios médicos.

Ejemplifica que en diversas ocasiones, mujeres y hombres transexuales se medican e inyectan personalmente hormonas que les ayuden en su proceso de transformación física de acuerdo a su identidad genérica, poniendo en riesgo su salud.

En materia de discriminación hay casos patéticos, por ejemplo, documenté cómo en Alcohólicos Anónimos se les negó la tribuna a transexuales, se les ha negado el paso en baños públicos, incluye todos los niveles socioeconómicos”

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Foto: Xóchitl Rangel

En el caso de Agnes Torres, Proal –quien en los últimos años se ha especializado en el tema- señala que su asesinado es un evidente crimen por odio, pese a que las versiones oficiales sostengan que se trató de robo.

En general, el periodista ha detectado que en todos los homicidios de transexuales, se encuentran prácticas comunes de tortura, mutilación y violaciones.

Considera que en Puebla y el resto de entidades, son necesarias leyes que garanticen acceso a la salud para apoyar el proceso psicológico, emocional, hormonal y de cirugía que cada ciudadano elija. Posteriormente, leyes que den certidumbre jurídica de identidad.

Sin embargo, prevé un escenario complicado; pues estos temas no son prioritarios para las autoridades locales.

Moreno Valle tendría muchas prioridades para su persona y para promover su imagen, antes que mover un dedo, ni siquiera creo que se haya pronunciado en estos temas. No quieren meterse porque saben que estos temas controversiales pueden restarles votos”.

Crímenes de Odio, en constante aumento

De acuerdo con una investigación de la organización civil “Letra S”, los crímenes de odio son el tipo de homicidios que manifiestan evidencia de prejuicio hacia personas por  algún rasgo físico, cultural o de identidad.

Esta agrupación sin fines de lucro elaboró el Diagnóstico de Crímenes de Odio y documentó que de 1995 a 2008, se cometieron al menos 80 homicidios contra personas transgénero en México, 29 de ellas en el Distrito Federal.

En el caso de Puebla, en ese periodo se contabilizaron dos agresiones contra ciudadanos transexuales, pero no hay una actualización exacta de datos.

Onán Vázquez, integrante de la organización civil Vida Puebla, señala que existe un informe hemerográfico en el que se contabilizan 29 crímenes de odio en agravio de la comunidad LGBTTTI en los últimos 14 años (incluyendo transexuales).

Asimismo en los últimos dos años, el índice se duplicó, pues mientras en 2011 se documentaron cuatro asesinatos en agravio de la población gay, en 2012 la cifra total fue de 8 casos.

La resistencia a la Ley Agnes Torres

Organizaciones como el Colectivo Transexual del Estado de Puebla, el Observatorio de Derechos Sexuales y Reproductivo, y Comité Orgullo Puebla, acudieron el jueves 7 de marzo al Congreso local para entregar personalmente a los 41 diputados la Ley Agnes Torres.

Este documento propone reformas a los Códigos Civil y de Procedimientos Civiles para que los ciudadanos transexuales accedan a servicios equitativos, gracias a la adecuación de su documentación oficial respecto a su identidad sexual.

Hasta el momento, ninguna fracción parlamentaria en el Legislativo ha atraído la propuesta. Fuentes en el Congreso mencionaron a Poblanerías en línea que hay una pronunciada resistencia, principalmente entre panistas para abordar temas que pudieran ser catalogados como controversiales.