En las últimas 2 semanas, en los corillos políticos se lanzó la especulación de que el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Rafael Moreno Valle – supuestamente – podrían o habrían negociado la elección en la ciudad de Puebla, con la finalidad de que alguno de los precandidatos del PRI, el presunto más cercano al ánimo del huésped de Los Pinos, sea el siguiente alcalde de la Angelópolis.

De acuerdo a estas versiones, Moreno Valle le podría ceder el triunfo electoral en Puebla a Peña Nieto, para garantizar su sobrevivencia política y no enfrentar problema alguno en la recepción de recursos federales y en la comprobación de los mismos. Desde luego que estas especulaciones se fortalecieron luego del “elbazo” de hace dos semanas.

Al respecto, una fuente informativa extremadamente confiable  y cercana al Ejecutivo poblano  informó a DEBATE que no ha habido acercamiento, diálogo o insinuación alguna para que los gobiernos federal y estatal definan en la mesa lo que forzosamente se decidirá en las urnas: quién es el próximo presidente municipal de Puebla que estará en el cargo durante 4 años y 8 meses.

Incluso, al interior del morenovallismo se asumió la realidad de que – si se quiere que este grupo político, junto con el PAN y su coalición retengan la mayoría en el Congreso local en el siguiente trienio – para tener tranquilidad a la mitad y al finalizar la gestión estatal,  la ÚNICA forma de lograrlo es ganando las 7 diputaciones de la capital y la de Tehuacán, una vez que se da por sentado que en Atlixco y  San Andrés y San Pedro Cholula el blanquiazul triunfaría sin problemas.

PRI Y PAN, OBLIGADOS A POSTULAR A SUS MEJORES CANDIDATOS

En contraste, algunos de los distritos y municipios en que se considera que el PRI está fuerte son Huauchinango, Xicotepec, Teziutlán, Izúcar de Matamoros, Ajalpan y Texmelucan. Además, ya habría acuerdos entre Moreno Valle y el PAN tradicional, personalizado en Eduardo Rivera Pérez, para ir juntos en la elección de julio y ganarla.

El gobernador y el edil de Puebla quieren triunfar en los comicios intermedios de julio, para fortalecer a sus respectivos grupos al interior del PAN nacional y mandar un mensaje al panismo de todo el país, en el sentido de que con trabajo político y unidad es posible revertir las derrotas y mantener los espacios de gobierno.

Al menos en teoría, este escenario de alta competencia electoral real en Puebla obligaría al PRI y al PAN (Peña Nieto y Moreno Valle, respectivamente) a postular a sus mejores precandidatos en las encuestas y a olvidarse de amiguismo o de posturas falaces y atrasadas, como la de que “con cualquiera gano”, si quieren tener posibilidades de ganar.

SETEP, CONTRAPESO AL SNTE

Una vez que se confirme que Moreno Valle logró mantener la alianza entre el PAN, PRD, PANAL y Movimiento Ciudadano (José Juan Espinosa Torres quedó en ridículo otra vez), César Camacho Quiróz, Fernando Moreno Peña, Pablo Fernández del Campo y los demás dirigentes y definidores del PRI estatal y nacional tendrán que analizar si les basta el apoyo de Los Pinos y del PVEM para ser competitivos en la elección.

Y una de las organizaciones con estructura real que podría sumarse al PRI en esta elección sería el SETEP, el sindicato estatal de maestros, con fuerza en todos los municipios y comunidades de la entidad y que fungiría como contrapeso electoral al SNTE, que – igual que en el 2010- en Puebla respaldará al PAN.

Los dirigentes setepistas Aubón Calderón y Armando García han propuesto al tricolor que sus cuadros sean tomados en cuenta en los distritos de Ajalpan e Izúcar de Matamoros, donde el SETEP cuenta con la presencia de más de 800 maestros en alrededor de 50 escuelas en cada una de estas demarcaciones electorales.