Una vez realizada la XXI Asamblea Nacional del PRI las decisiones para el caso de Puebla vendrán en escaso tiempo como avalancha de nieve.

Un golpe político que traerá saldos positivos durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto: la detención de Elba Esther Gordillo; y realizada la Asamblea con 4 mil 200 delegados de todo el País, además de la presencia de más de 5 mil simpatizantes que dieron color y mostraron el musculo de la versión moderna y modificada de un PRI de más de ochenta años, Puebla se prepara ya para que esta semana se dejen caer en cascada los acontecimientos tantas veces anunciados y en muchas ocasiones anhelados.

Los pronunciamientos, empezando ahora mismo por los mediáticos, serán el previo para una candidatura largamente esperada. Las fuerzas, los poderes, juegan su resto en los próximos diez días.

No hay más: Enrique Doger o Enrique Agüera. Los intentos, para este escribidor, de José Chedraui por presumir la amistad con Peña Nieto no le darán para la nominación.

Es cierto, las candidaturas se ganan, se logran, en la punta de la pirámide del poder; ahí ya trabajaron los tres serios aspirantes: Doger, Agüera, Chedraui, mostraron músculo, exhibieron sus virtudes, e intentaron ocultar sus negativos.

Pero, las elecciones se ganan en la base de la pirámide y en la estructura de la operación. Y Chedraui no ha logrado convencer abajo.

Al PRI de la entrega, la disputa, la confrontación, la negación a la sumisión, el combate al panismo y sobre todo al PANAL de la Gordillo, lo representa Doger Guerrero.

Al PRI de la negociación, de la convivencia sana y pacífica con el gobierno estatal, de los acuerdos y la negación a la reyerta, lo personifica Agüera Ibáñez.

¿Qué quiere la punta de la pirámide?

Con la decisión del candidato mandará mensajes.

Terminar de enterrar al PANAL y a todo lo que huela a Elba Esther: va Enrique Doger.

La sana convivencia, muestra de madurez y civilidad, negociación con Rafael Moreno Valle: va Enrique Agüera.

Una muestra de poder sin fundamento: va José Chedraui.

Con estos tres escenarios no habrá sorpresas, sólo mensajes y lecturas políticas. Lo que veremos para los próximos seis años.

Este escribidor no pone ni quita candidatos. Sólo analiza.

 

Poblanetas

No cabe duda. Reforma trae entre ojos a Rafael Moreno Valle. Este fin de semana, Fray Bartolomé escribió en su Templo Mayor:

ADIVINEN a quién vieron sin poder contener las lágrimas en la sede de la Secretaría de Gobernación la tarde del martes, cuando fue detenida Elba Esther Gordillo.
VAN un par de pistas: es uno de los 31 gobernadores y, hasta las 18:00 horas de ese día, presumía que en unas horas cenaría con la profesora.
¿NO DAN?… A ver, otras dos pistas: está al frente de una entidad cuya especialidad culinaria es el mole poblano y su nombre comienza con la «R» de Rafael y su apellido con la «M» de Moreno Valle.
LO QUE no se sabe es si lloraba por lo que le acaba de ocurrir a su mentora y principal impulsora de su carrera política o porque venía de ver «Los Miserables» en el cine.
¿PUES qué sería?

 Saludos

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