La semana pasada, llamó la atención que el hecho de que dos personajes sin nivel político en la actualidad ni futuro en el PAN, como Francisco Javier Torres Sánchez, mejor conocido en los bajos mundos como “El Bonny” y Violeta Lagunes, hayan aparecido de repente, para tratar de ayudar al PRI a que recupere la alcaldía de Puebla, “al haiga sido como haiga sido”.

Por sí mismos, ni Torres Sánchez ni Violeta Lagunes tienen importancia alguna: él fue dirigente del PAN municipal y luego coordinador de asesores del ex edil Luis Paredes Moctezuma, en uno de los ayuntamientos (2002-2005) más criticados por las locuras del entonces alcalde, quien en dos ocasiones diferentes dejó tirada la ciudad para buscar la candidatura del PAN al gobierno estatal…que Eduardo Rivera Pérez –como dirigente del albiazul– se encargó de negarle, al bloquearlo y ni siquiera permitirle competir contra Francisco Fraile en la interna.

Violeta Lagunes fue diputada federal y pasó a la historia del panismo no por un buen desempeño parlamentario o por una adecuada gestión legislativa, sino por haberle tirado de cocacolazos a su entonces homólogo del PRD, Víctor Varela, durante la “defensa” de la tribuna, hecho que le generó una gran simpatía en el partido.

Seguir la ruta del dinero

Es muy probable que el dirigente estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, todavía no lo sepa, un día de la semana pasada se reunió en un café de la zona dorada de la capital uno de los dos “inconformes” del panismo, el Bonny, con los abogados que le llevan su caso contra Puebla Unida.

Y de manera más que curiosa, al día siguiente de que Torres Sánchez platicara con dichos abogados, Violeta Lagunes informó haber interpuesto su querella contra el proceso interno del partido. Incluso, se comenta que el Bonny ha alardeado de manera permanente que él solito descarrilará partido.

Además, ese mismo día de la semana pasada en el café de la zona de Huexotitla en que el Bonny recibió la visita de los abogados que le llevan el caso con que intentan tumbar al candidato de Puebla Unida a la alcaldía, Tony Gali, se supo que dichos licenciados son del DF y cobran carísimo por sus servicios, lo que genera la sospecha de que sean el CEN del PRI (no Fernando Moreno Peña, sino alguien de mucho mayor nivel, como Ivonne Ortega) o, incluso, la secretaría de Gobernación federal que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong, los interesados en sumir al PAN en conflictos internos.

De entrada, después de la reunión de ese día de Torres Sánchez con sus abogados del DF,  quedó muy claro que trabaja de la mano con Violeta Lagunes contra el PAN mano y que ambos tienen la intención y los recursos financieros suficientes, para tratar de sumir al albiazul -y por ende a Puebla Unida- en una crisis interna artificial, que le dé ventaja al PRI y a Mover a Puebla para las elecciones de julio.

Si Gustavo Madero o Rafael Micalco despiertan y se interesan en saber quiénes están detrás de los rebeldes, bastaría con que se pusieran a trabajar un poco y le sigan la pista al dinero con que se financian las “inconformidades”.

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