Es difícil plasmar el pasado en imágenes, sobre todo, cuando lo que se está representando no es un espejo de lo ocurrido sino una interpretación desde el presente, que responde a diferentes miradas, ya sea la del directorproductor o del que financió la película –en este caso, el gobierno del estado, que aportó siete de cada 10 pesos–.

Cinco de Mayo “La Batalla” es, en palabras de Francisco Pérez Gavilán, Director de VIDEOCINE, “un documento histórico importante; pero eso no significa que sea un documental”.

El género cinematográfico al que se suscribe, se denomina cine épico, es decir, no busca ser un cine histórico.

Sin embargo, resulta confuso;  porque es una película que aborda totalmente un hecho histórico e intenta explicar un pasaje del pasado mexicano, no es tema de ficción.

Ahora bien, se debe aclarar que no se denuesta la intención de llevar la Historia mexicana a la pantalla; lo que, dicho sea de paso, no es una innovación en la industria cinematográfica nacional.

Una cinta que promueve el nacionalismo

Cinco de Mayo “La Batalla  es una película promotora de lo que Carlos Monsiváis, en su libro La cultura mexicana en el siglo XX,  llamó Nacionalismo Cultural.

“¿Qué es el nacionalismo: la identificación de nación y hazaña, de pueblo y singularidad poderosa; el descubrimiento del pasado profundo y de las potencialidades de México; el orgullo del país natal, la resistencia a las fuerzas del “extraño enemigo”?”, escribe el autor.

Constatarlo no es difícil, la actriz Angélica Aragón declara que “lo más importante de la película, fue la acción de crear un sentimiento patriótico”.

Ante ello, es pertinente la pregunta: ¿A qué ideología responde Cinco de Mayo “La Batalla”?

Pero ante todo, resulta importante reflexionar sobre la mirada desde donde se creó la propia película e identificar el mensaje.

La carencia de fuentes

Rafael Lara, quien funge como director y guionista de la película,  habla sobre las fuentes que utilizó para su realización.

Ahora bien, existen obras iconográficas realizadas poco tiempo después de la batalla del 5 de Mayo, que ofrecen la perspectiva francesa y mexicana.

Esta película responde más a detalles de dichas obras iconográficas, que a la “pintura negra” de Francisco de Goya, aludida por el realizador.

Frente a esto, es de destacar que el director dejó de lado muchas fuentes de primera mano, que sustentarían históricamente de mejor manera a la película.

Algunas licencias

Cinco de Mayo “La Batalla”  aborda al evento histórico como se propone en la Historia oficial y a los personajes, se les realiza una interpretación correcta; aunque algunas escenas se ven exageradas, como la del discurso de Ignacio de Zaragoza con la Bandera Nacional en la mano.

Un acierto de la película fue que no toda la gesta heroica recae en un solo personaje y se dota de interés a las personas anónimas que participaron en la batalla.

Lo anterior llega a tal grado que Luis Maldonado Villegas, Secretario General de Gobierno (SGG),  le pregunta a los poblanos “¿Quién fue el personaje principal de la película?La respuesta es obvia: La Batalla.

Otro aspecto a recalcar es la historia de amor que envuelve al movimiento; ya que debería funcionar como parte de la sub-trama y existen escenas completas dedicadas a la pareja. Esta licencia podría dejarse pasar por funcionar como una película de ficción.

Desde el punto de vista histórico, esta película funciona como una película didáctica en la que el espectador puede aprender la Historia oficial de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, pero no se invita a realizar una reflexión histórica pertinente o la búsqueda de otras fuentes, para complementar ese conocimiento.

Una cinta con amplios errores técnicos

Al hablar de los aspectos técnicos que envuelven a esta cinta, que tuvo un costo de 80 millones de pesos, es posible notar que la cámara no ha sido puesta en un tripié y tampoco en un ‘steady cam’.

Incluso, pareciera que solo el pulso del camarógrafo ha sostenido la película entera. Las imágenes se mueven demasiado; de modo que existen escenas que el espectador tiende a dejar de lado, porque el movimiento provoca que las mismas no se entiendan.

¿Quién gana y quién pierde?

Además, en las secuencias que obedecen a la batalla central, del clímax del film –que cansadamente dura una hora–, las tomas son tan cerradas que el movimiento de la cámara no solo se incrementa, sino que se vuelve torpe.

En un buen porcentaje de la batalla, no se entiende quién va ganando, quién pierde. Sólo quienes han sido educados con los libros de historia durante su niñez, saben de antemano la historia y por ende, cómo termina.

Uso de cromas y las tomas de estudio

Para hacer tomas abiertas, han recurrido a grabarlas en estudio y por ende usar pantallas verdes para hacer cromas. Iglesias, montes y valles han sido insertados digitalmente con cientos de "copia y pega" de los soldados, para lograr multitudes.

En estos casos, no se han logrado sincronizar bien las texturas y por tanto, el uso de la tecnología da un aspecto bastante obvio.

La historia paralela

Los grandes maestros del cine, ya sea desde la silla del director o el escritorio del guionista, saben que toda historia central, tiene otras paralelas; pero en Cinco de Mayo “La Batalla", no se sabe si el objetivo es mostrar el amor que logran sus aparentemente protagonistas o ganar una batalla contra el ejército francés.

En ese contexto, resalta que el general Ignacio Zaragoza no sale más de 15 minutos en la película y aún cuando los dotes histriónicos de Kuno Becker fueron ampliamente repasados antes de llegar al Set, no logra el peso que pudiera llegar a tener Anthony Hopkins en el mismo tiempo, durante su participación en El Silencio de los Inocentes.

Y no se trata de comparar a un actor con otro, sino a un director con otro. Rafael Lara no entendió que el peso del general Zaragoza es tal, que debió tenerlo a cuadro más tiempo o poner a un actor más pesado.

Finalmente, la textura y los colores que se han plasmado en la cinta, han sido uno de los pocos logros que ésta tiene. Tendencia al color sepia, que remonta a una historia ubicada en el siglo 19, sí logra envolver y posicionar en la época de los hechos.