El gobernador Rafael Moreno Valle movió sus piezas y dejó en claro que va por todo en la elección de julio, debido a que –con el consenso del PAN tradicional, representado por Eduardo Rivera Pérez– logró que Tony Gali Fayad sea candidato de la coalición Puebla Unida a la alcaldía de Puebla y es altamente probable que incluya a Fernando Manzanilla en un lugar privilegiado dentro de la lista de aspirantes a la diputación plurinominal.

Incluso, el hecho de que Manzanilla Prieto sea el coordinador de la campaña de Tony Gali –este anuncio todavía no se oficializa, pero es una realidad que se dará a conocer en días próximos– confirma la unidad al interior del grupo político del gobernador, como lo demostró el evento de este domingo en San Andrés Azumiatla, donde las crónicas resaltan que el segundo personaje más ovacionado por la gente, después del aspirante a la alcaldía, fue precisamente el ex titular de la Secretaría General de Gobierno.

El ex secretario General de Gobierno será diputado, coordinador de la bancada de Puebla Unida en el Congreso local y con el triunfo electoral de dicha alianza, fungirá como el presidente de la Gran Comisión de la próxima legislatura, según lo que habría acordado con Tony Gali, quien eligió una zona priísta, pobre y popular, San Andrés Azumiatla, para iniciar su precampaña y mandar la señal de que intentará conquistar los otrora bastiones electorales del adversario.

Además, en el evento en Azumiatla participó Pablo Montiel Solana, ex secretario de Gobernación Municipal, virtual aspirante a una diputación o regiduría y uno de los panistas tradicionales más cercanos al edil Eduardo Rivera Pérez, que con ello mandó una clara muestra de adhesión a Gali Fayad, porque Montiel Solana era uno de los precandidatos de dicha corriente del PAN a la alcaldía de Puebla y él mismo “se bajó” de la postulación.

Crecimiento de la coalición contraria y unidad en el PAN; malas noticias en el PRI 

Durante la semana que concluyó este domingo, la alianza PRI-PVEM “Mover a Puebla” recibió dos malas, malísimas noticias: el hecho de que Movimiento Ciudadano se haya sumado a su adversario, la coalición Puebla Unida y, sobre todo, que al menos hasta ahora, en el PAN y en el morenovallismo no se ha presentado una ruptura.

Al mismo tiempo, el delegado del CEN y el presidente estatal del PRI, Fernando Moreno Peña y Pablo Fernández del Campo, respectivamente, llevan dos semanas tratando –sin éxito– de apagar los fuegos de sus conflictos internos en varios municipios, como lo demostró el hecho de que la ex precandidata priísta, Sara Chilaca, haya externado públicamente que respaldará a la coalición Puebla Unida en la zona de San Pedro Cholula.

En contraste, hasta el momento, en Puebla Unida y especialmente en el PAN, no se han dado escisiones serias, a pesar de que los grupos contrarios al morenovallismo esperaban que se peleara con el PAN tradicional, asentado en el ayuntamiento de Puebla o que, inclusive, al interior mismo de la gente del gobernador hubiera divisiones.

Es claro que la campaña no ha comenzado todavía y que falta mucho para que las batallas electorales por la capital de Puebla y la mayoría en el Congreso local se diriman. También es cierto que tanto Puebla Unida como Mover a Puebla pueden ganar; sin embargo, las divisiones internas podrían jugar un papel decisivo en el resultado final de la elección y, en ese rubro, el PRI lleva una gran desventaja.

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