Quien esto escribe está un poquito decepcionado con la Rueda de la Fortuna que pretende instalar, el gobernador Rafael Moreno Valle.

Para comenzar, me entristece el saber que dicha rueda sólo tendrá cuatro góndolas VIP (Very Important People), que aunque tengan asientos de piel, pisos de cristal, y una capacidad de seis personas (Vid. Sexenio, 16 de abril de 2013), me parecen muy pocas comparadas con sus similares de New York, Tokio y Londres, mismas que tienen, respectivamente, 10, 20  y 30 góndolas VIP.

Así las cosas, ¿no se corre el riesgo de que nuestra Rueda, ante la escasez de dichas góndolas, comience a llenarse de nacos o de gente sin importancia?

Al principio me entusiasmó la idea—tan bien expuesta por nuestro ejecutivo estatal-- de que con proyectos como la Rueda, Puebla se convertirá en una ciudad del primer mundo.   Sin embargo, me entristece saber que nuestra Rueda no será la más grande del orbe, como aseguró el gobernador.  Apenas tendrá 80 metros de altura, muy por debajo de otros  artefactos similares.  Así, por ejemplo, la Rueda que se está montando en Nueva York, en Staten Island, tendrá una altura de 190. 5 metros, o sea, más del doble que la Rueda de Moreno Valle.

Para colmo de males, me acabo de enterar que en Las Vegas, Nevada, se está cocinando un proyecto encaminado a construir una Rueda más grande que la de Nueva York (Vid. (Lorena Ramírez (GUIA FERM,  20 de Marzo de 2013).  Sus constructores sólo están esperando que ésta se termine para comenzar las operaciones. No vaya a ser que sea una vil mentira que sólo tenga 190.5 metros de altura. Así, las cosas, no descartamos la posibilidad de que la Rueda de las Vegas ande por los 200 o los 250 metros de altura.

Nuestra Rueda ni siquiera superará a The London Eye (Ojo de Londres), hasta hace poco tiempo la mayor noria-mirador del mundo, con 135 metros de altura.  Construido en 1999 y abierto al público en marzo de 2000, fue superada seis años después por la Estrella de Nanchang, y posteriormente por la Singapore Flyer (2008).

Así las cosas, Puebla no logrará desplazar a Nueva York, Londres o Singapur en cuanto a muestra de poderío tecnológico.

Desde luego, no podemos menospreciar el intento de nuestro gobernador por hacer que Puebla intente ponerse al tú por tú por las urbes más ricas y poderosas del planeta. Esto habla muy bien de su linaje y de su altura de miras.

No faltan, desde luego, los mediocres que critican a Rafael Moreno Valle, arguyendo que cómo es posible que tengamos una Rueda de la fortuna de lujo, siendo que tan sólo en nuestra ciudad capital tenemos a cerca de 700 mil personas en el desempleo.  Este tipo de “argumentos” no reflejan otra cosa que una falta de ambición proverbial.

No faltan, asimismo, los “aguafiestas” que se limitan a sostener que la grandeza de Puebla estriba en la belleza de sus edificios coloniales, oponiéndose por consiguiente a proyectos como el Teleférico y el Museo Barroco, mismos que –como sostiene el diputado Guillermo Aréchiga--- le permitirán a nuestra ciudad capital dejar de ser “una aldea”.

Frente a esa gentuza, ¿Por qué no promueven nuestros legisladores alguna iniciativa encaminada a castigarla severamente?

No es posible que los grandes proyectos de nuestro Ejecutivo estatal tropiecen con esa turba de malvivientes.