Como ocurre en cada proceso, sus resultados finales dejan largas listas de ganadores y perdedores que, tradicionalmente, son del mismo partido, aunque en esta ocasión hay varios priístas que podrían pensar –ellos mismos – que la derrota de Enrique Agüera y del PRI los beneficia más que perjudicarlos.

Entre los optimistas que creen que con la debacle priísta del domingo ellos consolidaron sus propias aspiraciones de ser gobernadores en el 2017, se destacan Jorge Estefan Chidiac, Blanca Alcalá Ruiz, Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero, quienes veían en una victoria de Enrique Agüera como la cancelación a sus posibilidades de ser candidatos del PRI al gobierno en el 2016.

Hoy que el ex rector de la BUAP perdió, respiran aliviados quienes aspiran a contender por el priísmo dentro de 3 años, pero que dentro de su profundo egoísmo y egocentrismo no se dan cuenta de que el PRI lleva varias derrotas electorales seguidas en Puebla capital y sus municipios aledaños, ya que el tricolor fue barrido en el 2010, 2012 y 2013, lo que refleja la dificultad que tendrá en reponerse.

Las derrotas del PRI del domingo solamente confirmaron que se trata de un partido en plena descomposición, donde las traiciones, las rupturas internas y la falta de liderazgos reales los alejan cada vez más de los apoyos ciudadanos. ¿En el 2016 Jorge Estefan, Blanca Alcalá, López Zavala y Enrique Doger cerrarán filas y recuperarán su confianza mutua?...lo dudo mucho.

Más perdedores del domingo

Desde luego que Enrique Agüera sufrió un severo, severísimo revés a su carrera política y se aleja mucho de la posibilidad de ser candidato del PRI al gobierno en el 2016. Nunca se atrevió a deslindarse públicamente del ex gobernador Mario Marín Torres y la ciudadanía se lo cobró en las urnas.

No obstante, es posible que el presidente Peña Nieto lo “rescate” políticamente con algún cargo en la SEP federal. Además, se aprende más de las derrotas que de las victorias y es seguro que la debacle del domingo le podría servir para – en futuras confrontaciones electorales – no repetir las múltiples fallas que él y el PRI cometieron.

El dirigente del PRI, Pablo Fernández del Campo, aunque obtuvo la diputación plurinominal, fue otro de los perdedores del domingo, debido a que la militancia y los grupos le reprocharán que mientras él sí consiguió su curul que le durará 4 años y 8 meses, el partido sufrió una de sus peores derrotas en la historia.

Fernández del Campo debe despedirse de la coordinación de los diputados del PRI, que podría caer en Víctor Giorgana. Además, en el CEN del PRI hay bastante desilusión por su actuación en este proceso, porque se piensa que no defendió al partido y que se dedicó a flotar en su zona de comodidad durante el proceso.

Ivonne Ortega y Fernando Moreno Peña hicieron un divertido ridículo, porque ella misma reconoció que el CEN del PRI tenía como prioridad a Puebla – y la perdió, como también fue derrotado en su otra zona “prioritaria”, Baja California. Ambos se dedicaron a polarizar y a descalificar la elección, pero fueron incapaces de generar unidad interna real, de consolidar al partido y convertirlo en una verdadera opción de éxito.

El priiísta ganador… Peña Nieto

Uno de los pocos priístas que en realidad ganó con la derrota de su partido en Puebla fue el presidente Enrique Peña Nieto, ya que su Pacto por México y los compromisos con los dirigentes nacionales del PAN y PRD, Gustavo Madero y Jesús Zambrano, se fortalecieron. Ambos recibieron una bocanada de oxígeno que mucho necesitaban.

Además, los sonoros descalabros del PRI en muchas partes del país sirven como bálsamo ante la cada vez mayor inconformidad social por un gobierno federal que, hasta el momento, se dedica a complacer a Estados Unidos y a las cúpulas del poder, como Televisa, pero que poco ha hecho en beneficio de las clases sociales más pobres del país.

Al ganar la elección, Gali Fayad tiene boleto para disputar la gubernatura en el 2016, pero incrementar sus posibilidades dependerá de que logre mantener la alianza PAN-PRD, PANAL, MC, etc y de que realice un muy buen papel en el ayuntamiento de Puebla. El edil electo deberá reforzar su trabajo político ya sin la supervisión diaria del gobernador Moreno Valle, que a partir del domingo está metido en sus aspiraciones nacionales para el 2018.

Eduardo Rivera Pérez y Rafael Moreno Valle

Eduardo Rivera se convertirá en el 1er presidente municipal panista que entrega el Charlie Hall a un correligionario suyo, lo que le garantiza cierta tranquilidad en la revisión de las cuentas públicas y le da boleto para ser candidato del PAN al gobierno en 3 años. Incluso, no debe descartarse la posibilidad de que Moreno Valle lo invite a su gabinete, luego de que durante 2 meses reforzaron sus eventos conjuntos.

Moreno Valle es uno de los ganadores de los comicios por varias razones, debido a que logró aumentar su mayoría en el Congreso local, lo que le garantiza una mayor tranquilidad en la aprobación de sus propuestas. Además, será el 1er gobernador que logra que uno de sus allegados sea edil de Puebla.

Manuel  Bartlett tuvo dos alcaldes que no eran de su gente (Rafael Cañedo y Gabriel Hinojosa Rivero), Melquiades Morales tuvo que lidiar con dos ediles que no fueron de su equipo (Mario Marín y Luis Paredes) y lo mismo le pasó al “góber precioso”: los ex ediles Enrique Doger y Blanca Alcalá no eran de su grupo, pese a formar parte del PRI.

Moreno Valle lidió su 1er trienio con un presidente municipal panista, pero de otro grupo: Eduardo Rivera Pérez. Sin embargo, para finalizar su sexenio el gobernador contará con un alcalde emanado de su gente cercana.

Y nadie sabe para quién trabaja, ya que con la victoria panista–morenovallista del domingo, los dirigentes estatales del PAN-PRD, PANAL, etc, Rafael Micalco, Erik Cotoneto y Gerardo Islas, elevaron sus bonos ante las dirigencias nacionales de sus partidos…pese a haber hecho muy poco durante la campaña.

[email protected]

http://robertodesachydebate.blogspot.com/

http://www.periodicodepuebla.com.mx/