Cuando la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) publicó en mayo de 2012 las modificaciones a la política de transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT), estableció que las transmisiones de televisión en formato analógico terminarían en forma escalonada.

La ciudad elegida para ser la primera en México y en Latinoamérica que apagaría sus señales analógicas fue Tijuana, que lo haría el 16 de abril de 2013, siempre y cuando la penetración de receptores digitales fuera del 90%. Sin embargo, diversos factores han impactado en este proceso piloto, que primero se postergó al 28 de mayo y luego al 18 de julio, fecha que parece ser definitiva.

Las elecciones del pasado domingo fueron el principal motivo para encender las señales analógicas a inicio del mes pasado, luego de que se apagaran el 28 de mayo. En la jornada electoral, los ciudadanos de Tijuana votaron para elegir munícipes, diputados locales y gobernador.

Sorprendentemente, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) en dicha entidad presentó errores que llevaron a que el Instituto Electoral de la entidad no reconozca la validez de sus resultados. De esta forma, aunque el PREP muestre que Francisco Vega (PAN, PRD, PANAL, PEBC) obtuvo una ventaja de poco más de 25 mil votos sobre Fernando Castro Trenti (PRI, PVEM, PT, PES), tales resultados no son definitivos ni válidos.

Lo interesante es que si bien la tasa de penetración de receptores digitales en Tijuana fue muy alta, superando ligeramente el 93 por ciento, el número de hogares que habrían quedado sin acceso a las señales de la TDT era de poco más de 14 mil. En una elección tan cerrada y accidentada como la que hemos visto, incluso el apagón analógico pudo haber sido señalado (con o sin razón) como un factor que hubiera enviciado el proceso, por lo que políticamente, aplazar el apagón fue una buena decisión.

Todo parece indicar que, ahora sí, Tijuana será la primera ciudad latinoamericana en transitar a la Televisión Digital Terrestre. Es deseable que la experiencia de este accidentado proceso sea aprovechado para las siguientes etapas, de modo que la transición a la TDT en México se complete a más tardar el 31 de diciembre de 2015, como lo establece la Constitución desde el mes pasado.

También sería deseable que esta transición tecnológica ocurriera lejos de jaloneos políticos y razones que no fueran fundamentalmente técnicas. Lo anterior toma fuerza si se toma en cuenta que el proceso será conducido por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), un organismo en el que se han fincado muchas esperanzas incluso antes de que esté conformado.

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