En agosto, un ataque químico en la población de Ghouta, un suburbio en las afueras de Damasco en Siria, causó la muerte de más de mil personas y dejó cientos de heridos.

Los responsables lanzaron gas sarín que atacó el sistema nervioso y causó convulsiones, debilidad y náuseas.

Sin embargo, hasta este día el responsable del ataque aún no ha sido descubierto. El ejército Sirio asegura que el uso de armas químicas es un alegato de los rebeldes (la oposición) quienes han perdido fuerza y terreno en los últimos meses. La oposición Siria asegura que fueron fuerzas militares las que llevaron a cabo el ataque.

Siria divide al mundo

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) envió expertos para investigar el ataque mientras que Estados Unidos y Francia declararon estar listos para intervenir militarmente en el país árabe a lo que presidente Bashar al Assad aseguró que Siria se defenderá ante cualquier agresión.

Por su parte, China y Rusia se opusieron al operativo, éste último país afirmó que es posible resolver la crisis por la vía diplomática y evitar que las tropas americanas se instalen en Siria.

El martes, Siria aceptó entregar su arsenal de armas químicas bajo el control internacional, para su desmantelamiento posterior. De esta manera, se prolonga la posible intervención militar de Estados Unidos en Siria.