El Congreso del estado de Puebla ha invitado a Rosario Green Macías a dar una conferencia en su sede el próximo día 15 de octubre.

Rosario y yo fuimos compañeras de estudios y desde luego amigas desde primero de primaria hasta que nos recibimos en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, de la carrera de Ciencias Diplomáticas, ahora Relaciones Internacionales.

“Charo”, como se le conocía cariñosamente, pasó de ser una niña tímida, pero siempre muy estudiosa, a la tercera autoridad de Naciones Unidas, espacio donde fortaleció el prestigio de México.

 Después de su titulación continuó sus estudios en el Colegio de México y llegó a presidir el Instituto Matías Romero. Asimismo participó en la Comisión Nacional de Derechos Humanos y fue el presidente Carlos Salinas quien la envió como embajadora a Alemania porque, dijo, quería que ella estuviera presente durante la caída del Muro de Berlín. Posteriormente el Presidente Ernesto Zedillo, compañero de buceo de su hermano menor, la nombró como secretaria de Relaciones Exteriores e hizo un papel muy destacado tanto en el ámbito nacional como en lo internacional.

Cuando Vicente Fox llegó a la Presidencia, fue nombrada embajadora de México en Argentina.

Dentro de su carrera política ocupó la Secretaria General del PRI y fue senadora de la República.

En todos sus cargos luchó por dignificar la participación de los funcionarios públicos y de los representantes populares. De ahí que pregunte: ¿sabrá a donde la han invitado?

El Congreso de Puebla pasa por su peor época. No existe ningún trabajo legislativo ni dignidad política entre los diputados. Existe obsecuencia, servilismo y una lamentable sumisión ante las órdenes del Ejecutivo del estado.

Las iniciativas que llegan de la oficina del gobernador, son aprobadas inmediatamente, sin cuestionamientos y menos oposición. Los coordinadores de las bancadas sólo son intermediarios entre Moreno Valle y los diputados para hacerles saber sus “deseos”, mismo que son acatados sin chistar.

Los priistas han tenido una actuación vergonzosa, siempre atendiendo indicaciones del Ejecutivo panista, incluso, últimamente, cuando la Presidencia de la República la ha ganado un miembro de su partido, ellos atienden a medias las indicaciones del Comité Ejecutivo Nacional, y dos en abierta insubordinación votaron por la privatización del agua. Pesaron más los estímulos que les otorga el gobierno que sus principios ideológicos.

Ya no se diga la actitud de Enrique Nácer, el diputado que compró boletos de avión con tarjetas clonadas, y que ahora traiciona a su partido y se pasa al PANAL: lo único que ha hecho es quedar bien con el gobernador… y a veces el ridículo.

Los diputados de izquierda se olvidaron de sus principios y decidieron guardar en la gaveta las iniciativas sobre el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo sin ser penalizadas,  las bodas entre personas del mismo sexo o el derecho a una muerte digna. Esto porque no son del agrado del jefe del Congreso.

Ante este auditorio disertará Rosario Green, la embajadora emérita. A mí sinceramente me da vergüenza.

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