Mientras casi la generalidad de la población cree que las enfermedades que afectan la función de los riñones, sólo afectan a los adultos, el doctor Roberto Salinas González, nefrólogo pediatra, asegura que hoy en día, la insuficiencia renal crónica representa un problema de salud pública en el país; porque se ha incrementado enormemente su incidencia, incluso entre los menores de edad.

El también coordinador del Programa de Trasplante Renal en el Hospital Regional 36 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Puebla (IMSS San Alejandro), reconoce que este fenómeno clínico, si bien va de la mano del aumento de la población, también se detecta a edades más tempranas.

Resalta que en los niños, se ha incrementado y a veces no se detectan en forma oportuna; de modo que los pequeños llegan a los hospitales en etapa terminal.

-Lo ideal, es detectar a tiempo la enfermedad glomerural, donde se hace una biopsia, se clasifica y se da el tratamiento, con el cual, se retrasa la llegada de la insuficiencia renal e incluso en algunas veces ahí se llega a estancar toda la vida y un  grupo pequeño se cura”.

-¿Sería el método para detectarlo en una edad oportuna?

-Lo que se debe de hacer es, igual que en Tlaxcala y en otros estados del país como Jalisco, que a todos los niños que ingresan a un nuevo ciclo escolar, (desde la etapa preescolar) se les realiza un examen de orina, donde se detectan los primeros indicios de este tipo de enfermedades glomerurales”.

¿Qué es lo que se observa en el examen general de orina?, reflexiona y contesta: la presencia de sangre o de proteínas, donde el paciente puede ya desarrollar una insuficiencia renal, sin dejar de considerar la toma de presión, dado que muchos de estos infantes desarrollarán hipertensión arterial, incluso, desde recién nacido.

Reconoce que son contados los médicos que le toma la presión a los niños, dado que creen que no pueden tener hipertensión arterial.

Ambos padecimientos, abunda, llevarán al infante a la insuficiencia renal; sin embargo, si se atiende en forma oportuna, quizá se les evite la llegada de la insuficiencia renal con requerimiento de diálisis en forma rápida, mientras en otros casos, se curarán o quedarán estancados por toda la vida.

De ahí, destaca, lo importante de promover ese tipo de medicina preventiva.

5 de cada 100 mil, con propensión a la insuficiencia

El médico revela en ese contexto, que datos estadísticos estiman que existen un promedio de 5 jóvenes menores de 18 años por cada 100 mil habitantes con problemas glomerurales, aunque señala que esta cifra tiende a aumentar.

Considera que también se debe tomar en cuenta el aspecto genético, dado que existen familias completas con algún problema y ejemplificó el caso del estado de Tlaxcala, donde el problema es severo, derivado de un orden genético.

Anteriormente no se diagnosticaba y morían en el camino, por lo cual no se contaba con un registro fidedigno, actualmente se hace el diagnóstico en forma oportuna, se da seguimiento, se les da tratamiento, por lo que los  pacientes cuentan con una sobrevida mayor”.

Lo anterior, comenta, permite que cuando llegan a este tipo de nosocomios de concentración, el número de pacientes sea enorme. De hecho, el Hospital Regional 36 del IMSS es el número 1 en la República Mexicana y posiblemente de América Latina, que tiene el mayor número de enfermos con insuficiencia renal crónica.

En un dato que pone de manifiesto la gravedad de esta incidencia, el médico especialista da a conocer que tan sólo en esta unidad médica, la Institución atiende a un promedio de dos mil pacientes, de los cuales en su gran mayoría están en diálisis peritoneal y en 25 por ciento menos, están en hemodiálisis.

“Resulta una cantidad impresionante”, destaca, el tiempo de citar que hace tan sólo unos años, el tener 500 pacientes con este mal ya resultaba elevado y ahora con más de 2 mil, lo constituye como un problema de salud pública.

Un problema a las finanzas

Sin embargo, la presencia de la enfermedad también afecta las finanzas de las instituciones de salud pública, dado que el aporte económico para su tratamiento, resulta sumamente costoso.

Asegura que para este tipo de pacientes no alcanza el presupuesto que se le otorga a este hospital y “obviamente quedamos a deber a la mayoría”, al tiempo de asentar que el mejor tratamiento, más que darles diálisis o hemodiálisis, es el trasplante renal.

Desafortunadamente, menciona que el número de cesiones de riñón son muy pocos, dado que la gran mayoría requiere a veces de una donación de una persona fallecida (conocida como donación cadavérica), misma que permanece en niveles muy bajos; lo que refleja que es nula la cultura de donación de órganos.

Explica que esto da paso a que los pacientes se vayan quedando durante muchos años, a pesar de que son muy efectivos los tratamientos de reemplazo renal,  como la hemodiálisis y la diálisis peritoneal y que les permiten contar con importantes lapsos de sobrevida.

Comenta en ese sentido que ante el hecho de que no todos tienen la capacidad de recibir un riñón, ya sea por sus condiciones patológicas o bien económicas, se inicia con una terapia de reemplazo, como la diálisis peritoneal, que es ocupada en la mayoría de los pacientes.

Este procedimiento clínico consiste en que el paciente tiene un catéter que va hacia la cavidad peritoneal y a través del cual, se le brinda al paciente un tipo de soluciones denominado “solución de diálisis”.

Esta última tiene características físico-químicas que al estar en contacto con el peritoneo, extraen todas aquellas sustancias tóxicas o bien de desecho que normalmente lo hacían los riñones.

Es la única forma en que el paciente puede vivir en una forma que no esté tan intoxicado con las propias sustancias o toxinas que a diario formamos, pero que se tenían que haber ido por los riñones”, ilustra el galeno, quien asegura que la hemodiálisis en lo mismo, pero dónde se extrae la sangre a través de un catéter que va directamente en la orícula derecha.

Va por dos vías: una por donde pasa la sangre (pasa por un filtro), el cual hace el intercambio, es decir, extrae las sustancias tóxicas y por la otra vía, le regresa la sangre con menos toxinas, en una sesión que tarda en promedio 3 horas en un lapso de 2 a 3 veces a la semana; en cambio la diálisis peritoneal consiste en hacer hasta recambios al día, durante toda su vida.

Hace ver también que la hemodiálisis genera efectos más rápidos, dado que puede extraer en una forma “súper” urgente el exceso de líquido que circula en la sangre y mejora las condiciones del paciente en un lapso de sólo 2 o 3 horas, mientras la diálisis de 2 a 3 días y dependerá de las necesidades de cada paciente para aplicar cualquiera de las 2 terapias.

Diabetes mellitus, causa número 1 de la insuficiencia renal

En cuanto al origen de esta enfermedad, comenta que en el caso de los adultos, la causa número 1 es la diabetes mellitus, es decir, el paciente diabético al paso del tiempo le afecta los riñones, al igual que otros órganos y en segundo sitio se  segundo sitio, se ubica la hipertensión arterial.

Mientras que en los pacientes pediátricos, el origen son los problemas congénitos y/o hereditarios, así como por enfermedades adquiridas. “A los mejor en el niño no es tanto la hipertensión o la diabetes, son más bien enfermedades denominadas glomerurales  que atacan directamente al riñón.

Para los adultos, explica, se requiere en forma preventiva, realizar un buen tratamiento de la diabetes y de la hipertensión, dado que un paciente bien manejado, desde el punto de vista de ambas enfermedades, puede retrasar la llegada de la insuficiencia renal crónica hasta por 20, 30 o 40 años.

Si a este paciente, le da a la edad de los 50 o 60 años, pues ya la hizo”.

Además, se debe evitar que un paciente joven se haga diabético, tema que también es de cultura.

Vamos a evitar que al paciente joven, le de diabetes o hipertensión, obviamente ahorita está boga aquellos pacientes que tienen sobrepeso, los cuales en su inmensa mayoría llegarán a tener una presión alta y al rato, diabetes y en forma conjunta, insuficiencia renal”.

Costos de tratamiento “por las nubes”

En cuanto a los costos de tratamiento que genera la insuficiencia renal a través de la diálisis y la hemodiálisis, el especialista asegura que éstos están “por las nubes”, dado que para el Seguro Social resulta sumamente costoso.

En este sentido, advierte que el costo se estima hasta en 30 mil pesos por paciente, es decir, por 2 mil pacientes que atiende, se destinan 60 millones de pesos al mes.

En cambio en un paciente trasplantado, el costo por cada uno de ellos, va de los 10 mil a los 15 mil pesos, sin tomar en cuenta el costo del procedimiento quirúrgico.

Cita que con el trasplante renal, la calidad de vida es totalmente distinta para el paciente, puesto que retorna a su vida social, económica y laboral.

Mientras los niños nuevamente entran a estudiar y con el tiempo se hacen adultos y llevan otro tipo de vida.

Por el lado que lo veamos, la mejor terapia de reemplazo renal, sigue siendo hoy en día, el trasplante renal”, destaca, el tiempo de reconocer que lamentablemente en México prevalece una nula cultura de la donación de órganos”.