Súper Porky y su amor a la Arena Puebla

Súper Porky, Brazo de Plata es uno de los luchadores más simpáticos y carismáticos de la Lucha Libre en México y platicó la experiencia de ser luchador.

José Luis Alvarado Nieves es luchador profesional desde hace más de 38 años, aunque este espectáculo de combinar disciplinas de combate y artes escénicas lo trae en la sangre, desde la cuna. Proviene de una familia de luchadores, su padre y sus hermanos hicieron de este deporte su destino y José Luis no cambió el rumbo.

SuperPorky
Foto: Juan Carlos Sánchez Díaz

Ha viajado por todo el mundo, ha recorrido todas las arenas y coliseos de México, haciendo la de Puebla su preferida. Se ha colocado entre los favoritos. Su fama llegó junto a sus hermanos, con quienes compuso la terna de “Los Brazos” ganando varios títulos.

Al principio su identidad era resguardada por una máscara, misma que perdió en una lucha catalogada como “épica” y que es considerada referente por los aficionados y expertos, en contra de los “Villanos” en 1988.

Es probable que el nombre de José Luis Alvarado Nieves no le diga nada, pero él es quien está detrás y da vida a Súper Porky.

Súper Porky es uno de los luchadores más simpáticos y carismáticos de la Lucha Libre en México. En entrevista con Poblanerías, platica la experiencia de ser luchador, misma que se ha convertido en su estilo de vida.

SuperPorky
Foto: Juan Carlos Sánchez Díaz

“Bomba, para bailar ella es una bomba…” se escucha cada vez que Brazo de Plata es anunciado. Con ritmo sensual se va a acercando al cuadrilátero. La gente en la euforia ríe, rechifla y aplaude. Baila junto con las edecanes que enmarcan el número de rounds y en el mismo ritual de presentación, las corteja, las seduce.

El Brazo de Plata cruza las cuerdas del cuadrilátero para postrarse en el centro, donde de manera lenta comienza a desvestirse; se quita la capa y playera, mismas que pasa entre su entrepierna, todo al ritmo de la música. En ese momento, el público aunque sea rudo, se entrega.

Antes de luchar, Súper Porky fuma un par de cigarros. Ya está preparado para entrar en acción, se viste desde que llega al recinto. Tiene la voz ronca, el aire le hace falta al hablar, jadea y tartamudea en ocasiones, actualmente su peso ronda en los cien kilos.

Para él, la Arena Puebla es como su casa, comenta estar agradecido con la gente de Puebla que siempre lo recibe “con los brazos abiertos”.

SuperPorky
Foto: Juan Carlos Sánchez Díaz

Ya dentro del cuadrilátero, y listo para entrar en acción, Súper Porky reposa sobre las cuerdas manteniendo el equilibrio, al momento que llega su turno de combatir.

Manotazos al pecho, patadas y panzazos son su mejor técnica. La gente se divierte con cada golpe que propina a sus adversarios. El toque final en cada round es un salto desde las cuerdas, que aplasta a flacos o musculosos rudos.

Hay quienes cargan el ser de Súper Porky para aventarlo, ya sea fuera o dentro del cuadrilátero. Entre el público puede oírse el murmuro y los pequeños gritos al ver cómo cae.

Sin embargo, su participación no es tan extensa como la de sus compañeros. Luego de tres rounds gane o pierda, luce exhausto pero con una sonrisa.

 

 


POB/LFJ