Carlos Lima Rodríguez, secretario técnico del Consejo Estatal de Adicciones, asegura que la prevalencia del alcohol en Puebla es preocupante, dado que la sustancia adictiva de mayor consumo, con un registro de al menos 250 mil personas dependientes.

El médico psiquiatra y adictólogo resalta que tanto el abuso como la dependencia del consumo de alcohol en Puebla, presentan los mismos parámetros con un 2.5 por ciento de la población.

Destaca que el primer contacto con las bebidas etílicas en la entidad, se da entre los 15 y los 16 años, aunque reconoce que existen casos de personas con menor edad que ya lo consumen.

Este problema, abunda, se perpetúa conforme crece el individuo, sin dejar de considerar un problema aún más grave: que forma parte de la cultura nacional.

Explica que la sociedad en México tiene una baja percepción de riesgo de alcohol, es decir, es muy frecuente que las familias observen de repente el consumo y no lo tengan catalogado como una droga, es decir, muestra poca sensibilidad al respecto.

Hace ver también que existen diferentes tipos de consumo de alcohol: el habitual, llamado también el consumo “ocasional” (fiestas, reuniones, antros); el cual no necesariamente es problemático.

Le sigue el consumo consuetudinario, el cual es la frecuencia casi diaria, que si bien se beben una o dos copas, representa un problema.

A más de ello, se cuenta el patrón de abuso, donde se distingue por un consumo compulsivo de altas cantidades de alcohol. Hace ver que este tipo de población, no necesariamente tiene alcoholismo o dependencia, sino simplemente que cuando bebe, se excede en su forma de beber.

Además, están aquellos con dependencia al alcohol, los cuales presentan cambios biológicos y que ya tienen la dependencia a la sustancia.

Resulta importante entender que en general en el país tenemos consumos explosivos, es decir, abusos excesivos de alcohol”.

Los patrones de consumo

Lima Rodríguez, ejemplifica que hay otros países con otro tipo de cultura, donde incluso pueden beber entre semana, tales como España, Francia e Italia, en donde se consume con frecuencia el vino y digestivos.

Foto: Miguel Ángel Arroyo
Foto: Miguel Ángel Arroyo

Comenta que en México y en forma particular en Puebla, no se da mucho el patrón de beber entre semana; de modo lo que no se consume en ese lapso, se lo beben todo el fin de semana.

Este hecho, resalta, genera un problema.

Ilustra que existe un mayor grado de intoxicación, mayor riesgo de accidentes, mayor riesgo de violencia, de homicidios, de suicidios y de agresiones.

Este patrón de consumo, que es nacional –insiste- representa un grave problema.

La Encuesta Nacional de Adicciones, detalla cómo se encuentran los patrones de consumo de alcohol.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud asienta que el consumo no tóxico para el hígado es de una copa por hora, con no más de 3 copas por día y de 4 veces a la semana en varones.

Mientras tanto, en mujeres disminuye a la mitad, es decir, no más de 2 copas al día, no más de una copa por hora y no más de 2 o 3 veces a la semana.

-En el caso particular de Puebla, ¿cuál es el punto medular del consumo de alcohol?

-Lima Rodríguez: “Estamos prácticamente igual al resto del país, es decir, es un consumo menor entre semana, pero con patrones explosivos de consumo los fines de semana, sobre todo cuando se habla de jóvenes universitarios, es decir, de los 18 a los 35 años, donde tienden a tener más estos patrones de consumo”.

Lamenta que el consumo del alcohol, sea ya un problema arraigado dentro de nuestra cultura.

Aumenta sensibilidad en menores de edad

Sin embargo, reconoce que dentro de las familias, se empieza a apreciar una mayor sensibilidad en cuanto al consumo de alcohol en menores de edad, puesto que no es sano  incluso para la salud mental de toda la familia.

Un ejemplo en Hidalgo, donde se tienen casos reportados en donde mamás en lugar de darles leche a los niños, les daban pulque”.

Puntualiza que la zona periférica de la ciudad, presenta la mayor problemática en cuanto al consumo explosivo de alcohol, dado que tiene una ciudad “llena de estudiantes”, aunque en el ámbito rural, si bien no hay escolares, existe gente de campo que llega el fin de semana y presentan la misma conducta, con formas explosivas de beber.