Los nombramientos realizados por el maestro Alfonso Esparza Ortiz fueron sólo 15. Para calmar las agitadas aguas. Las exigencias políticas. La necesidad de darle un perfil a su gestión inicial.

Pero el tsunami apenas empieza.

Sólo fue el primer nivel.

Falta mucho por estructurar y por ahora está dedicado de tiempo completo a terminar de darle forma a su equipo. Sólo tocó la punta de la pirámide. Falta la mayor parte.

¿Quién ocupará el lugar de Marun I. Doger en el Museo de la Memoria Histórica Universitaria?

¿Si Julio Galindo será el secretario particular, quién ocupará su sitio en la dirección de Desarrollo e Integración Estudiantil?

¿Seguirá Daniel Alcántara en su guarida del Espacio 14?

¿Continuará José Manuel Alonso en la dirección de Regionalización?

¿Qué pasará con la Prefectura y la dirección de Vigilancia?

¿Continuará Jonathan Palacios al frente del Complejo Cultural?

¿Cuál será el futuro de José Ramón Eguibar, José Jaime Vázquez, Jorge Luis Lima Villegas, Pedro Hugo Hernández Tejeda, Fernando Santiesteban Llaguno, que trabajaron fuerte para que José Alfonso Esparza Ortiz llegara a la rectoría?

Mientras tanto, las aguas se mueven.

En el Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico, creación de Enrique Agüera Ibáñez, que ha dejado vacante René Valdiviezo Sandoval, parece que ya se ha designado a su sucesor.

José Antonio Meyer Rodríguez, ha trascendido, será quien dirija los destinos de ese importante proyecto universitario. El doctor en Ciencias de la Información se ha distinguido por su trayectoria y al parecer la decisión está tomada por quien la debe tomar. Él lo sabe.

La duda es: ¿El elegido (a) cumplirá con el requisito de ser elegido de acuerdo al Estatuto Universitario o será nombrado?

Mientras la decisión se conoce, Benjamín Dimas Chávez y Claudia Rivera Hernández no apagan su vela. Su trabajo les costó, sobre todo a la segunda, la construcción del proyecto del ICGDE.

Pronto habrá más.

Ya les contaré.

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