No es difícil conocer e identificar las nuevas obras generadas por el actual gobierno estatal. Siempre grandes, siempre de lujo, muchas veces innecesarias.

Acaso ¿más vale invertir en una procuraduría de primera, teniendo: hospitales, clínicas, escuelas públicas y calles de tercera?

¿Es urgente crear un centro integral de servicios (CIS) tan sofisticado, tan magnífico, cuando los ministerios públicos, el sistema de transporte y los servicios de salud se han mostrado brutalmente ineficientes?

¿Merecemos una rueda de la fortuna, mientras no existen oportunidades para todos los jóvenes de estudiar?

Estoy a favor no sólo del crecimiento, sino también del desarrollo, a favor de que éste se vea reflejado en el bienestar de las personas, en no tener que pagar grandes cantidades de dinero para tener una atención médica digna. A favor de tener un medio de transporte en el que no arriesguemos nuestra vida. A favor de tener servicios públicos eficientes.

Es lamentable, sinceramente lamentable que el gobierno este repleto de lujos, de comodidades, de edificios excepcionales. Mientras los ciudadanos no puedan ni siquiera viajar cómodamente en su auto, porque la verdad no he podido pasar por una calle en Puebla que no tenga baches, que no esté en malas condiciones.

Me parece que el tener puentes inmensos, y edificaciones grandiosas no muestra un desarrollo digno para el estado. Es necesario reivindicar los objetivos, buscar la manera de que la gente se vea realmente beneficiada y que después de tener trabajo, escuela, excelente servicio de salud, transporte de calidad, calles en buen estado, tal vez después, el Estado compre una rueda de la fortuna.

Porque en serio. Se gasta mucho en cosas superfluas, cuando la lista de las necesidades de la gente va en aumento.

Los poblanos no queremos ser modernos, queremos desarrollo para todos.