Además de provocar daño neurológico, el abuso en drogas como la morfina está relacionado con la inmunosupresión del organismo, por lo que sus consumidores están más expuestos al padecimiento de enfermedades cardiovasculares, asma y otras relacionadas con inflamación crónica.

Lo anterior se confirmó en un estudio del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), encabezado por Silvia Cruz Martín del Campo y Claudia González Espinosa, que se centró en el análisis de la morfina y su relación con la presencia de distintas enfermedades de inflamación crónica.

Dichos males en su conjunto se les atribuyen casi 15 millones de muertes al año a nivel mundial.

En un comunicado, Martín del Campo, experta en adicciones, señaló que esta investigación vino a corroborar la teoría de que los efectos de las drogas inciden directamente sobre las células del sistema inmune.

Por ello, las personas con problemas de adicción a este tipo de sustancias no sólo mueren por su estilo de vida, sino por la inmunosupresión que generan esas sustancias, resaltó.

Diversas investigaciones clínicas referían una tendencia de los adictos a la morfina a padecer infecciones microbianas que en algunos casos llevaban a la muerte del paciente, lo que motivó a los grupos de investigación de ambas expertas del Cinvestav a identificar las reacciones que generaba esta droga en el organismo.

  El sistema inmunológico tiene dos grandes tipos de reacciones. La primera es llamada adaptativa, encargada de producir anticuerpos. En tanto que la segunda es el sistema innato, que se refiera a la primera línea de defensa contra los patógenos. Es esta última la que se ve afectada por el consumo de la morfina», apuntó.

La especialista explicó que las células del sistema inmunológico innato, conocidas como cebadas, tienen la capacidad de liberar gránulos electrodensos que producen las citocinas protectoras, las cuales combaten al patógeno en el organismo.

Sin embargo, la morfina genera una reacción en el interior de la célula del sistema inmunológico que alterar algunos mecanismos (fosforilación) de las proteínas relacionadas con la liberación de los gránulos, por lo cual esta droga de abuso evita que la citocina ataque al patógeno.

Ambas expertas coincidieron en que los resultados de esta investigación se debieron al trabajo multidisciplinario que se promueve en el Cinvestav, así como al apoyo de la misma institución. «Se tiene el aliciente de estar con investigadores para realizar este tipo de proyectos», sostuvo Silvia Cruz.