La bonanza decembrina, esa que se espera con ansiada precipitación es cada vez más escasa, sobre todo porque miles de mexicanos “se han ido en blanco” en los últimos años y han llegado a olvidar lo que representa recibir el pago del añorado aguinaldo.

Algunos por desempleo y otros más por subsistir en la economía subterránea, pero un número importante de mexicanos viven el consumismo decembrino con mesura, sobre todo cuando se trata de echar mano del ahorro que han hecho durante los últimos once meses, una vez que se mantienen del autoempleo o bien están en busca de una fuente laboral.

Ante esta realidad social, resulta ofensivo que la estirpe política nacional se siga despachando no a cucharadas, sino con cucharones cuando se trata de asignarse prestaciones o recibir aguinaldos que en realidad son poco merecidos sobre todo cuando se hace una evaluación del trabajo y desempeño de estos angelitos.

Aquí no hay distingos, pues los encontramos en los tres niveles de gobierno y en los tres poderes de la nación. Así son ellos, “cumplidos y generosos” a la hora de asignarse sus propias prestaciones, cuando en muchos casos si son diputados podrán brincarse varias sesiones, pero nunca, extender la mano para cobrar su jugosa prestación.

Más que ofensivo y humillante resultó para muchos de estos mexicanos que vivirán un diciembre “apretado” conocer esas cifras insultantes del dinero que como aguinaldo y “gratificaciones” recibirán el responsable del Banco de México, Consejeros del IFE, el propio Presidente Enrique Peña Nieto, magistrados de la Suprema Corte de Justicia y muchos más funcionarios.

La pregunta no escapa a una reflexión obligada donde nos preguntamos si vale la pena mantener a todos esos personajes que se sigue sirviendo a manos llenas cuando se trata de “autogratificarse”.

Aguinaldos y Bonos que casi rondan el millón de pesos, cuando hay familias que cerrarán el 2013 con lo último de sus ahorros.

Inequidad y excesos, una historia repetitiva que nos deja ver los pocos cambios de un México empeñado en mantenerse en el ostracismo burocrático y premiar con enormes prebendas, el trabajo tan deficiente que se hace por parte de quienes mueven los hilos del poder en el país.

Aguinaldo para quienes tienen poder y dinero.

Escasez para los de siempre, los mismos que no reciben apoyos y que trabajan el doble o el triple que cualquiera de los haraganes que con membrete recibirá una enorme tajada del pastel.

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