“Aún no comprendemos los alcances
 de nuestra expansión personal virtual”
Abel Pérez Rojas

Como al parecer es inevitable que la gran mayoría de la población, aun quienes padecen hambre por situación de pobreza, sean usuarios de la telefonía móvil y las redes sociales, en particular Facebook, entonces será de gran valor hallar elementos que permitan asumir posturas más humanas; las repercusiones en alfabetización digital podrían ser algunas de ellas.

La alta penetración de la telefonía celular y Facebook es un fenómeno mundial.

Según un informe del instituto de investigación Data Popular, citado por El País, en las zonas más pobres de Brasil –conocidas como favelas – el 50% están conectadas a Internet y el 85% de sus habitantes cuentan con perfil en Facebook.

De acuerdo con información de Facebook difundidos por la agencia Efe, en España la empresa fundada por Mark Zuckerberg tiene 18 millones de usuarios de los cuales 72,2% (13 millones) accede a través de su teléfono móvil.

El “Estudio 2013 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas”, presentado por el consejo del Proyecto Mundial de Internet (WIP, por sus siglas en inglés) plasma una realidad: 59.2 millones de mexicanos –el 52% de la población- son usuarios de Internet y 9 de cada 10 de dichos usuarios utilizan las redes sociales, en primer lugar y con mucho los mexicanos somos consumidores de Facebook.

En México el uso de smartphones se duplicó el último año, porque pasó del 32 al 64 por ciento del total de móviles usados en nuestro país.

La cantidad de usuarios a Facebook va en aumento y aparentemente no tiene para cuando acabar. Facebook ha revelado que su audiencia diaria mundial a través de móviles ronda los 500 millones de usuarios.

En otras ocasiones he señalado que la predominancia del uso de Facebook es para hablar, en su gran mayoría, de trivialidades y superficialidades. Lo anterior desvaloriza una vía de comunicación que ha demostrado ser en ocasiones de gran utilidad cuando cobra orientación para facilitar la participación social, la difusión cultural, la conformación de vínculos educativos, entre otros.

No obstante que en el mundo las personas pierden gran parte de su tiempo productivo a través de las aplicaciones de sus teléfonos móviles y Facebook, es muy probable que dado el nivel de penetración y el surgimiento de nuevas características, a partir de la simbiosis entre lo cercano y lo social, estemos frente a una situación que permita a más migrantes digitales familiarizarse y asumir como una extensión de su ser los entornos virtuales.

En mi opinión el dúo “móviles–Facebook” está iniciando a gran cantidad de personas en habilidades básicas de la alfabetización digital a partir de aprender y saber localizar, vincular, compartir y generar información en entornos virtuales.

El desarrollo de esas habilidades básicas ha permitido a personas hasta ahora marginadas del mundo virtual a vivir experiencias, por ejemplo,  de comunicación multimedia a distancia o sentar las bases del uso de lenguaje técnico digital incipiente.

Ahora, sin la necesidad de tener estudios técnicos, el actuar en entornos digitales ha permitido, a cada vez más personas,  rebasar lo que en su momento fue la revolucionaria analogía de vincular hardware/software con cuerpo/mente a otras cualidades simbólicas igualmente valiosos y transferibles de lo virtual a otros contextos, por ejemplo: publicar, etiquetar, bloquear, compartir, etc.

Por supuesto, en todo este contexto está siempre latente la posibilidad de que las características nocivas del excesivo uso de redes sociales, en particular Facebook, y el uso de móviles, tengan mayor peso que el desarrollo de competencias ciudadanas, de las cuales me ocuparé en otra ocasión.

Abel Pérez Rojas ([email protected] / @abelpr5 / facebook.com/perezrojasabel) es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.