La buena noticia: en estos últimos años México ha incrementado la producción y exportaciones de manufacturas de media y alta tecnología, incrementándolas hasta en 10 puntos porcentuales con relación a lo que ocurría a finales de los 90.

Y el área de oportunidad es que todavía hay un alto componente de insumos importados en esas manufacturas que México compone y luego exporta.

Si bien este fenómeno forma parte de las redes globales de valor, lo cierto es que en México, a raíz de la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) se ha atestiguado una ruptura de las cadenas productivas entre empresas de todas las tallas; así, está por debajo del promedio de componentes nacional en productos manufactureros de importación.

México es uno de los países de América Latina con menor encadenamiento productivo.

Para muestra, un par de botones. La industria automotriz, boyante en estos años en el país, exporta prácticamente ocho de cada 10 autos que produce. La cuestión aquí es que 70% de sus componentes fueron importados. Por otra parte, la industria de componentes electrónicos, que también se ha visto con un crecimiento de 10% al menos entre 1996 y 2012, tiene tanto como 90% de insumos importados.

En todos esos apartados es donde hay oportunidades de negocio y de encadenamiento productivo para las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) del país, hay importantes oportunidades de negocio para las Pymes en los servicios transversales que atienden a todas las industrias.

En los servicios especializados para la manufactura hay grandes oportunidades de proveeduría: posventa, marketing, logística, mantenimiento… en esos servicios, entre cada eslabón, se abren opciones para las PYMES dado que hay necesidades específicas en cada área y para este tipo de atención y soporte no necesariamente se implican onerosas inversiones.

En este sentido, un  ejemplo claro son las “casas de diseño” que han formado ingenieros especializados en electrónicos en Jalisco. Se trata de despachos básicos donde se reúnen especialistas para proponer mejoras específicas para el software y componentes que se producen en ese importante clúster de electrónicos en el país.

Al ser generadores de conocimiento, la inversión no es elevada y más bien contribuyen con valor a las redes ya existentes.

La sustitución de importaciones y el eslabonamiento de la producción valiosa es uno de los grandes retos en la industria mexicana.