Aún cuando datos de la Encuesta Nacional de Sobre Discriminación en México 2010 arrojan que prácticamente ocho de cada 10 poblanos han asegurado que respetan las preferencias sexuales de las demás personas, los casos de discriminación son permanentes hacia la comunidad Lésbico Gay Bisexual Transexual y Transgénero (LGBTT).

Marco Antonio Moreno Rosado, director Jurídico del Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr),  señala que la violencia se visibilizó y se contuvo momentáneamente, tras la muerte de Agnes Torres; pero no se ha erradicado ni ha disminuido.

Recuerda que luego del asesinato de la activista, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) tomó lo que se denominaría como “crímenes de odio”, es decir, aquellos asesinatos cometidos porque la víctima no era heterosexual.

Durante una entrevista con Poblanerías en línea, agrega que el Congreso del Estado aprobó la Ley para Prevenir y Erradicar la Discriminación, y que actualmente se cuenta con un tipo penal de delito, denominado “discriminación”.

Sin embargo, asegura que las medidas no han permeado socialmente ni abatido las muestras de rechazo; porque tan sólo en el caso legislativo, la norma aprobada no se ha publicado en el Periódico Oficial del Estado.

Esto, aún cuando el plazo de seis meses establecido para la promulgación, se cumplió al poco tiempo de la instalación de la LIX Legislatura (actualmente en funciones).

Además, expone, el delito de discriminación es muy difícil de probar ante los jueces; porque normalmente se perpetra en privado, con cuidado de no ser sorprendido y para demostrarlo, se requieren testigos y pruebas documentales.

Todo mundo sabe que la discriminación tiene un costo político actualmente; lo cual hace que se tomen ciertas medidas… El hecho de criminalizar la discriminación no significa erradicar el delito, significa avisarle a quienes lo comenten, que deben ser más hábiles para que no los cachen (sic)”.

Añade que la discriminación de género en México, se acompaña de segregación económica y racial, entre otros tipos de rechazo que se practica desde la infancia.

marchagay01 copiaSomos una sociedad que discrimina constantemente y no habíamos tomado conciencia, hasta que se hace la Encuesta Nacional de Discriminación en 2005… En este país se discrimina de muchas maneras y una de la población más discriminada sí es la LGBT”.

El “pecado” de transgredir el género

En ese contexto, Marco Antonio Moreno sostiene que las personas más rechazadas de la comunidad LGBTT son las transgénero y transexuales, es decir, aquellas que decidieron cambiar su apariencia física acorde con su deseo sexual.

Apunta que el hecho de “transgredir el género” tiene altos costos en normas sociales no escritas; por lo que se les estima como individuos con menos valor o sin valor.

Refiere que por ello, mucha gente considera que no hay mayor problema si se le quita la vida a una persona Transexual o Transgénero e incluso, hay quienes lo ven como una “buena labor”.

Pese a ello y a las grandes concentraciones que registran las marchas por el orgullo gay en Puebla (seis mil asistentes el año anterior), el director Jurídico del Odesyr refiere que la participación social real de la comunidad LGBTT es mínima.

A lo mejor participarían de un evento, de una marcha; pero en el día a día, no es una participación activa desde donde están. Todavía hay mucho closet (sic), hay mucho miedo a la homofobia y eso es algo muy entendible”.

Discriminación entre homosexuales

Adicionalmente, sostiene que la segregación hacia las personas no heterosexuales también se practica dentro de ese mismo círculo social.

Tenemos muchos problemas de discriminación intergrupales. Hacemos las mismas distinciones que hace el patriarcado.

Está el chacal, que es valorado por su masculinidad; está el gay bien, que tiene que ver con si tiene dinero o no; está el torcidito, la jota, la vestida y todas esas categorizaciones que generan abismos en la convivencia, que generan odio y violencia”.

Refiere que es la traducción de la traducción que se hace de un sistema social patriarcal y misógino, que se centra en el androcentrismo y en una valoración de la persona según su grado de masculinidad.

120526marchagay14 copiaDiscriminados y no aceptados

En ese contexto, cabe mencionar que datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) señalan que siete de cada 10 personas homosexuales se dicen discriminadas y cinco de cada 10, no aceptadas por la sociedad.

El documento denominado “Aproximación a la Percepción de Hijos e Hijas de Personas de la Comunidad LGBTTTI” indica que las formas más comunes son burlas y agresiones verbales.

Éstas son vividas en silencio por más de la mitad de las víctimas, mientras las muestras de rechazo son aceptadas y encubiertas por el resto de la población.