En el PAN se respira una ambiente de democracia y cada quien puede votar por quien quiera, sea yunquista o masón, dijo Eduardo Rivera Pérez en el pronunciamiento que tuvo a favor de Gustavo Madero Muñoz.

Lo dijo para justificar su apoyo a Madero, acompañado, entre otros, de Liliana Ortiz, Juan Carlos Espina, Franco Rodríguez, Matías Rivero, Augusta Díaz de Rivera, coincidentes con él que sumaban poco más de 30 panistas identificados con el Yunque.

Hace dos meses, el 10 de marzo, había publicado en su cuenta de twitter el apoyo al candidato Madero Muñoz, quien es no apoyado por el Yunque, y después no se volvió a aparecer públicamente en el proceso de disputa por la dirigencia nacional del PAN.

Durante poco más de sesenta días, el ex alcalde de Puebla permaneció callado, en silencio, o en la omisión. Pero le jalaron las orejas. El apoyo en twitter escrito el 10 de marzo no era suficiente.

Ahora, a una semana de la elección que se llevará a cabo el próximo domingo 18, lo obligaron a ser más explícito, contundente y mediático.

Afirma que no fue por la negociación para la aprobación de su cuenta pública.

¿Entonces?

Sólo él y quien lo obligó a pronunciarse a favor de Gustavo Madero Muñoz, saben las verdaderas causas de que Eduardo vaya en contra de lo que a la Organización le interesa y conviene.

No hay duda, vivimos el fin de las ideologías.

Estamos en la era del pragmatismo de conveniencia en la política.

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