La muerte de don Delfino Flores Melga nos llena de indignación, no sólo por tratarse de un líder social,  ¡sino de un anciano de 90 años! cuyo único “delito” fue siempre ayudar a los más pobres, sobre todo a personas que no tenían sitio en donde vivir.

     Se encontraba recluido en el penal de San Miguel.  En más de una ocasión la Comisión Nacional de Derechos Humanos le solicitó al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas que por razones humanitarias se le permitiera a don Delfino abandonar la prisión, siguiéndosele el proceso penal en su domicilio.

Pero el ejecutivo estatal no accedió, tal vez por pensar que se trataba de un “ciudadano peligroso”.

Con severos problemas de salud por su senectud, don Delfino fue detenido en un operativo violento e irregular en 2013, donde salió lesionado por los agentes ministeriales, como denunciaron sus familiares. La detención se dio sin pruebas ni una orden judicial de por medio, y al nonagenario se le acusó de despojo junto a su esposa Porfiria Flores Tlamitzi, también señalada por el mismo delito (Vid. La Jornada de Oriente, 26 de junio de 2014).

Fue aprehendido como si se  tratase de un maleante o de un asesino.  En El Sol de Puebla, del 23 de marzo de 2013,  apareció la siguiente nota: “Movilización de agentes ministeriales se registró en pleno zócalo de la ciudad, pues ejecutaron una orden de aprehensión en contra de una pareja, alarmando a propios y extraños, quienes al ver que hombres armados subían a la fuerza a un hombre a un vehículo, pensaron que se trataba de un secuestro y poco les faltó para que una muchedumbre se les fuera encima. Los hechos se reportaron al filo de las 15:00 horas, cuando una patrulla oficial arribó al centro de la ciudad sobre la 2 Sur-Norte y al detener su marcha frente al Portal Morelos, dos agentes descendieron de la unidad y sin decir agua va, empezaron a forcejar con un sujeto al que por la fuerza metieron a la patrulla(…)Las acciones de los agentes ministeriales tomó por sorpresa a comensales de los diversos restaurantes y cafés de ese costado del zócalo, y a más de un centenar de personas que se encontraban paradas en lo que son los paraderos del Turibús, que miraban la escena incrédulos y al pensar que se trataba de un secuestro, una muchedumbre estaba decidida a hacerles frente (…) Incluso, algunas personas intentaron ayudar a la presunta víctima, al tiempo de que a gritos pedían la intervención de la Policía Municipal, que al arribar al sitio, corroboraron que los hombres armados eran agentes ministeriales y que pedían que obstruyeran sus labores, mismas que fueron severamente criticadas por la ciudadanía que fungió como testigo de los hechos. Fue en esos instantes que más agentes ministeriales a bordo de otras unidades, llegaron con torreta abierta a ese mismo punto y bajaron de sus vehículos desplegándose por toda la plaza de armas, hasta que un par de ellos se fue en contra de una mujer de unos 45 años de edad aproximadamente, la cual estaba parada en el asta bandera y fue sometida casi en las mismas condiciones que el hombre, ante el asombro de otro tanto de personas que transitaban por el lugar”(…)Más tarde, un ciudadano que pidió el anonimato, aseguró reconocer al hombre detenido, quien dijo responde al nombre de Delfino Flores Melgar y que la mujer asegurada es su esposa, Porfiria Flores Tlamintzi, líderes de la llamada agrupación "Organización de Coordinación de Organizaciones Urbanas y Campesinas A.C.", que desde el pasado 30 de junio de 2012 junto con más de 300 integrantes, invadieron unos predios que cubren 17 hectáreas, localizados en la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras de esta ciudad capital”.

   Los dueños de ese predio  iniciaron el procedimiento penal correspondiente en contra de esas dos personas bajo la averiguación previa número 355/2012/90 y 96/2012 ante los juzgados Sexto y Noveno de lo Penal. Pero no fue sino hasta noviembre del año pasado, cuando fueron liberadas las respectivas órdenes de aprehensión en contra de Delfino y Porfiria, así como de 11 personas más que están involucradas en esa invasión de terrenos, conflicto que perdura hasta la fecha, a pesar de que el 2 de febrero de 2013 se ordenó por igual, la restitución del predio en cuestión.

Don Delfino  se encontraba recluido en el penal de San Miguel.  Fue miembro de esa generación perdida de luchadores sociales –me refiero a la estirpe de hombres como Doroteo Fernández de Lara, Jesús Vargas y Macedonio Popoca--- que nunca aspiró a beneficiarse del poder.   Sin afán de mitificarlos, se distinguieron por ser líderes incorruptibles, totalmente entregados –como se decía en aquella época- a “la causa”. ¡Qué contraste  –y digo esto sin pretender ofender a nadie–  entre esa estirpe de líderes socialistas y entre los que hoy dominan las organizaciones de la mal llamada “izquierda”!  Mientras que aquéllos siempre tenían en mente los intereses de las clases populares, los segundos no  titubean en establecer alianzas con los enemigos de éstas, tal como sucede con el PRD estatal.

Militó en el Partido Comunista Mexicano (PCM), y posteriormente en los descendientes de éste, el PSUM y el PRD.  Fue fundador de las colonias Artículo Primero y Plan de Ayala, en beneficio de cientos de familias humildes.

Marco Mazatle Rojas, dirigente del Movimiento Alternativa Social (MAS), que arropó la defensa de Delfino, calificó su deceso como una muerte que se suma a la lista que se le imputa al gobierno morenovallista.     “La muerte de Delfino es culpa del autoritarismo y represión de Moreno Valle, quien lo mantuvo en reclusión a pesar que sabía que violaba sus derechos humanos”, expresó en entrevista con La Jornada de Oriente.

         Esperamos que la muerte de don Delfino acicatee la indignación de las fuerzas democráticas y progresistas, y en general de todos los poblanos que repudian la intolerancia y la violación de los derechos humanos.