¿Por qué sí “ordenar” el estacionamiento de vehículos en las principales calles de Puebla?

¿Por qué no ordenar el ejercicio de la prostitución con una zona de tolerancia?

La respuesta es la misma:

Porque poniendo parquímetros y permitiendo el libre ejercicio de la prostitución en pleno centro, las arcas municipales se llenan de recursos. Y algunos bolsillos.

Lo importante es el negocio, no la reglamentación ni el orden.

Por lo pronto, una vez más, el ayuntamiento que encabeza Tony Gali Fayad empieza “resolviendo” un problema desde la punta de la pirámide. El exceso y desorden del estacionamiento de vehículos en algunas zonas de la ciudad es la consecuencia y no la causa.

Debajo de él hay una compleja problemática social y de planeación.

Un ejemplo: Los mecates y cuerdas que cuelgan en la 3 Oriente entre la 2 Sur y 4 Sur; y en la 4 Sur entre la 3 Oriente y 5 Oriente ofrecen un aspecto extraordinario en una ciudad considerada Patrimonio Histórico de la Humanidad. Y se encuentran en pleno Centro Histórico.

¿Los quitarán?

¿Habrán de combatir a los “viene, viene”?

¿Cajones, cubetas, obstáculos, que impiden el libre estacionamiento vehicular en la zona de Los Sapos, también serán combatidos?

Las doble o triples filas de autos que recogen a infantes en las principales escuelas ¿serán sometidos al orden?

Los rebases de camiones urbanos en pleno centro de la ciudad y su impune circulación en tres carriles o sobre el puente Carlos Camacho, así como la subida y bajada de pasaje a media calle, ¿se corregirá?

Imposible exigir un plan integral de ordenamiento del Centro Histórico, que tenga que ver con autos, sí, pero también con ciclistas, autobuses urbanos, motociclistas, comercios, ambulantes, y personas que transitan abajo de las aceras retando a los vehículos.

Bueno, es posible que el Ayuntamiento de Puebla proponga el Plan que menciono; seguramente primero habrán de calcular los beneficios económicos.

El poder aloca.

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