Sesenta partidos se fueron ya de Brasil 2014, veintitrés días de mundial se han esfumado, ciento cincuenta y nueve goles hemos visto, muchas más atajadas en un mundial netamente de porteros. Arbitrajes desastrosos, golazos, cenicientas llamadas: Colombia, Costa Rica y Bélgica. Futbolistas virtuosos como: James Rodríguez, Keylor Navas, Arjen Robben, Thomas Muller y Lionel Messi, hasta los octavos de final el mundial era perfecto por donde se le viera, los ocho mejores del mundo entrando a los “cuartos” de final prefirieron echar la flojera en lugar armar una buena fiesta.

La espectacular fase de grupos y el dramatismo en los octavos de final acabaron por irse al traste llegados los cuartos de final, Alemania con lo justo y calculado eliminó a una Francia que ni supo, ni quiso y ni pudo poner en predicamento a la portería de Manuel Neuer. Sabes que la selección brasileña es de las más malitas en los últimos 20 años cuando sus dos defensas centrales son quienes anotan los goles y no los delanteros, Colombia sufrió pánico escénico y a Brasil con la pura playera le alcanzó para meterse a semifinales.

Argentina se siente muy “belga” pero la realidad es otra, un golazo tempranero  de Gonzalo Higuaín fue suficiente para vencer a Bélgica que se decidió a atacar la endeble defensa argentina hasta el minuto ochenta y cinco, por poco y les alcanza para llevarlo al tiempo extra. Messi no puede solo y Argentina no puede con Messi.

El Holanda vs Costa Rica tal vez fue lo más decente de los cuartos de final, dominio absoluto de la naranja mecánica durante los noventa minutos, dos postes y varias atajadas de Keylor Navas llevaron el juego al alargue y hasta donde querían los ticos que eran los penales. La grandeza de un entrenador no se mide solo por el parado táctico, con cuantos delanteros ataca o cuantos goles anota su equipo, también se mide por la capacidad de reacción ante escenarios imprevistos como lo fue ayer la tanda de penales. Guardarte un cambio, hacerlo al minuto ciento diecinueve, sustituir a tu portero (Jesper Cillesen) por el suplente (Tim Krul) y que este adivine los cinco penales y ataje dos para meter a Holanda a semifinales, habla de una capacidad admirable y plausible por parte de Louis Van Gaal, MAESTRO.

Un mundial con sorpresas como la eliminación en fase de grupos de: España, Italia e Inglaterra, con cenicientas colombianas, belgas y ticas que al cuarto para las cuatro (osea semifinales), vieron transformados sus carruajes en calabazas terminando así el encanto mundialista.

Un mundial que al final de cuentas deja en la antesala de la final a los invitados de siempre, Alemania con su cuarta semifinal consecutiva, Brasil con su tercer semifinal en los últimos cinco mundiales, Holanda con su segunda semifinal consecutiva y a Argentina que luego de veinticuatro años regresa a la previa de una final, los cuatro, candidatos de siempre para llevarse la copa del mundo.

Los cuatro tendrán que mejorar o al menos mostrar otra cara si es que quieren meterse a la final del Maracaná el próximo domingo 13 de julio. Alemania tendrá enfrente a Brasil sin dos de sus referentes en la cancha, Thiago Silva y Neymar, la presión estará del lado teutón pero la obligación es de ambos “Jogo feito” vs “frialdad germana”.

Argentina tendrá que suplir la baja de Ángel Di María y abogar porque Messi salga inspirado ante Holanda. Queda claro que si Sabella defiende con: Romero, Zabaleta, Demichelis, Garay, Basanta, Mascherano, Biglia, Pérez, Gago y Palacio como ayer ante Bélgica, Robben, Van Persie y compañía les pueden comer el mandado y gacho. Holanda tiene a Robben en la banda, a Van Gaal en el banquillo y un portero para el partido y otro para los penales, suficiente para eliminar a los pamperos y hasta para ser campeones del mundo por primera vez.

Los cuartos de final fueron para los grandes, los de siempre, los que nunca fallan a la cita, los que deberán mostrar más futbol y ambición si es que se quieren meter a la gran final de Brasil 2014, “Cuartos”  para los grandes y casa, amueblada,  lista para celebrar el título y para poner el trofeo de campeones del mundo, si les alcanza.