Londres.- Una variación del gen identificado como PIA2, que lleva una de cada 10 personas, eleva el riesgo de accidentes cerebrovasculares y ataques cardiacos pues favorece la formación de coágulos sanguíneos, concluyeron científicos británicos.

El hallazgo genético podría ayudar a los médicos en el futuro a identificar a los individuos más propensos a sufrir este tipo de padecimientos, aseguran los investigadores que realizaron el estudio publicado este jueves por la cadena pública de noticias BBC de Londres.

Los expertos revisaron más de 80 estudios de alrededor de 50 mil personas en el mayor análisis de esta falla genética y encontraron que una de cada 10 lleva esta variación del gen PIA2, la cual propicia la formación de coágulos en la sangre.

Las personas con esta alteración genética tienen más probabilidades de tener un accidente cerebrovascular, causado por un coágulo sanguíneo que obstruya el suministro de sangre al cerebro, que aquellas sin el gen, según el estudio.

Los científicos estiman que este gen aumenta entre 10 y 15 por ciento el riesgo de tener un derrame cerebral, aunque el peligro se multiplica por la influencia de factores relacionados con el estilo de vida como el tabaquismo, la dieta, el peso y el ejercicio.

En el caso de los ataques cardíacos, causados por el bloqueo de los vasos sanguíneos que llevan oxígeno al corazón, las posibilidades se incrementan hasta 70 por ciento, señalan y precisan que los riesgos son mayores en personas que tienen arriba de 45 años de edad.

El estudio se efectuó entre personas de raza blanca, por lo que se necesitan más investigaciones para ver si esto es válido para toda la población en el mundo, apuntan los expertos.

Según la investigación, el gen defectuoso parece afectar una proteína llamada glicoproteína IIIa, presente en las plaquetas, células coagulantes naturales en la sangre que actúan para detener el sangrado después de una lesión.

Sin embargo, la variación del PIA2 puede hacer “hiperactivas” a las plaquetas, aunque en general los genes juegan un papel menor de riesgo que factores como la presión arterial alta y la obesidad.

Los investigadores estiman que a partir de este estudio podría desarrollarse un análisis genético que permita a los médicos identificar a las personas que corren mayor riesgo para someterlas a medicación o sugerir cambios importantes en su estilo de vida.

El profesor Albert Ferro, del King College de Londres, quien dirigió la investigación, y el doctor Shamim Quadir de la Stroke Association, declararon a la BBC que el hallazgo constituye un paso adelante en el campo médico y que ahora habrá que estudiar su utilidad.

Jeremy Pearson, de la Fundación Británica del Corazón, aclaró sin embargo que el tener antecedentes familiares de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos no significa que la condición es inevitable.

El ejercicio regular, una dieta balanceada y dejar de fumar pueden ser pasos importantes para reducir significativamente los riesgos, concluyó.