suicidio5Las creencias negativas, la depresión y un estado de «aplanamiento», llevan a un estado en que la persona está con la idea fija en ser un candidato a quitarse la vida; porque no encuentra lógica ni cosas positivas en su vida, factores en que la sociedad en su conjunto es responsable, porque ha convertido a las personas en indiferentes.

Al hablar sobre las conductas suicidas, la doctora Dulce María Judith Pérez Torres, responsable del área de Psicología Social y doctora en pedagogía de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) sentencia:

A la persona la matas cuando tú eres indiferente”, dice la especialista en entrevista con Poblanerías en línea y lo traduce en que es como decirle al otro: “tú no existes”.

Los adultos somos gente irascible al no escuchar al muchacho. Cuando uno ve como adulto a un chico que está sentado con la mirada perdida, uno tiene que preguntarse: ¿qué está pasando con esta criatura?”

“Nosotros ya vivimos esta experiencia de soledad y de tristeza, pero hoy el muchacho a lo mejor en potencia es un suicida en tres horas”, lamenta al reiterar que nos hemos convertido en personas indiferentes.

¿Qué pasa por la mente de un suicida?

“Existe una teoría que nos puede responder a estas situaciones, que se llama “Teoría Cognitivo-Conductual” y una de las que emana es el concepto de las creencias mal-adaptativas que tiene un sujeto respecto a su propia situación, sus situaciones interpersonales, así como su desempeño en el mundo social”.

Cuando una persona tiene la idea continua de “no sirvo”, “no funciono”, “no puedo”, “me cortan”, “me van a correr del trabajo”, son creencias mal-adaptativas, comenta.

Advierte que si el individuo no tiene una contención emocional fuerte, es decir, alguien que le apoye con vínculos fuertes como pueden ser los padres, algún amigo o la misma novia (o), esta persona “se nos desmorona”.

Destaca que este factor va unido al mundo en el que vivimos ahora, el cual es bastante demandante, donde hay que hacer cosas “para antier”, es decir, la gente solo va “corriendo, corriendo y corriendo”.

Cuando una persona es depresiva, dice, es cíclica, pero cada vez que regresa a esos estados depresivos, son etapas muchos más profundas.

Sostiene que es un muy fuerte la demanda social en cuanto a prototipo y belleza y muchos jóvenes creen que no la tienen.

Su cabeza se convierte en una olla exprés que da vueltas y más vueltas a su mensajes mal-adaptativos que obviamente lo llevan en un momento de su vida a decir: no más”.

Responsabilidad de los adultos

Considera también que los padres de familia y en general los adultos, son responsables de esta toma de decisiones.

Cuando es pequeño se le complace en todo, en medio de la pobreza o de la riqueza, entonces el muchacho se vuelve voraz y quiere y quiere y quiere. Al no encontrar las respuestas, se deprime y se frustra, por eso el joven se agrede, porque no puede conseguir lo que quiere, llevándolo a situaciones de vacío existencial”.

Sin embargo, reitera que no sólo los padres de familia son los responsables de las conductas suicidas, sino en general toda la sociedad, puesto que al joven se les permiten ver escenas agresivas “en todos los lugares del mundo”.

¿Es un acto de valor o cobardía?

No podemos generalizar, es doloroso hacerlo, toda vez que depende del caso de cada persona. Hay gente que dice que tenía que liberarse, entonces es un acto de valor. Hay que gente que dice: es que estaba tan presionado, no sabía cómo salir de ellas, pareciera entonces un acto de cobardía”.

Hace ver que también depende de las secuelas que tiene este suicidio.

Si un muchacho que acaba con su vida deja una familia totalmente vacía, preguntándose tantas cosas, ¿es un acto de valentía?, los papás se preguntan: en qué fallé, si yo le daba todo”.

Asegura que hoy día existen muchos programas de superación personal que se tienen que disfrutar en familia.

Hoy la gente lo que necesita es un ‘apapacho’ emocional, un ‘te quiero’ o ‘eres valioso’, lo necesitamos de verdad, sino vamos a terminar con nosotros mismos, estamos llegando al umbral de ver al otro como función y no como persona”.

Comenta que las personas con tendencias suicidas manifiestan un desapego a la realidad muy marcada donde empieza a autodestruirse a través de diversas conductas (se come las uñas, se jala el cabello, no se asea, se esconde en su cuarto, empieza a escuchar música fúnebre, entre otras).

suicidio4Alcohol y drogas

Al hablar sobre la relación de las drogas y el alcohol con las conductas suicidas, la doctora Pérez Torres, dice que ambas adicciones al final son depresivas; porque primeramente provocan euforia y después vergüenza y posteriormente depresión: la resaca más famosa.

Ilustra el incremento evidente en el consumo de alcohol entre las jovencitas, donde las mujeres están bebidas de manera alarmante. “Antes de cada diez niñas, eran cuatro, ahora son casi siete”.

Además, estima que se debe considerar que las mujeres son muy viscerales, es decir, tienen una característica de impulsividad muy fuerte, hecho que se agudiza mucho más después de una resaca.

En el caso de los chicos, asegura que también tienen un problema severo de alcoholismo, pero los padres de familia no se quieren dar cuenta de ello.

La resaca emocional que te va dejando el consumo de alcohol, así como su dependencia, seguramente será un problema que se incrementará en el futuro, sino no ponemos un alto, la copa es un enemigo en potencia de adoptar conductas suicidas en alguna etapa de nuestra vida porque altera de manera alarmante nuestro sistema nervioso central”.

Escucha la entrevista completa con Dulce María Judith Pérez Torres