¡Osú! Todo listo para que el Jefe Mayor rinda su Primer Informe de gestión al frente de mi Casona. Hartas especulaciones se han desatado con motivo del acontecimiento del próximo cuatro de octubre.

¡Os lo juro! A fe mía, que en la moda de favorecer en los negocios a familias completas, he contratado, para que cubran el acontecimiento del año en mi Casona, a la Familia Ledezma Madas, especialista en coberturas importantes.

¡Hostia! ¡Por las barbas de la Tía Justa del Prieto! No he logrado descubrir por qué el patriarca de la susodicha familia bautizó a todas sus hijas con el nombre de Rosa: Rosa Meltrozo, Rosa Melfierro; a la mayor la bautizó con el nombre de Rosa Meza La Grande, Rosa Rico Sota se llama otra, y en el colmo, la más pequeña, a la cual grita todo el día por su nombre, bautizó con el nombre de Rosa Melano. Todas ellas fingirán ser edecanes, pero me informarán en tiempo real de lo que suceda.

El equipo se completa con Paty La Cabezona y Paloma María para no dejar huecos ni darle oportunidad a malvivientes de echar a perder el Informe.

Por lo pronto, os comento, que no habrá retornos indeseables; por aquello de que hay voceros a modo que gritan a las cuatro vientos que el Jefe Mayor requiere del apoyo de un tal Niño de Oro; quesque hace falta; que el acuerdo fue el retiro temporal; que sin su ayuda y apoyo habrá crisis; que ya es doctor; que ya no exigirá camionetas blindadas; que ya se cansó de vender muebles; y una sarta de lindezas más.

¡Rediez! Los anuncios que se darán serán importantes. Con toda libertad el PDI será ejecutado al cien y los movimientos, y cambios más importantes no tardarán en llegar. Elver Galarga, especialista en espionaje, me ha informado que habrán de sacudir a todos los grillos y que esa moda, en la que todos se convierten en doctores, habrá de sucumbir para dar paso a efectividad en el trabajo.

Así que los que se fusilan el trabajo de todos y recientemente se convirtieron en doctores, o los traidores encargados de despacho que se autodenominan doctores, pronto habrán de morder el polvo.

No resisto la tentación, baturros y morras, de cerrar mi disquisición con una cita de mi compadre Francisco de Quevedo, misma que recitó, beodo, en una taberna andaluza:

No he de callar, por más que con el dedo,
Ya tocando la boca, ya la frente,
Me representes o silencio o miedo
.

En otros siglos pudo ser pecado
Severo estudio y la verdad desnuda,
Y romper el silencio el bien amado
.

¡Abúr!

@DonMelchor1

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