Entre los “pendientes” del Ejecutivo estatal, se encuentra el esclarecimiento del asesinato del ex rector de la BUAP, Samuel Malpica Uribe.

Dado que parece que Rafael Moreno Valle no lo sabe, debo señalar que el responsable de la actuación del poder Ejecutivo es el titular del mismo. Y que los errores o delitos cometidos por sus colaboradores lo son también de él, ya que actúan bajo sus órdenes y subordinación. Tan es así que puede nombrarlos y destituirlos cuando lo considere conveniente, sin consultar a ningún otro poder. Como reza el refrán popular: no tiene la culpa el indio sino el que lo hace su compadre.

Es obvio que me refiero a su argumento sobre la Recomendación de la Comisión de los Derechos Humanos referente al caso Chalchihuapan, declaración en la que, emulando a su  compañero de partido Vicente Fox, dijo: “Y yo por qué”, a mi no me mencionan sólo al Procurador y al Secretario de Seguridad Pública,

El Procurador señalado en la Recomendación como responsable de las violaciones graves a los derechos humanos de los manifestantes en contra del despojo de sus Registro Civil, Victor Carrancá Bourget, tampoco ha encontrado a los responsables del asesinato de Samuel Malpica. ¿O será que no los ha buscado?

Rememoro:

El 2 de julio de 2013, aproximadamente a las 10.30 de la noche, Malpica fue asaltado cerca de su domicilio. Ahí lo mataron de un balazo. Para defenderse, el ex rector llevaba una pistola de diábolos. Iba en bata y chanclas.

En la madrugada siguiente, la Secretaria General de Gobierno emitió un boletín en el que señalaba como una de las líneas de investigación las denuncias que había hecho en contra del candidato a la presidencia Municipal por el PRI y el Verde Ecologista, Enrique Agüera.

Inmediatamente surgió la sospecha. ¿Desde cuándo tal celeridad para encontrar una hipótesis contundente, sobre todo si ésta beneficiaba al candidato del gobernador Antonio Gali?

Después supimos que Samuel había hecho una denuncia por irregularidades administrativas de la BUAP y amenazas formuladas en su contra por  la ex abogada general de la BUAP y  su ex pareja. Pero lo relevante del caso fue que Marcelo García Almaguer, encargado de la comunicación del entonces candidato Antonio Gali Fayad y cercanísimo a Rafael Moreno Valle, días antes del homicidio se había reunido con Malpica. Ese día el morenovallista “fue enterado” de la carta denuncia que publicaría Samuel y la posibilidad de declararse en huelga de hambre para manifestar su enojo en contra de Enrique Agüera.

Extrañamente, a los pocos días lo asesinan y las autoridades gubernamentales adelantan y promueven en los medios la versión de que los autores del crimen podrían haber sido la gente del candidato priista a la presidencia Municipal. Esto después de que les falló su estrategia de acusarlo de corrupción: Agüera respondió presentando la resolución de la Procuraduría General de la República en donde se le exoneraba. Por el contrario, Gali se echó la cuerda al cuello al declarar su riqueza que por la rapidez de su incremento caía (cae) en lo “inexplicable”.

En fin, salta a la vista que Victor Carrancá no ha cumplido con la responsabilidad de procurar justicia y que Rafael Moreno Valle parece ajeno, omiso, a esa obligación. Esta digamos que coincidencia despierta el sospechosismo..

Samuel Malpica era, como lo sabe el lector, un líder mesiánico, honrado, ingenuo, confiado y resistente a los golpes de la vida que por cierto nunca lograron cambiarlo. Lo conocí cuando el gobernador Mariano Piña Olaya (el papá de Juan Pablo) lo amenazó para que aceptara un recule en la conducción ideológica de la BUAP. No lo hizo y por ello fue metido en prisión después de la patraña judicial que le inventaron.

Fue cuando Samuel se dirigió a mi esposo Alejandro C. Manjarrez, para solicitarle que lo ayudara a demostrar su inocencia. Y él me pidió que como abogada y recientemente diputada priista me encargara de su defensa.

Por ello pude constatar cómo funciona el poder desde el lado opuesto y de qué manera se usan todos los recursos económicos y jurídicos para tratar de acabar con alguien que se opone a seguir los designios del gobernador del Estado.

Se probó que no tenían sustento las acusaciones de malversación de fondos que le colgaron a Malpica. Y después de varios amparos ganados y de muchas triquiñuelas jurídicas realizadas por órdenes de Piña Olaya, quien por ventura me retiró el saludo, fue dejado en libertad y además compensado con el pago de salarios caídos y la reinstalación en su puesto universitario.

Cuando se declaró en huelga de hambre en la prisión, le hicimos ver que eso era la que deseaban sus enemigos. Lo convencimos de que lo mejor era luchar con inteligencia contra las infamias en su contra. Por ello escribió artículos sobre la situación universitaria, mismos que fueron publicados en El Universal, a la sazón dirigido por Rodolfo Ruiz. Por ello resulta increíble la versión sobre que nuevamente se pondría en huelga de hambre.

Tanto los universitarios como los líderes sociales de Puebla que están siendo perseguidos y encarcelados por el gobierno de Rafael Moreno Valle, deben presionar para que se resuelva el crimen contra Samuel Malpica; insistir en que el gobierno debe deslindarse de la responsabilidad que conforme pasa el tiempo aumenta. Sólo así Moreno Valle podría sugerir que en Puebla funciona el estado de derecho.

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